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Libros y reseñas

Help Me!

Marianne Power

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Valoración: ★★★★

La aventura de descubrir si la autoayuda puede de verdad mejorar tu vida

Este libro me llamó la atención por su llamativa edición, que tiene hasta las páginas coloreadas, pero luego me interesó más aún su sinopsis. “Help me!” es la historia basada en hechos reales de la propia autora, Marianne Power, una periodista freelance que tras la enésima resaca empieza a plantearse seriamente qué está haciendo con su vida a los 36 años. Con la intención de mejorar todo aquello de sí misma que no le gusta, se plantea el siguiente reto: Durante un año se dedicará a leer y poner en práctica un famoso libro de autoayuda cada mes; así, para cuando acaben los 12 meses, si es verdad que funcionan, habrá alcanzado su yo perfecto, ¿no?

Pues no, pero se convierte en toda una aventura de lo más curiosa e interesante. “El secreto”, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, “El poder del ahora”…  Marianne elige libros más o menos conocidos dentro del mundo de la autoayuda en base a los problemas de su vida que cree que tiene que resolver: es un desastre con el dinero, bebe demasiado, no tiene un trabajo estable, tampoco tiene pareja, se ve gorda y con un pelo de estropajo, etc. ¿Por qué no aspirar a algo mejor? Hora de pasar a la acción.

Me he sentido muy identificada con la historia, y antes de que me imaginéis haciendo algo como esto, explico por qué. Soy prácticamente de la misma generación que la protagonista, también soy periodista, no tengo casa propia, trabajo estable ni pareja y no creo en la autoayuda. Pero sí que tienes a tu entorno preguntando si estás haciendo algo, cuándo vas a buscar un trabajo de verdad o el novio para cuándo. Y eso te genera una presión social que aumenta cuando ves que tus amigos, los de tu quinta que mejor te comprenden, avanzan en la vida y tú tienes la sensación de quedarte estancada.

Con la edad, esa sensación crece y puedes llegar con cierta facilidad al punto desde el que Marianne parte con este “Help me!”. ¿Cómo salgo de esta? Vamos a probar la autoayuda, pero de verdad, hasta sus últimas consecuencias. Entonces te lanzas a creer en ángeles, a hacer “mood boards”, a esperar que el universo te mande lo que te mereces sólo por desearlo con muchas ganas, a deshacerte de los problemas gritando “Keledén!” o pensando qué es lo que querrías que la gente dijera en tu funeral para averiguar qué es lo que quieres de la vida.

Al principio es muy liberador sentirte capaz de enfrentar tus miedos, descubrir que la vergüenza no te mata y demás, tal y como hace Marianne en los primeros capítulos del libro. ¿Pero hacia dónde te puede acabar llevando un año entero de introspección? Me parece muy valiente el experimento y que la autora se haya parado a reflexionar tanto sobre sí misma y a cuestionarse aspectos en los que normalmente no queremos pensar. Su viaje es muy interesante de leer, entretenido, con toques divertidos –cita a Bridget Jones incluida– y además puedes conectar más o menos con algunos preceptos de la autoayuda porque indirectamente está analizando todo un género.

Pero, sin duda, lo que más me ha llegado es su reflexión final. Porque sí, al final tiene que responder la pregunta de si la autoayuda realmente ayuda o no. Algo que no os voy a revelar aquí porque merece la pena leer el libro y que cada uno haga su propio viaje junto a Marianne para descubrir la respuesta.

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Finales que merecen una historia

Albert Espinosa

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Valoración: ★★★★

Cuando el final es el principio de una maravillosa historia

“Finales que merecen una historia” es el título del último libro de Albert Espinosa, que hace que eso de escribir parezca fácil por la rapidez con la que publica. Claro que él tiene la suerte de haber creado un universo propio y es en su interior donde se mueven y desarrollan sus historias. Y si además has tenido una vida tan intensa como la suya, ¿qué más inspiración necesita uno que la realidad.

En esta ocasión nos encontramos con una colección de 20 relatos, una veintena de finales que necesitaban una historia a la altura y en la que se incluyen dos muy personales. Cada uno de ellos viene precedido por una preciosa ilustración de estilo cartel cinematográfico y un par de citas, pedacitos de sabiduría, que los completan, haciendo que el continente resulte tan atractivo como el contenido.

Porque ya sabemos que Albert Espinosa no escribe sin más, sino que relativiza su cruda experiencia de vida y la convierte en una historia capaz de ayudar a los demás desde la más absoluta humildad. Personalmente, a mi me lo parece, por eso me gusta tanto. No me atraen nada los libros de autoayuda, del poder de la atracción o el constante “happy power” del corte de Mr. Wonderful. Los de autoayuda quieren impartir lecciones, los del poder de la atracción no me los creo y de la vida siempre de color de rosa me canso.

Sin embargo, el día que decidí intentarlo con Albert Espinosa –porque tengo amigas muy fans que te bombardean con todos sus libros– se me rompieron los esquemas. Él no impone, vende o te tiñe nada de rosa, sino que te invita a entrar en su mundo, a descubrir, a limpiar la mirada y cambiar la perspectiva con la que enfocamos muchas cosas de la vida que creemos importantes. Y lo consigue de forma humilde, cercana, amena, didáctica e interactiva según el libro y muy original. Y quizás me esté dejando llevar porque en parte es responsable de mi filosofía de vida, pero me maravilla lo que es capaz de transmitir.

Todo esto se plasma también en “Finales que merecen una historia” porque en sus 20 relatos encontramos personajes que nos hablan de decepción, de miedo, de aceptación, pero sobre todo de superación. Algunas de esas historias son entrañables, tiernas, y otras resultan inquietantes o curiosas. Me han encantado imágenes como el árbol del que florecen notas o el concepto de leer corazones como hace el protagonistas de “El espabilado que leía los subtítulos de los corazones” o el de la inmortalidad de “El mañana siempre fue ayer”. 

Además, y como es costumbre en su literatura, Espinosa nos deja un buen puñado de frases para marcar, coleccionar y reflexionar: “La moral es el gusto colectivo”, “Al final debes decidir si quieres tener la razón o la paz mental”, “Siempre que cuentas un secreto generas otro más”, “Cuando dejas de aspirar comienzas a respirar”…

Una maravilla más para sus seguidores y una buena forma de acercarse a él si todavía no lo habéis hecho. Podéis sentiros como El Principito explorando un planeta nuevo con sus ojos de niño porque creo que Albert también conserva al suyo en su interior. Por eso, además de a leer, nos invita a encontrar las conexiones entre unas y otras historias, porque cada relato tiene su pareja. ¡A jugar!

 

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Hope

Wendy Davies

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Valoración: ★★★★★

Vuelve a creer en los cuentos

Tuve un flechazo con este libro. Vale, sí, lo elegí primero por la portada. Pero eso es porque intuía el contenido. Soy muy fan de autores de Mathias Malzieu y “La mecánica del corazón” y la portada de “Hope” me recordó a ese libro y me hizo pensar en que quizás dentro había otro cuento maravilloso. La sinopsis daba alguna pista…

Hope es una niña que aparentemente no tiene ningún problema de oído pero que, sin embargo, no puede escuchar las palabras. ¿Es sorda? Eso se preguntan todos los que la señalan, hasta que un día da con alguien a quien sí puede oír. De infancia difícil, Hope encuentra refugio y palabras en Serendipity, un viejo teatro, en Joseph, su taquillero, y en Wave… Con ellos vive la dura aventura de crecer teniendo una particularidad como la suya, cosa que le hace pensar si hay algo que no funciona bien en ella, aunque nunca pierda la esperanza por encontrar una explicación. Su personalidad positiva y soñadora, los libros y su capacidad para contar historias la ayudan a salir adelante.

Un bonito homenaje a los cuentos, de hecho el libro está lleno de referencias a ellos, algunas más sutiles que otras, que te hace recuperar la ilusión. Tampoco le faltan pasajes dignos de recordar: momentos bonitos, lecciones, reflexiones… Una te puede parecer cursi, pero cuando puedes encajar tanta sabiduría en una trama, aparentemente infantil y de cuento, y que quede tan bonita, plasmando todo de forma tan poética, estamos ante todo un ejercicio de habilidad narrativa. 

También es verdad que la actitud con la que el lector aborde la lectura influye mucho en su experiencia. Personalmente me encantan estos cuentos y me he tropezado con él en un momento de reflexión en mi vida donde parece que toda esa sabiduría es para mi, como esas canciones que creemos que siempre hablan de nosotros. “Hope” me ha hablado en su forma y en su fondo, me ha sacado una sonrisa y emocionado casi hasta las lágrimas un par de veces. Así lo gritan todos los marcadores que he colocado entre sus páginas. Y es que ¿quién no marcaría un pasaje con tanto significado como éste?

– Si tallase cincuenta elefantes idénticos con sus trompas y después tallase uno sin ella, ¿pensarías que está roto?
– Sí.
– ¿Por qué?
– Porque no tiene trompa.
– ¿Y qué?
– Que los demás sí tienen.
– ¿Y qué?
– No puede ser un elefante si no tiene trompa.
– ¿Y eso quién lo dice?
– Todo el mundo.
– Todo el mundo se equivoca. Puede ser un elefante o puede no serlo.
– ¿Y qué es?
– No lo sé. Que no tengas una palabra para algo no quiere decir que no exista. Lo único que significa es que debes seguir buscando y si no encuentras una palabra, puedes crearla.

 

Pues así todo el libro. A lo largo de sus páginas, su protagonista crece, evoluciona, se lleva sus alegrías y desengaños, conoce a personas que nunca creía que la entenderían y la querrían tal y como es… Hope es la cabeza de una galería de personajes, cada uno con sus luces pero también sus sombras, que hacen más entreñable la historia y más reseñable su mensaje. Porque nuestra relación con los demás también da forma a quienes somos, pero nadie dijo que el camino fuera fácil, claro.

Todos hemos sido Hope alguna vez, ¿no? Hemos tenido miedo de ser diferentes, de relacionarnos con los demás por cómo nos aceptarían y nos hemos encontrado perdidos y con problemas, hasta que hemos descubierto que los demás también tienen los suyos, sus inseguridades y miedos. Y eso nos ha hecho sentir un poco más comprendidos, menos solos, además de ayudarnos a relativizar nuestra situación. Sólo tenemos que pararnos a escuchar, con palabras o sin ellas.

No quiero contar demasiado sobre la trama porque lo maravilloso del libro es descubrirlo, conocer la historia de Hope, recorrer con ella el camino, conocer a quienes la rodean, subrayar vuestras propias frases favoritas y encontrar por vosotros mismos las referencias literarias. Así, leerlo también será parte de la aventura. Para mi será una de esas novelas a las que vuelva de vez en cuando porque creo que los adultos también podemos encontrar consuelo en los cuentos. Pocas veces el refranero fue más sabio: “La esperanza es lo último que se pierde”“Hope” te la devuelve.

 

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La villa de las telas de Anne Jacobs

Anne Jacobs

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Valoración: ★★★★

Una villa de aventuras, pasiones y secretos

“Una mansión. Una poderosa familia. Un oscuro secreto… Una emocionante saga familiar para fans de Downton Abbey”. Quizás este sea buen momento para reconocer que no pasé de la primera temporada de la serie… Sin embargo, elegí La villa de la telas de Anne Jacobs precisamente por eso. Habitualmente me inclino más por la novela contemporánea que por la histórica o romántica. Pero cada año coloco entre mis propósitos lectores la intención de salir de mi zona de confort y llegar a otro tipo de lecturas. Me apetecía leer algo diferente y además parecía interesante.

En la Alemania de 1913 conocemos a la familia Melzer, capitaneada por Johan y Alicia. El matrimonio tiene dos hijas, Elisabeth y Katharina, que viven para los bailes de sociedad y para encontrar un marido digno de su posición que las mantenga; y un hijo, Paul, que lleva una vida un poco revoltosa como estudiante en Munich hasta que decide volver a casa para ayudar en la fábrica de telas que algún día heredará.

 Los Melzer están rodeados por todo el servicio que requiere mantener la villa en la que viven, donde nos encontramos con toda una galería de entretenidos personajes. La rígida pero justa ama de llaves, la doncella personal envidiosa de la chica nueva, la soñadora doncella enamorada del lacayo que, a su vez, está enamorado de la pequeña de la familia, la cocinera que dice lo que piensa y el viejo jardinero y su nieto.

En este escenario entra Marie. Marie es una joven que perdió a su madre, no conoció a su padre y se ha criado en un orfanato. Tras tener varios trabajos y escapar de todos, entra a trabajar en la villa de los Melzer como ayudante de cocina, despertando las pasiones, amistades, envidias y odios entre los diferentes habitantes de la casa. De lo que ella no tiene idea es que en la villa saben más de su familia que ella misma…

 

 

Me ha gustado porque…

 La villa de las telas me parece una novela entretenida, que engancha y además es muy completa. Tiene romance, pero es algo muy sencillo, nada empalagoso o especialmente predominante. Es verdad que tiene líneas en su argumento que pueden resultar predecibles, pero también lo son las comedias románticas y no nos cansamos de verlas porque son entretenidas. 

La comparación con Downton Abbey se cumple al 100%, sobre todo en la primera parte del libro, más centrada en la vida de la casa: llega Marie y los primeros capítulos parecen ir radiografiando la vida en la villa de abajo hacia arriba. Pero es que además me resulta, en general, una novela muy cinematográfica; es fácil imaginar su historia convertida en serie: escenarios diferenciados (la villa, la fábrica, la ciudad baja), personajes claramente colocados en esos escenarios, los personajes que son capaces de sobrevivir en todos ellos y los que no salen nunca de su lugar seguro…

 Si hay algo que está muy claro desde el principio en esta historia es la jerarquía. Era la época, había que respetar las clases y cada uno debía estar y comportarse como se esperaba que lo hiciera. Pero también se tocan, más o menos directamente, una amplia variedad de temas que, personalmente, creo que enriquecen la historia y le confieren más complejidad si se sabe mirar un poquito más allá. Se tratan los convencionalismos de la época (los bailes de sociedad, la importancia de las apariencias, etc), la pobreza y la riqueza, la modernización, el trabajo infantil, la religión… Sin olvidar que la Primera Guerra Mundial está echando a andar y estamos en Alemania.

 Sobre todo este contexto se construye una historia en la que nuestra pequeña protagonista va progresando en la villa y, según avanza, se va ganando la amistad de determinados miembros de la familia Melzer y la atención amorosa de otros. Al mismo tiempo, va desenredando el misterio sobre quiénes fueron sus padres. Pero lo mejor es leer el libro porque hay sorpresas hasta el final y algunos cabos sueltos que seguramente se extenderán hacia próximas entregas.

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El jardín de Sonoko

David Crespo

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Valoración: ★★★★

Tu destino espera siempre en el otro extremo del hilo rojo

“El jardín de Sonoko” nos cuenta la historia de Kaoru, un joven vendedor de zapatos que lleva una vida tranquilamente rutinaria y feliz hasta que su compañera de trabajo, Sonoko, le invita a salir. A partir de ese momento, todo parece ir cuesta abajo. Un efecto mariposa que le acabará empujando a ir en busca de su destino y encontrar el otro extremo de su hilo rojo.

 

Conocía la leyenda china del hilo rojo y el año pasado hasta leí la novela de Ann Hood del mismo título, así que esa fue una de las primeras cosas que me llamó la atención de “El jardín de Sonoko”.  También crecí en los 90 y, como muchos niños de entonces, el boom del anime y el manga de aquella época acabaron influyendo en mi actual amor por la cultura japonesa. Otro punto más para inclinarme a leer esta historia. Pero nunca pensé que encontraría todo lo que encontré dentro.

 

 

Me ha gustado porque…

“El jardín de Sonoko” me parece una delicada y entretenida historia de descubrimiento y superación personal. Además de ser un gran ejemplo de cómo se puede triunfar aplicando una estructura clásica cuando tienes una buena trama entre manos:

Tenemos a Kaoru, nuestro héroe, un joven que tiene el perfil de un personaje que parece muy de moda en los últimos tiempos. Y seguro que si digo el nombre de Sheldon Cooper ya sabrás por dónde van los tiros, aunque en principio yo tiraba más hacia el protagonista de la novela “El proyecto esposa”. Kaoru sigue una rutina medida al minuto porque así es como se siente seguro, sabiendo que todo seguirá su curso tal y como lo tiene previsto. Es cierto que tiene sus manías y también mantiene sus emociones y relaciones sociales al mínimo.

 
Sonoko es el detonante. En cuanto le pregunta a Kaoru si quiere salir con ella, su tranquila vida empieza a desmoronarse. Por un lado, se le despiertan ciertos sentimientos y, por el otro, vuelven determinados recuerdos que creía encerrados. Dichos recuerdos nos llevan a conocer una pequeña galería de personajes que han dejado su huella en él y hace que se replantee algunas cosas. Entre ellos encontramos al villano de la aventura, esa figura que le presenta un gran reto al protagonista y le da el empujón final que necesita para superar los obstáculos.

Una estructura básica que, como digo, se convierte en triunfadora cuando tienes una buena trama entre manos, como es el caso de “El jardín de Sonoko”. Y es que el libro se convierte en un entretenido viaje adictivo hasta el final. Porque cuando crees que has llegado a un punto interesante, se descubre algo más y tienes que seguir leyendo.

Mientras leía, me encontré varias veces preguntándome a qué vendría el título. Para mi, ese jardín se ha convertido en una metáfora de la preciosa, cuidada y metódica vida que lleva Kaoru, hasta que la luz que lo alimenta se apaga y tiene que encontrar una nueva forma de seguir adelante. Y no, no te voy a decir si el jardín de Sonoko es real o no, para eso tendrás que leer la novela. Prometo que te sorprenderá hasta el final. ¿Recuerdas la leyenda del hilo rojo? No importa las veces que el hilo se retuerza o se enrede, quienes están destinados a encontrarse, lo acabarán haciendo.

 
Una fantástica primera novela, David Crespo.

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