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España

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Libros y reseñas

Hija del camino

Lucía Asué Mbomío Rubio

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Valoración: ★★★★

Cuando los prejuicios te obligan a ser "ciudadana del mundo"

En muchas ocasiones nos gusta definirnos como «ciudadanos del mundo» y creo que esto es así porque sentimos que, vayamos a donde vayamos, siempre tendremos un lugar al que volver, al que sentimos que pertenecemos. ¿Pero qué pasa con quien no encuentra ese lugar? Y no sólo porque puede que tú no lo sientas, sino porque los demás no te dejan sentirlo así.

Esto es lo que le ocurre a Sandra, protagonista de «Hija del camino», novela de debut de Lucía Asué Mbomio Rubio. Sandra es una periodista de 32 años, hija de madre española y padre guineano. Nacida y criada en España, la joven nunca termina de encontrar su lugar porque siempre es la chica negra de pelo salvaje que todo el mundo espera que en algún momento se vuelva a su país, cuando en realidad ya vive en él. ¿Hay que ser blanca para que te consideren española?

A través del relato de sus vivencias intenta encontrar su identidad. Mientras tanto, el lector descubre que a cada paso que da, Sandra choca de frente con los prejuicios. Incluso ella misma se sorprende a veces de lo erróneo de sus ideas preconcebidas, que la llevan a hacer con los demás lo que no quiere que los demás hagan con ella.

Sobre esta base se construye una novela que nos hace ver la influencia que tiene sobre nosotros la sociedad en la que vivimos. Y el punto de vista personal escogido por la autora, sin afán de dar lecciones, sino recorriendo el camino con el lector, consigue que nos identifiquemos con Sandra y su historia, sean más o menos los puntos de afinidad que tengamos con ella.

En mi caso, es evidente que al no ser negra ni hija de inmigrantes no he tenido que sufrir muchos de los momentos que relata la protagonista, pero el aspecto o el origen son sólo la punta del iceberg. Debajo se esconde la universalidad de temas como los prejuicios, las expectativas, la búsqueda de la identidad o la importancia de tener referentes.

Personalmente, me he identificado con ella fácilmente en más de una ocasión:

Primero porque es prácticamente de mi generación y hay ciertos detalles de su infancia y adolescencia en los que soy capaz de reconocerme: los juegos de adolescencia, los intercambios escolares, las historias que corrían entonces sobre lo peligrosas que eran las botas con punta de acero…

Segundo, porque narra prejuicios que todos hemos tenido en algún momento, los hemos visto o los hemos vivido. Y a veces nos ocurre sin pensar, no nos damos cuenta de que esa primera idea que nos viene a la mente es un prejuicio. Algo que también vive Sandra cuando empieza a relacionarse con otros chicos negros o con jóvenes de otros países. Hay un momento en el que una chica americana le dice «Piensas así porque eres europea» y le saca los colores a nuestra protagonista.

Y tercero, porque es mujer y el género continúa siendo hoy en día una piedrecita en el camino en muchos aspectos. Por ejemplo: En la última parte de la novela, Sandra decide viajar a Guinea y conocer el país de su padre, pensando que allí estará rodeada de los suyos y encontrará por fin sus raíces. Pero tampoco es así porque, además de considerarla «alguien de fuera», llega a un país en el que reina la «falocracia»,  «donde las mujeres son lo que los hombres quieren y sólo si ellos quieren».

Todo esto lleva a Sandra a sentirse no una ciudadana del mundo, sino «hija del camino», ni de aquí ni de allí porque no ha nacido en el lugar correcto para nadie, y eso que ella no lo eligió así…

La novela me llamó la atención por su llamativa portada, detrás encontré una sinopsis que prometía y dentro, una historia que hay que leer. Es una novela para reflexionar sobre cómo tratamos a los demás, pero también sobre uno mismo y todos esos conceptos que tenemos tan instalados en nuestro interior que a veces no pensamos que son erróneos o dañinos. «Hija del camino» puede ayudarnos a entender, comprender y no replicar ciertas actitudes que influyan en las próximas generaciones.

La construcción de nuestra identidad es esencial para cada uno de nosotros como personas. No destruyamos la del que tenemos al lado por considerarlo diferente.

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Invencible

Pascal Ruter

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Valoración: ★★★★

La inmortalidad de los abuelos

Dos cuestiones me hacen difícil hablar de este libro: una es mi premisa de revelar lo menos posible de la trama, y la otra es la carga emocional de mi experiencia personal. La primera la voy a desafiar a continuación y la segunda –que también intentaré abordar ahora– es la que me ha impedido escribir esta reseña desde que terminé de leer la novela precisamente el día de los abuelos, a finales de julio.

«Invencible» es el libro que todos los niños deberían leer en algún momento de sus vidas. La novela aborda las aventuras de Napoleón y «Coco», abuelo y nieto. Juntos comparten lenguaje propio, programa de televisión favorito, escapadas y batallas contra el «pichafloja»… El abuelo cuenta sus anécdotas y el nieto las escucha con avidez, como debe ser, porque Napoleón se resiste a que lo traten como a un viejo y Coco no quiere ver que su abuelo envejece.

Sin embargo, poco o nadie se puede hacer contra el paso del tiempo. A todos nos gustaría que nuestros abuelos fueran inmortales pero no lo son y creo que lo que ha hecho Pascal Ruter aquí es explicarlo con naturalidad.

«Tenía la sensación de que ya sólo hacíamos cosas por última vez»

 

Envejecer es el tema de «Invencible», que se vuelve más duro aún desde los ojos de un niño. Él es quien debe unir las piezas para entender lo que está ocurriendo desde su inocente visión del mundo. Para mi es de lo más difícil: ver cómo se va deteriorando por la edad una persona que quieres. Más doloroso aún si esa persona es tu invencible abuelo, esa figura que te cuida a la vez que te consiente, que es más un compañero de aventuras que un adulto. Y cuando se va, buena parte de tu infancia se va con él. Yo me despedí de la mía este año y fue muy duro.

Los padres de Coco y su abuela acompañan a ambos en esta historia. Parecen personajes que dan riqueza a la trama con su salpicada presencia sin ir mucho más allá, pero todos juegan su papel. Y así es como Ruter ha dado vida a una novela redonda, triste pero entrañable y con un precioso mensaje:

«Sólo desaparecemos cuando ya nadie se acuerda de nosotros»

 

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La mujer fuera del cuadro

Nieves García Bautista

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Valoración: ★★★★★

Una obra de arte con mucho que contar...

Alerta de nuevo libro interesante a través de Edición Anticipada. En el argumento, el París de 1900, bohemios y artistas, el misterio de un cuadro… ¡Lo quiero! Así, sin más, porque además era un libro en formato físico y esos vuelan de la plataforma, no hay tiempo para investigar más. Y la verdad es que no me ha decepcionado para nada esta elección impulsiva.

El año pasado leí «Belleza Dorada» y me encantó, y al principio este «La mujer fuera del cuadro» de Nieves García Bautista me recordaba a la novela de Laurie Lico Albanese: cambiamos la Alemania de la primera y segunda Guerra Mundial por el París bohemio y… Pero no, esa sensación duro muy poco. Y os voy a explicar por qué y además sin spoilers porque la gracia está en que cada uno descubra esta aventura por sí mismo, subrayando sus propias frases y pasajes.

La novela nos cuenta a través de diferentes épocas quién fue la mujer del cuadro titulado «Madeleine»: cómo vivió, quién la pintó, qué ocurrió con ella y por qué es interesante rescatar su historia en el presente. Saltando entre la Barcelona de 1888, el Sitges de 1905 y Madrid de 2015 vamos componiendo una compleja historia que nos habla de supervivencia, de pasión, amor y arte. Y todo de forma dinámica y entretenida, con un estilo que hace muy fácil sumergirte en toda esta aventura y sentirte un personaje más.

Me ha gustado mucho…

– Las frases célebres que abren cada capítulo y que parecen de alguna manera ser un resumen conceptual o metáfora de los mismos.

– La ambientación. Me encanta el París bohemio, esa época en la que los artistas llenaban cafés literario-intelectuales casi tanto como salones de fiestas. Y que los protagonistas se codeen con Lautrec o Degas, las referencias culturales y literarias.

– El dinamismo de la historia, que salta entre épocas sin dejar tiempo para que te aburras. Y los paralelismos que se producen a veces…

– La intriga por resolver el final de Madeleine…

– La actualidad de los temas de fondo: la revolución femenina, la violencia doméstica, las relaciones tóxicas…

– La base real en la que se inspira la historia, el trabajo de documentación de su autora. Esto es algo que a mi me gusta investigar una vez leída la novela para no estropearme la historia, no condicionar mis opiniones, etc. Así que no voy a adelantar nada 😉 Cuando lleguéis al final y leáis los agradecimientos, hablamos.

 

No hay razones para amar, pero sí muchas para no hacerlo, muchísimas. Y que te peguen, que te insulten, que no te dejen elegir, que pisoteen tus sueños… en fin, que te traten mal es una buena razón para retirar tu amor.

 

Si os gusta todo esto, ya estáis tardando en leer «La mujer fuera del cuadro». Toda obra de arte tiene una historia que contar, no os perdáis ésta.

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Lo mejor de ir es volver

Albert Espinosa

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Valoración: ★★★

El perdón empieza por uno mismo

No sé cuántos libros he leído ya de Albert Espinosa y eso que yo entré tarde en su mundo. Tengo amigos que son muy fans, a mi me parecía muy de autoayuda y no me llamaba nada. Hasta que me dio por hojear uno de sus libros y, a partir de ahí, empecé a leer todos los que vinieron después. Eso quiere decir que tengo pendientes los primeros, sí, unos cuatro, pero también tengamos en cuenta que Albert Espinosa publica con una facilidad pasmosa; no me juzguéis.

Ahora vamos a lo que vamos porque el último que he leído es su novela más reciente, «Lo mejor de ir es volver». Me da la sensación de que después de «Los secretos que jamás te contaron» hemos dejado de ahondar en su propia historia para dar el salto a la novela y a mi me daba un poco de miedo porque no sabía qué nos contaría ahora y si sería muy diferente. Es muy diferente el envoltorio, porque ahora, en lugar de colocarse él mismo en primera linea tenemos unos personajes, pero el interior sigue siendo el mismo: siempre hay un mensaje entre líneas. Así lo demostró con «Finales que merecen una historia» y con «Lo mejor de ir es volver» lo ha vuelto a hacer.

Si en el primero recopilaba una colección de relatos en torno a determinadas temáticas, entrelazados entre sí y donde presentaba una serie de conceptos interesantes, en este segundo ha elegido centrarse en una única historia y desarrollar un concepto que ha rodeado de sus temas habituales: las relaciones, el perdón, la importancia de vivir la vida…

La historia de «Lo mejor de ir es volver» se centra en Rosana, una señora mayor que está a punto de cumplir 100 años. El universo en el que Rosana se mueve es de corte futurista y en él encontramos conceptos que ya empezamos a atisbar en el libro anterior: Rosana llega al final de su vida en una sociedad que ya no lee, en la que no necesitas conducir o puedes pagar con una mirada. Entre otras modernidades, tiene derecho a aplicar el karma artificial, es decir, a vengarse de tres personas que le hayan hecho mucho daño. Pero no puede vengarse sin más, sino que recibe la visita de un robot para evaluar cada caso y a él es a quien Rosana cuenta su historia.

Este es el planteamiento, el paquetito que tenemos que ir desenvolviendo para encontrar en su interior la esencia de Albert Espinosa . A mi personalmente el futurismo me inquieta un poco (y la ciencia ficción, distopías y pelis sobre desastre naturales en general), pero ya digo que se trata solo del envoltorio, lo importante está dentro, donde encontramos sus reflexiones sobre la vida y esas frases para subrayar y repetir como mantras espirituales. Y me encanta que la primera de esas frases sea mi favorita del libro anterior y en la que se sustenta esta nueva novela: «A veces tienes que decidir si prefieres tener la razón o la tranquilidad mental».

Al término de esta novela, yo añadiría a esa frase: …porque el perdón empieza por uno mismo. Con el perdón llega la tranquilidad mental y con esa tranquilidad mental podemos vivir una vida más plena. Y para eso estamos aquí, para vivir todo el tiempo que nos dejen. Desde que se publicara «Finales que merecen una historia» hasta «Lo mejor de ir es volver» he sufrido una pérdida personal y he vivido mi primer funeral –suerte que había tenido una hasta ahora– y es indudable que una experiencia así te cambia la perspectiva. 

En la música ocurre a menudo que parece que las canciones nos hablan. Los libros también lo hacen. En «Lo mejor de ir es volver» encontré mensajes, ánimos, enseñanzas, perdón y tranquilidad para seguir adelante. Cada día me parece más cierto eso de que un libro tiene su momento en la vida de una persona; pues creo que siempre hay uno para las historias de Albert Espinosa. Buscadlo porque seguro que os sentará bien.

 

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Help Me!

Marianne Power

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Valoración: ★★★★

La aventura de descubrir si la autoayuda puede de verdad mejorar tu vida

Este libro me llamó la atención por su llamativa edición, que tiene hasta las páginas coloreadas, pero luego me interesó más aún su sinopsis. «Help me!» es la historia basada en hechos reales de la propia autora, Marianne Power, una periodista freelance que tras la enésima resaca empieza a plantearse seriamente qué está haciendo con su vida a los 36 años. Con la intención de mejorar todo aquello de sí misma que no le gusta, se plantea el siguiente reto: Durante un año se dedicará a leer y poner en práctica un famoso libro de autoayuda cada mes; así, para cuando acaben los 12 meses, si es verdad que funcionan, habrá alcanzado su yo perfecto, ¿no?

Pues no, pero se convierte en toda una aventura de lo más curiosa e interesante. «El secreto», «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva», «El poder del ahora»…  Marianne elige libros más o menos conocidos dentro del mundo de la autoayuda en base a los problemas de su vida que cree que tiene que resolver: es un desastre con el dinero, bebe demasiado, no tiene un trabajo estable, tampoco tiene pareja, se ve gorda y con un pelo de estropajo, etc. ¿Por qué no aspirar a algo mejor? Hora de pasar a la acción.

Me he sentido muy identificada con la historia, y antes de que me imaginéis haciendo algo como esto, explico por qué. Soy prácticamente de la misma generación que la protagonista, también soy periodista, no tengo casa propia, trabajo estable ni pareja y no creo en la autoayuda. Pero sí que tienes a tu entorno preguntando si estás haciendo algo, cuándo vas a buscar un trabajo de verdad o el novio para cuándo. Y eso te genera una presión social que aumenta cuando ves que tus amigos, los de tu quinta que mejor te comprenden, avanzan en la vida y tú tienes la sensación de quedarte estancada.

Con la edad, esa sensación crece y puedes llegar con cierta facilidad al punto desde el que Marianne parte con este «Help me!». ¿Cómo salgo de esta? Vamos a probar la autoayuda, pero de verdad, hasta sus últimas consecuencias. Entonces te lanzas a creer en ángeles, a hacer «mood boards», a esperar que el universo te mande lo que te mereces sólo por desearlo con muchas ganas, a deshacerte de los problemas gritando «Keledén!» o pensando qué es lo que querrías que la gente dijera en tu funeral para averiguar qué es lo que quieres de la vida.

Al principio es muy liberador sentirte capaz de enfrentar tus miedos, descubrir que la vergüenza no te mata y demás, tal y como hace Marianne en los primeros capítulos del libro. ¿Pero hacia dónde te puede acabar llevando un año entero de introspección? Me parece muy valiente el experimento y que la autora se haya parado a reflexionar tanto sobre sí misma y a cuestionarse aspectos en los que normalmente no queremos pensar. Su viaje es muy interesante de leer, entretenido, con toques divertidos –cita a Bridget Jones incluida– y además puedes conectar más o menos con algunos preceptos de la autoayuda porque indirectamente está analizando todo un género.

Pero, sin duda, lo que más me ha llegado es su reflexión final. Porque sí, al final tiene que responder la pregunta de si la autoayuda realmente ayuda o no. Algo que no os voy a revelar aquí porque merece la pena leer el libro y que cada uno haga su propio viaje junto a Marianne para descubrir la respuesta.

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Finales que merecen una historia

Albert Espinosa

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Valoración: ★★★★

Cuando el final es el principio de una maravillosa historia

«Finales que merecen una historia» es el título del último libro de Albert Espinosa, que hace que eso de escribir parezca fácil por la rapidez con la que publica. Claro que él tiene la suerte de haber creado un universo propio y es en su interior donde se mueven y desarrollan sus historias. Y si además has tenido una vida tan intensa como la suya, ¿qué más inspiración necesita uno que la realidad.

En esta ocasión nos encontramos con una colección de 20 relatos, una veintena de finales que necesitaban una historia a la altura y en la que se incluyen dos muy personales. Cada uno de ellos viene precedido por una preciosa ilustración de estilo cartel cinematográfico y un par de citas, pedacitos de sabiduría, que los completan, haciendo que el continente resulte tan atractivo como el contenido.

Porque ya sabemos que Albert Espinosa no escribe sin más, sino que relativiza su cruda experiencia de vida y la convierte en una historia capaz de ayudar a los demás desde la más absoluta humildad. Personalmente, a mi me lo parece, por eso me gusta tanto. No me atraen nada los libros de autoayuda, del poder de la atracción o el constante «happy power» del corte de Mr. Wonderful. Los de autoayuda quieren impartir lecciones, los del poder de la atracción no me los creo y de la vida siempre de color de rosa me canso.

Sin embargo, el día que decidí intentarlo con Albert Espinosa –porque tengo amigas muy fans que te bombardean con todos sus libros– se me rompieron los esquemas. Él no impone, vende o te tiñe nada de rosa, sino que te invita a entrar en su mundo, a descubrir, a limpiar la mirada y cambiar la perspectiva con la que enfocamos muchas cosas de la vida que creemos importantes. Y lo consigue de forma humilde, cercana, amena, didáctica e interactiva según el libro y muy original. Y quizás me esté dejando llevar porque en parte es responsable de mi filosofía de vida, pero me maravilla lo que es capaz de transmitir.

Todo esto se plasma también en «Finales que merecen una historia» porque en sus 20 relatos encontramos personajes que nos hablan de decepción, de miedo, de aceptación, pero sobre todo de superación. Algunas de esas historias son entrañables, tiernas, y otras resultan inquietantes o curiosas. Me han encantado imágenes como el árbol del que florecen notas o el concepto de leer corazones como hace el protagonistas de «El espabilado que leía los subtítulos de los corazones» o el de la inmortalidad de «El mañana siempre fue ayer». 

Además, y como es costumbre en su literatura, Espinosa nos deja un buen puñado de frases para marcar, coleccionar y reflexionar: «La moral es el gusto colectivo», «Al final debes decidir si quieres tener la razón o la paz mental», «Siempre que cuentas un secreto generas otro más», «Cuando dejas de aspirar comienzas a respirar»…

Una maravilla más para sus seguidores y una buena forma de acercarse a él si todavía no lo habéis hecho. Podéis sentiros como El Principito explorando un planeta nuevo con sus ojos de niño porque creo que Albert también conserva al suyo en su interior. Por eso, además de a leer, nos invita a encontrar las conexiones entre unas y otras historias, porque cada relato tiene su pareja. ¡A jugar!

 

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Hope

Wendy Davies

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Valoración: ★★★★★

Vuelve a creer en los cuentos

Tuve un flechazo con este libro. Vale, sí, lo elegí primero por la portada. Pero eso es porque intuía el contenido. Soy muy fan de autores de Mathias Malzieu y «La mecánica del corazón» y la portada de «Hope» me recordó a ese libro y me hizo pensar en que quizás dentro había otro cuento maravilloso. La sinopsis daba alguna pista…

Hope es una niña que aparentemente no tiene ningún problema de oído pero que, sin embargo, no puede escuchar las palabras. ¿Es sorda? Eso se preguntan todos los que la señalan, hasta que un día da con alguien a quien sí puede oír. De infancia difícil, Hope encuentra refugio y palabras en Serendipity, un viejo teatro, en Joseph, su taquillero, y en Wave… Con ellos vive la dura aventura de crecer teniendo una particularidad como la suya, cosa que le hace pensar si hay algo que no funciona bien en ella, aunque nunca pierda la esperanza por encontrar una explicación. Su personalidad positiva y soñadora, los libros y su capacidad para contar historias la ayudan a salir adelante.

Un bonito homenaje a los cuentos, de hecho el libro está lleno de referencias a ellos, algunas más sutiles que otras, que te hace recuperar la ilusión. Tampoco le faltan pasajes dignos de recordar: momentos bonitos, lecciones, reflexiones… Una te puede parecer cursi, pero cuando puedes encajar tanta sabiduría en una trama, aparentemente infantil y de cuento, y que quede tan bonita, plasmando todo de forma tan poética, estamos ante todo un ejercicio de habilidad narrativa. 

También es verdad que la actitud con la que el lector aborde la lectura influye mucho en su experiencia. Personalmente me encantan estos cuentos y me he tropezado con él en un momento de reflexión en mi vida donde parece que toda esa sabiduría es para mi, como esas canciones que creemos que siempre hablan de nosotros. «Hope» me ha hablado en su forma y en su fondo, me ha sacado una sonrisa y emocionado casi hasta las lágrimas un par de veces. Así lo gritan todos los marcadores que he colocado entre sus páginas. Y es que ¿quién no marcaría un pasaje con tanto significado como éste?

– Si tallase cincuenta elefantes idénticos con sus trompas y después tallase uno sin ella, ¿pensarías que está roto?
– Sí.
– ¿Por qué?
– Porque no tiene trompa.
– ¿Y qué?
– Que los demás sí tienen.
– ¿Y qué?
– No puede ser un elefante si no tiene trompa.
– ¿Y eso quién lo dice?
– Todo el mundo.
– Todo el mundo se equivoca. Puede ser un elefante o puede no serlo.
– ¿Y qué es?
– No lo sé. Que no tengas una palabra para algo no quiere decir que no exista. Lo único que significa es que debes seguir buscando y si no encuentras una palabra, puedes crearla.

 

Pues así todo el libro. A lo largo de sus páginas, su protagonista crece, evoluciona, se lleva sus alegrías y desengaños, conoce a personas que nunca creía que la entenderían y la querrían tal y como es… Hope es la cabeza de una galería de personajes, cada uno con sus luces pero también sus sombras, que hacen más entreñable la historia y más reseñable su mensaje. Porque nuestra relación con los demás también da forma a quienes somos, pero nadie dijo que el camino fuera fácil, claro.

Todos hemos sido Hope alguna vez, ¿no? Hemos tenido miedo de ser diferentes, de relacionarnos con los demás por cómo nos aceptarían y nos hemos encontrado perdidos y con problemas, hasta que hemos descubierto que los demás también tienen los suyos, sus inseguridades y miedos. Y eso nos ha hecho sentir un poco más comprendidos, menos solos, además de ayudarnos a relativizar nuestra situación. Sólo tenemos que pararnos a escuchar, con palabras o sin ellas.

No quiero contar demasiado sobre la trama porque lo maravilloso del libro es descubrirlo, conocer la historia de Hope, recorrer con ella el camino, conocer a quienes la rodean, subrayar vuestras propias frases favoritas y encontrar por vosotros mismos las referencias literarias. Así, leerlo también será parte de la aventura. Para mi será una de esas novelas a las que vuelva de vez en cuando porque creo que los adultos también podemos encontrar consuelo en los cuentos. Pocas veces el refranero fue más sabio: «La esperanza es lo último que se pierde»«Hope» te la devuelve.

 

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La villa de las telas de Anne Jacobs

Anne Jacobs

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Valoración: ★★★★

Una villa de aventuras, pasiones y secretos

«Una mansión. Una poderosa familia. Un oscuro secreto… Una emocionante saga familiar para fans de Downton Abbey». Quizás este sea buen momento para reconocer que no pasé de la primera temporada de la serie… Sin embargo, elegí La villa de la telas de Anne Jacobs precisamente por eso. Habitualmente me inclino más por la novela contemporánea que por la histórica o romántica. Pero cada año coloco entre mis propósitos lectores la intención de salir de mi zona de confort y llegar a otro tipo de lecturas. Me apetecía leer algo diferente y además parecía interesante.

En la Alemania de 1913 conocemos a la familia Melzer, capitaneada por Johan y Alicia. El matrimonio tiene dos hijas, Elisabeth y Katharina, que viven para los bailes de sociedad y para encontrar un marido digno de su posición que las mantenga; y un hijo, Paul, que lleva una vida un poco revoltosa como estudiante en Munich hasta que decide volver a casa para ayudar en la fábrica de telas que algún día heredará.

 Los Melzer están rodeados por todo el servicio que requiere mantener la villa en la que viven, donde nos encontramos con toda una galería de entretenidos personajes. La rígida pero justa ama de llaves, la doncella personal envidiosa de la chica nueva, la soñadora doncella enamorada del lacayo que, a su vez, está enamorado de la pequeña de la familia, la cocinera que dice lo que piensa y el viejo jardinero y su nieto.

En este escenario entra Marie. Marie es una joven que perdió a su madre, no conoció a su padre y se ha criado en un orfanato. Tras tener varios trabajos y escapar de todos, entra a trabajar en la villa de los Melzer como ayudante de cocina, despertando las pasiones, amistades, envidias y odios entre los diferentes habitantes de la casa. De lo que ella no tiene idea es que en la villa saben más de su familia que ella misma…

 

 

Me ha gustado porque…

 La villa de las telas me parece una novela entretenida, que engancha y además es muy completa. Tiene romance, pero es algo muy sencillo, nada empalagoso o especialmente predominante. Es verdad que tiene líneas en su argumento que pueden resultar predecibles, pero también lo son las comedias románticas y no nos cansamos de verlas porque son entretenidas. 

La comparación con Downton Abbey se cumple al 100%, sobre todo en la primera parte del libro, más centrada en la vida de la casa: llega Marie y los primeros capítulos parecen ir radiografiando la vida en la villa de abajo hacia arriba. Pero es que además me resulta, en general, una novela muy cinematográfica; es fácil imaginar su historia convertida en serie: escenarios diferenciados (la villa, la fábrica, la ciudad baja), personajes claramente colocados en esos escenarios, los personajes que son capaces de sobrevivir en todos ellos y los que no salen nunca de su lugar seguro…

 Si hay algo que está muy claro desde el principio en esta historia es la jerarquía. Era la época, había que respetar las clases y cada uno debía estar y comportarse como se esperaba que lo hiciera. Pero también se tocan, más o menos directamente, una amplia variedad de temas que, personalmente, creo que enriquecen la historia y le confieren más complejidad si se sabe mirar un poquito más allá. Se tratan los convencionalismos de la época (los bailes de sociedad, la importancia de las apariencias, etc), la pobreza y la riqueza, la modernización, el trabajo infantil, la religión… Sin olvidar que la Primera Guerra Mundial está echando a andar y estamos en Alemania.

 Sobre todo este contexto se construye una historia en la que nuestra pequeña protagonista va progresando en la villa y, según avanza, se va ganando la amistad de determinados miembros de la familia Melzer y la atención amorosa de otros. Al mismo tiempo, va desenredando el misterio sobre quiénes fueron sus padres. Pero lo mejor es leer el libro porque hay sorpresas hasta el final y algunos cabos sueltos que seguramente se extenderán hacia próximas entregas.

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El jardín de Sonoko

David Crespo

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Valoración: ★★★★

Tu destino espera siempre en el otro extremo del hilo rojo

«El jardín de Sonoko» nos cuenta la historia de Kaoru, un joven vendedor de zapatos que lleva una vida tranquilamente rutinaria y feliz hasta que su compañera de trabajo, Sonoko, le invita a salir. A partir de ese momento, todo parece ir cuesta abajo. Un efecto mariposa que le acabará empujando a ir en busca de su destino y encontrar el otro extremo de su hilo rojo.

 

Conocía la leyenda china del hilo rojo y el año pasado hasta leí la novela de Ann Hood del mismo título, así que esa fue una de las primeras cosas que me llamó la atención de «El jardín de Sonoko».  También crecí en los 90 y, como muchos niños de entonces, el boom del anime y el manga de aquella época acabaron influyendo en mi actual amor por la cultura japonesa. Otro punto más para inclinarme a leer esta historia. Pero nunca pensé que encontraría todo lo que encontré dentro.

 

 

Me ha gustado porque…

«El jardín de Sonoko» me parece una delicada y entretenida historia de descubrimiento y superación personal. Además de ser un gran ejemplo de cómo se puede triunfar aplicando una estructura clásica cuando tienes una buena trama entre manos:

Tenemos a Kaoru, nuestro héroe, un joven que tiene el perfil de un personaje que parece muy de moda en los últimos tiempos. Y seguro que si digo el nombre de Sheldon Cooper ya sabrás por dónde van los tiros, aunque en principio yo tiraba más hacia el protagonista de la novela «El proyecto esposa». Kaoru sigue una rutina medida al minuto porque así es como se siente seguro, sabiendo que todo seguirá su curso tal y como lo tiene previsto. Es cierto que tiene sus manías y también mantiene sus emociones y relaciones sociales al mínimo.

 
Sonoko es el detonante. En cuanto le pregunta a Kaoru si quiere salir con ella, su tranquila vida empieza a desmoronarse. Por un lado, se le despiertan ciertos sentimientos y, por el otro, vuelven determinados recuerdos que creía encerrados. Dichos recuerdos nos llevan a conocer una pequeña galería de personajes que han dejado su huella en él y hace que se replantee algunas cosas. Entre ellos encontramos al villano de la aventura, esa figura que le presenta un gran reto al protagonista y le da el empujón final que necesita para superar los obstáculos.

Una estructura básica que, como digo, se convierte en triunfadora cuando tienes una buena trama entre manos, como es el caso de «El jardín de Sonoko». Y es que el libro se convierte en un entretenido viaje adictivo hasta el final. Porque cuando crees que has llegado a un punto interesante, se descubre algo más y tienes que seguir leyendo.

Mientras leía, me encontré varias veces preguntándome a qué vendría el título. Para mi, ese jardín se ha convertido en una metáfora de la preciosa, cuidada y metódica vida que lleva Kaoru, hasta que la luz que lo alimenta se apaga y tiene que encontrar una nueva forma de seguir adelante. Y no, no te voy a decir si el jardín de Sonoko es real o no, para eso tendrás que leer la novela. Prometo que te sorprenderá hasta el final. ¿Recuerdas la leyenda del hilo rojo? No importa las veces que el hilo se retuerza o se enrede, quienes están destinados a encontrarse, lo acabarán haciendo.

 
Una fantástica primera novela, David Crespo.

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