Dos relatos, una sola historia.
Hace unas semanas me afilié a edición anticipada y el primer libro que pude leer gracias a Peguim Random House fue Sigue mi juego de J. Kenner. Pero al comenzar a leerlo me di cuenta que era un relato y que antes de este debía leer Compláceme, así que al no ser muy extenso ninguno de los dos decidí que era mejor hacer una sola reseña que los abarcara a ambos, además de que considero que quizás no sea tan necesario una reseña tan detallada como las que suelo hacer al ser dos relatos, por lo tanto, les voy a comentar mi opinión como si fuera una charla al teléfono con alguna de mis amigas.
Considero que debo hacer una aclaratoria, ya que es la primera reseña que hago de un ejemplar ofrecido por una editorial para que sea reseñado. Mi meta con el blog es ser fiel a quienes esperan de mí una opinión sincera, por lo que aunque estas no sean muy positiva, debo ser honesta con quienes me leen, pero siempre siendo objetiva, dentro de la subjetividad del gusto
Cuando el libro es algo entretenido, pero no tanto como para obviar los puntos flojos, comienzo a sentirme inquieta al no saber cómo expresar mis sensaciones o por dónde empezar a escribir.
Compláceme comienza donde terminó Tómame, luego de la boda improvisada por Damien y Nikki. Ellos están recuperándose de todo lo que les tocó vivir por el juicio de Damien, del acoso de la prensa, de las ansias de Nikki por lesionarse cuando siente que se desbordan los problemas y de esos familiares que han querido aprovecharse de ellos de una forma u otra. Así que están intentando dejar todos esos problemas a un lado y dedicarse únicamente a disfrutar de su luna de miel. Luego Sigue mi juego nos relata los días posteriores a esa luna de miel un tanto acontecida, cuando se acerca la celebración de San Valentín estando casados.
En ambos relatos al ser situados semanas posteriores a la unión sentimental de los protagonistas es fácil de sospechar que nos encontraremos con un exceso de escenas eróticas basadas en la dominación que caracterizó a Damien —pero que realmente al ser más de lo mismo no llegan a erotizar en lo absoluto—, un extraño suceso ocurre estando en París y se dan cuenta de que los problemas no quedaron atrás luego de casarse. Así que la historia no es que brille por una idea descomunal, porque la verdad es que ha resultado bastante repetitiva.
Me aburrí. Mucho. Muchísimo. Aunque suene mal debo reconocerlo. Me costó un mundo avanzar en la historia, al punto que me daba mucho sueño. Quizás sea porque fueron dos relatos que no aportaron mucho a la historia entre los protagonistas o porque sencillamente se sintió como un relleno en toda regla.
Siempre he considerado que los escritores deberían aceptar que hay historias que no se sostienen por más que quieran extender las tramas. Si a esto le sumamos que con el afán de estirarlas, la autora no profundiza, además de que siembra intrigas que no generan el más mínimo suspenso y que apoya los relatos en una cantidad de escenas eróticas que terminan perdiendo impacto a medida que se abusa de su repetición, lo que logran es alejar a los lectores.
Los personajes siguen siendo los mismos que en los libros anteriores. Ella sigue sanando sus viejas heridas, aunque ahora la diferencia es que va de calenturienta por la vida cada vez que ve a Damien —vestido o sin ropa, da igual, porque siempre se lo quiere follar cada dos por tres—. Y él, se desvive demostrándole cuán apasionado es con ella para así infundirle una seguridad que ella no siente por si misma, además de que sigue siendo el mismo controlador de los libros anteriores y con un rendimiento sexual bastante admirable.
Considero que son dos relatos innecesarios. No son horribles tampoco, porque tienen momentos entretenidos, pero cuentan con un discurso bastante débil que no justifican los conflictos. Si la intensión de la escritora era introducir las historias de otros personajes que tendrán su propias novelas, creo que era mucho mejor publicarlas directamente —quizás poniendo a Damien y Nikki en el prólogo dando la introducción a estas nuevas novelas— contando algunos detalles que se mencionan en estos dos relatos. En definitiva ninguno de los dos tenía porqué ser escrito,siempre se los digo, no siempre más es mejor.