Muy Indiana Jones descafeinado
En plena Segunda Guerra Mundial, la escena nos situa entre las tierras del Tíbet con el descubrimiento de una esvástica tallada en un material muy especial que representa los cuatro elementos: la tierra, el fuego, el aire y el agua; y por otra parte, también nos situamos en el monasterio de Montserrat, donde Tristán, unido a la causa republicana, está en busca de unas reliquias ya que es traficante de arte, acaba encarcelada en una celda bajo el régimen franquista y que finalmente accede al trato que un oficial alemán le propone.
Un año después, un agente del servicio secreto inglés hará lo posible por impedir que los nazis consigan estas reliquias.
Esta obra escrita a cuatro manos es la primera parte de una trilogía (Trilogía del Sol Negro), que podría parecer un librazo trepidante, uniendo historia y aventuras, pero se me quedó en un Indiana Jones descafeinado. Ha sido una lástima. Aunque podría funcionar como adaptación audiovisual, pero sigo pensando que el ritmo es un poco lento.