Blogger

El libro en el Bolsillo

España

registrado desde septiembre de 2018

http://ellibroenelbolsillo.blogspot.com/

Libros y reseñas

Quería olvidarte (Noches inolvidables 2)

J. Kenner

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★

La narración blanca.

El sueño de Hollywood

Laine tiene que encontrar el dinero del préstamo como sea o perderá la casa, y es que sus trabajos de camarera, de paseadora de perros, de manitas… no son suficientes para cubrir la deuda. Por eso, cuando su amiga Joy le propone se escort por una noche decide probar, a pesar de sus reparos. Así conoce en persona al famoso actor Leyle Tarpin, una joven promesa de las superproducciones hollywoodienses. Sin embargo, la noche no será como ninguno de los dos espera.

Esta noche será la que lance la narración donde ambos protagonistas, Laine y Leyle tendrán voz. Así iremos avanzando a través de los dos puntos de vista y viendo las problemáticas individuales de cada personaje.

Laine es una mujer hecha a sí misma. Desde la muerte de su familia y el abandono de su padre, ella tuvo que aprender a cuidarse sola, lo que ha hecho con gran éxito hasta esta situación de crisis. Será una mujer, divertida, independiente, que quiere vivir la vida de una vez por otras.

Leyle es un hombre que tiene dos caras. Ese chico bueno de Iowa que todo el mundo adora y ese otro que necesita de vez en cuando alquilar compañía femenina para dejar salir la presión. Con él bucearemos en el misterio de la novela, en conocer qué es lo que se oculta tras la verdadera cara del chico de moda.

Y como os imaginaréis, la trama consiste en cómo conoce Laine a Leyle, en qué sucede con su relación y en cómo la camarera comienza a pasearse por la alfombra roja y los tejemanejes de la industria del cine. Algo que esperábamos, pero que disfrutamos al leer.

Una narración blanca

Pero más allá del punto de partida, sí cabe decir que esta novela de la saga me ha gustado menos que la primera. El motivo es que es una narración blanca, es llana como un desierto en pleno verano. La historia nace se desarrolla y muere sin más pretensión o provocación en el lector.

Durante toda esta historia no encontraremos complicaciones ni drama ni grandes enemigos, ni si quiera grandes traumas. Nuestra lectura consistirá en ver cómo el aceptar todo y el dinero consigue que las cosas no se compliquen y llegue el happy ending. Eso me ha decepcionado.

Es cierto que una de las cosas que destaqué de la anterior lectura de la autora y la saga fue que no había complicaciones innecesarias, cierto, pero sí encontrábamos reacciones de enfado, temor o desconfianza. Es decir, encontrábamos reacciones lógicas humanas. Y en esta entrega, me parece que eso se ha perdido del todo, haciendo que los personajes pierdan posibilidades de desarrollar su personalidad.

Sobre la parte, erótica, pues bien, como en la primera entrega, aunque en esta me ha dado la sensación de que Kenner ha introducido una rudeza que realmente no era necesaria. Pero ok.

Una tarde tonta

¿Quiere decir todo esto que la novela sea un desastre? No, simplemente que es una narración para pasar un rato, pero procurando que no sea más del estrictamente necesario. La historia es bonita, los personajes son monos y todo termina bien, sea esto lo que quiera que sea.

Particularmente, me gustó más la primera entrega, me resultó mucho más adictiva, sorprendente y más osada. En este caso, me he encontrado con una narración fácil, rápida y que da lo justo para entretenerse.

ver reseña en la web

No quería enamorarme (Noches inolvidables 1)

J. Kenner

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

De segundas oportunidades y romper corazas

La coraza de la culpa

Kelsey ha pasado toda su vida con la voz de su padre en la cabeza: «No de ser mala». Sin embargo, cuando su amiga Nia le propone un trabajo con el que podría saldar una deuda del pasado, piensa que es su oportunidad. Pero no lo es, quien tiene que contratarla es Wyatt su primer amor, aquel al que le rompió el corazón. Por su parte, Wyatt no se puede creer que Kelsey esté ahí delante, siendo justo lo que necesita para su obra y todo lo que odia en su vida.

¿Sabéis cuando una historia te engancha a la vez que te agobia porque quieres descubrir algo de ella que sabes que no te va a gustar tanto como por un lado como por el otro? Pues he aquí en principio lo que me ha enganchado en esta historia. Estaba claro que la trama iba a ser que Kelsey y Wyatt se atraían, pero no podía ser y todo eso que ya conocemos por el género, así que también estaba claro que lo que más íbamos a buscar era la explicación al error de Kelsey y al odio de Wyatt. Para ello la historia se cuenta a dos tiempos, el qué pasó y el presente.

La verdad es que cuando me meto en una historia de dos con pasado en común siempre lo paso un poquito mal, o bien porque me caen bien los personajes y me asalta el «¿qué puede ser tan malo» (que al final no lo es y me decepciono) o el «te lo mereces por *insertarinsulto*» (y luego resulta que ella cae igualmente en sus redes). Sin embargo, la novela me ha dado en las narices porque al final ambos tenían sus razones y ambos tenían razón, y en este sentido he estado toda la novela dividida en apoyar a uno u otro.

La historia, que nos muestra sus pasados y sus presentes, se centra en explicarnos cómo el sentimiento de culpa no nos va a llevar a ninguna parte, sea o no justificado este, y cómo en ese sentimiento no solo salimos perdiendo nosotros sino que lo hacen también los demás. Y derivado de ello, aprendemos que las corazas que llevamos puestas, bien para no hacer daño, bien para que no nos lo hagan, no permiten salir ni lo bueno ni lo malo.  

Varios cambios de carrete

De todos modos, lo que desde luego me ha gustado de la historia no es que me haya hecho comprender a uno y otro  personaje, sino que el conflicto entre ellos surge de un gran malentendido y una tragedia. Y la cosa es que lo vemos venir, porque es típico, pero va moldeando el tópico hasta darle una gravedad al giro argumental que ahí sí ya no se espera.

Y esto, además de hacerlo en la trama, lo hace con el ritmo de la novela y con el propio protagonista masculino. Quizá podríamos esperar una novela tórrida ya que él es fotógrafo y está haciendo una serie erótica, además hay tensión sexual entre ellos, ya que en su día la hubo; y además podríamos pensar que al tener el corazón roto él, Wyatt, iba a ser el típico canalla. Pues os diré una cosa, sí y no.

La autora consigue que al final las escenas eróticas lo sean sí, pero por el deseo, por la anticipación, por la sugerencia, y la verdad es que eso me ha encantado. He disfrutado mucho de su «mirar pero no tocar». Por otro lado, Wyatt es pícaro, pero no he encontrado en él al típico protagonista seguro de sí mismo que te da un mundo y después es una hormiguita psicológica.

Siempre hay una foto borrosa

Ahora bien, sí puedo poner peros a la novela y los voy a poner, aunque para mí no sean fundamentales para su disfrute. Ambos están relacionados, ya que tienen que ver con la protagonista. Por una parte, me ha dado rabia que su desarrollo psicológico haya sido un visto y no visto. Es cierto que me ha gustado que la novela en cuanto a sucesos tiene una extensión correcta, no pretende alargarse, sin embargo, me ha dado la sensación de que le han faltado páginas para que la protagonista evolucionara como se pretende en la propia novela. Por otro lado, y ligado a esto, ella le permite al protagonista masculino cierto paternalismo que no me termina de convencer, y cuando leáis la historia creo que me entenderéis.

Inauguración

De todos modos, lo dicho. Os recomiendo mucho No quería enamorarme porque es una novela adictiva con una historia que engancha por su querer saber más. A esto le podemos añadir un erotismo sugerente que te deja justo donde quiere. Además añadimos unos personajes que están bien planteados y una narración fluida y con un lenguaje muy directo y claro, y ya tenemos la novela de nuestra tarde. Espero que os animéis con ella.

ver reseña en la web

Pan de Bruja

Noela Lonxe

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★★

Bienvenida a tu vida, hija. Sobre ‘Pan de bruja’ de Noela Lonxe

A orillas de un lago yace una roca

Etna ya no sabe por dónde le van a venir los golpes, un marido infiel, el entierro de su abuela y Serafina, su hija, en esa edad en la que su madre ya no es mamá sino Etna. La vuelta a Galicia no está siendo como ella esperaba y menos cuando la primera noche en su nueva mansión heredada tanto ella como su hija tienen la misma pesadilla: una serpiente que se muerde la cola. No sabe qué significa, pero tiene que pararlo y un buen día lo ve en medallón de una mujer. A partir de ese momento la vida de Etna cambiará, en una remota aldea gallega podrá encontrar las respuestas siempre y cuando esté dispuesta a respetar a las mouras.

La verdad es que me cuesta hablar de este libro porque me ha gustado muchísimo, pero todo lo que pueda decir es quitaros un descubrimiento. La trama y el tema se funden de una manera tan profunda que deciros que va de esto o de aquello no tiene mucho sentido, pero lo intentaré. Cuando Etna acude a la aldea lo que encuentra es un mundo completamente diferente al que se nos presenta cada día al salir a la calle. Allí las mujeres cuentan, trabajan, ayudan, son clave en el desarrollo de la aldea, pero en un sentido más profundo, tienen autoridad por ser mujeres.

En un principio, al igual que Etna, esto nos descoloca y casi no nos fiamos, sin embargo, poco a poco vamos viendo que esa autoridad no es sino respeto y que ese respeto surge por el propio respeto que ellas tienen a lo que les rodea: respetar el lago, cuidar el bosque, calmar al viento y escuchar al fuego. De este modo entendemos que no hay nada más natural que seguir el orden de la naturaleza, respetar los ciclos y seguirlos hasta su final.  Y bueno, en Senombres, al final las que garantizan que el ciclo se respete son ellas, las mujeres de la panadería.
 

El valor del darse cuenta

Etna descubre allí que su familia tiene un secreto relacionado con las mouras y en eso es en lo que se centrará la trama del libro, pero, como os imaginaréis, el viaje no será solo para descubrir ese secreto, sino para descubrirse a sí misma. El tema del autodescubrimiento no será un tema obvio, o al menos no lo será en el sentido al que estamos acostumbrados. En mi caso particular no ha sido hasta más de la mitad del libro cuando me he dado cuenta qué criticas se le estaban haciendo al personaje de Etna, y no porque sean veladas, sino porque no vemos mal los aspectos criticables de la ciudadana del mundo. Nosotras en el mundo moderno en el que nos movemos, nos preocupamos (más o menos, es cierto que la protagonista es un poco más snob que la media) de lo mismo.

La histeria, la necesidad de ser perfecta, de dar solución a todo, de que eso no te pase a ti, que no te compadezcan, tienes que ser una mujer independiente, pero, oye, también tienes que ser bondadosa, no albergar malos pensamientos hacia los demás, generosa, simpática, comprensiva… Y todo esto eclosiona en Etna de una manera que, como el volcán de su nombre, explota en un ser de aquella manera. Pero lo dicho, no cuento más porque no es un personaje que se muestre en todo su esplendor desde un principio y cuando lo veáis os merecéis soltar algún improperio a gusto.

Eso sí, por favor, no penséis que os va a caer mal, porque en muchas cosas la comprenderemos, estaremos con ella o no, pero la entenderemos y ahí llegaremos a leernos a nosotras mismas.

La magia en nosotras

Todo esto se nos ofrecerá con una ambientación francamente fascinante. Las descripciones de los lugares, de los sucesos naturales y sobrenaturales; la descripción de sensaciones y sobre todo la descripción sensorial abordan al lector y lo introducen en la historia. Esa magia que rodea a Etna nos rodea también a nosotras cuando leemos.

Además de la ambientación, la narración fluirá rápida y ágil, será directa para que sepamos lo que debemos saber y lo suficientemente velada para que como Etna nos sintamos perdidas y busquemos. Y esa búsqueda, como sucede en la novela es en nosotras. Para ello le ayudarán unos personajes femeninos que tocarán todas las aristas sobre la personalidad que podamos pensar: desde Teodosia y su gran sabiduría hasta Justa y su mala leche, pasando por Veva y Efimina «victims» de la modernidad. El planteamiento de ambientación, trama, personajes y estilo nos invitan a que nos planteemos qué hay de nosotras en Etna, qué de Etna en nosotras y qué del resto en todas.
 

Creemos que la magia es parar el viento o convocar una tormenta, cuando realmente la magia es lo que somos capaces de hacer con las manos, lo que nos sucede por naturaleza. Sobrevivir a nosotras mismas por ser mujeres y sobrevivir a los demás por ser humanas.

Más allá de mí misma

Con todo esto no quiero que entendáis que es una novela panfletaria sobre el poder o lo genial que es ser mujer. No creo que la autora pretenda ello, aunque a mí me haya servido para la reflexión, creo que lo que relata son las cosas tal cual las leemos y la interpretación corre de nuestra cuenta.

Así que encontraremos una novela donde una mujer busca en su pasado para arreglar su presente. Para ello tendrá que entender qué es lo que la está haciendo fallar y que eso reside en ella misma y en nadie más. Las mujeres de la aldea la ayudarán a que comprenda cuánto es capaz de hacer y cuál es el fruto de su esfuerzo. En medio de todo ello lo que llamamos magia la rodeará. 

Un estilo ágil, una historia que engancha y nos hace pensar un poco, y un ambiente mágico que nos rodeará en su lectura. Espero que os animéis con él y que os guste.

El libro en el Bolsillo

ver reseña en la web

Tu mirada en mi piel

Elena Montagud

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★

Enterrando lo importante.

Un inicio prometedor

Cuando Carol decide retomar su vida sexual con su pareja, lo tiene claro un buen conjunto, una sorpresa llegando antes a casa y… Y se encuentra a su pareja, Samuel, con otra en la cama. Esto la verdad es que explica muchas cosas, pero no deja de ser un cambio brusco en su vida. Además, unos meses después su tía Matilde, la persona que la ha criado desde pequeña, fallece después de una larga enfermedad.

Todo es raro, distinto y nuevo para Carol que, aunque siempre ha estado más o menos sola, ahora sí se siente del todo perdida. Por Samuel dejó de ser quien quería ser, y ahora que su tía le ha enseñado su última lección, decide coger las riendas de su vida y disfrutarla como no ha podido hacerlo hasta ese momento. Sin embargo, alguien se cruzará en su camino, Isaac, un escritor taciturno, serio y frío que traerá de cabeza a la pobre Carol.

La historia podría ser una historia romántica más, sino fuera porque muy hábilmente, nuestra autora nos cuenta que en ambos casos (como en la vida misma) hay misterios que vamos a querer resolver: la infancia de Carol y la vida de Isaac. Y a su vez, rodea a ambos personajes de secundarios que tienen su propia historia en la trama y la cual también es interesante. ¿Qué es lo que me ha fallado entonces?

Demasiado papel para tan poca historia

Cuando nos enfrentamos a una novela romántica, sabemos que vamos a tener una serie de «sota, caballo, rey» que no vamos a poder eludir y, en el fondo, eso es lo que buscamos al leerlas. Si, además, añadimos el elemento erótico, como sucede en esta, sabemos que las escenas de sexo se sucederán con más o menos frecuencia u originalidad. Compro el pacto de ficción. ¿Entonces?  

Entonces lo que sucede es que la autora, como he mencionado más arriba, nos mete unas tramas de misterio y romanticismo interesantísimas, que dilata ¿mediante? Mediante escenas de sexo y miradas intensas. Esto ha sido lo que ha hecho que una novela que a lo mejor hubiera tardado tres días en leer, haya tardado tres meses.

No es un instalove y el romance se cuece a fuego lento, por eso el principio es tan adictivo, porque lo ves venir y quieres leer como viene. Sin embargo, cuando ya más o menos los pasos iniciales están dados, los protagonistas se acuestan y narrativamente hablando entramos en una repetición constante del mismo esquema narrativo hasta que la autora considera que es momento de avanzar en la historia. Así: se acuestan-mantienen una conversación intensa que puede ir bien o mal- se comunican o no- uno de los dos se harta- se juntan and again. Y cuidado mientras tanto pasan cosas, a los secundarios, que no están mal, pero se cuentan rápido.

Es decir, nos encontramos con unas 544 páginas en donde un tercio o más son páginas de polvos estupendos, con miradas infinitas y cuestionamientos sobre si me quiere no me quiere.

Pero, a ver, que habías dicho que había historia

Y sí la hay y muy buena, pero soterrada en esas páginas repetitivas. Sobre todo al principio y al final, encontraremos la narración de la infancia de Carol y la vida de Isaac y estas nos ayudarán a entender a los personajes, a aumentar el misterio de los secretos que cada uno de ellos tienen y a llegar a un final estupendo y bien formado, bajo mi punto de vista.

Me alegro, en parte, de haber leído algo obligada el libro. Si no, lo hubiera abandonado y me hubiera perdido la historia de Gabriel, por ejemplo, o del propio Isaac. Historias que nos rompen un poquito cuando las leemos, pero que son necesarias y más desde la perspectiva estupenda desde la que nos las narra Monteagud. Quizá si no se hubiera dejado llevar por ese lado morboso y facilón, le hubiera salido una obra de romántica-erótica con un trasfondo fenomenal.

Y es que es eso, la historia, la trama quiero decir, me ha resultado adictiva y me ha gustado muchísimo, pero para llegar a ella hay que escarbar en tal cantidad de páginas vacías que ha hecho que sufra un poco la lectura.

Hay un público

Sin embargo, no seré yo quien diga que no leáis la novela, más si tenemos en cuenta que quien habla no gusta en exceso de la romántica. Así que sí la recomiendo para aquellos que disfruten del género, porque además se encontrarán con un trasfondo genial e inteligente. Sin embargo, aquellos que como yo sean esporádicos y tengan poca paciencia con la repetición de patrones, que no se metan en líos, porque, creo, se desesperarán un poquito. Como decía un antiguo: «la virtud en el justo medio».

ver reseña en la web

Las auténticas vikingas no llevan casco

Helen Russell

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Ser más vikinga, ser más honesta

La aventura me ha resultado divertida y emotiva a partes iguales. La historia de Alice es la historia de muchas mujeres de hoy. Invadidas por el trabajo y por un montón de decisiones que se supeditan a la idea de cómo deben ser, más que a la de cómo quieren ser, se encuentran, cuando ya se ha estabilizado todo, infelices y con un lío tal que parece imposible de solucionar. Esto lo muestra muy bien la novela, esa impotencia de que siendo capaces de hacerlo todo, se encuentran impotentes para arreglar sus propios asuntos. Y es que como dice la propia Alice, ella ha ido esquivando, digiriendo e ignorando los contratiempos que han ido llegando a ella. Por ello, no se plantea en ningún momento solución, alguna, la vida es así, ¿no?

Por su parte, Melissa nos proporciona una visión más humana de la cuestión. Con sus propias particularidades y despropósitos, como el hecho de desconfiar en todas las ondas (no wifi, no microondas, no llegamos al espacio…), ve el mundo desde una perspectiva más sencilla. Mientras que Alice es una pija redomada, Melissa disfruta viviendo en su granja, disfrutando con sus animales y de las pequeñas cosas de la vida. El único problema es la relación con su hermana que definir de fría es decir poco. Su relación es de asepsia total.

Por ello, cuando Alice acepta irse una semana de vacaciones con Melissa, ella no lo duda, la situación es muy grave y se requieren medidas graves. Básicamente un curso de una semana para convertirse en un vikingo de los pies a la cabeza, basado en el esfuerzo físico extremo.

Las auténticas vikingas no llevan casco

Una vez que llegan allí les quitarán los móviles y los zapatos (los zapatos sí, Magnus el instructor vikingo es un poco rarito el hombre, ya lo veréis) y se unirán al grupo formado por Tricia, una mujer misteriosa que estará muy determinada por su edad, y Margot, una muchachita de 23 que todo (dios, es que lo hace todo) bien.

Este grupo de cuatro pasará diferentes pruebas que les llevarán hasta el bearserking, momento con el que se inicia la novela. Durante toda la novela, esa meta, esa carrera por su vida en mitad del bosque parecerá la prueba más dura que tendrán que pasar, sin embargo pronto encontraremos que la filosofía hygge, la atención a las pequeñas cosas es más de lo que podemos sospechar.

La encargada de contarnos esto, así como en qué consiste su condición de völva, es Inge la mujer de Magnus, y la encargada de la parte más filosófica del campamento. Para mí es el mejor personaje de la novela. Con ella no solo descubriremos que las auténticas vikingas no llevan casco, sino también cuánta es la potencia de una mujer, sea esta vikinga o no, y que nuestra perspectiva vital puede cambiar a lo largo del tiempo, que eso no significa que hayamos hecho mal, sino que ahora queremos algo diferente.  Lo que único que se nos exige es que seamos valientes.

Ser más vikinga, ser más honesta

¿Qué pasará con este grupo de cuatro? ¿Qué pasará con Melissa y Alice? ¿Aceptará la dentista los preceptos de la cultura vikinga y los aplicará en su día a día? Para saberlo tendréis que animaros a leer el libro.

El humor que encontramos entre sus páginas, ya por sus situaciones un tanto comprometidas, como por sus hilos de pensamiento, a cada cual más extravagante, nos provoca que su lectura sea un agradable y crítico acercamiento a nuestro día a día (televisión, vida moderna, familia…) y un ingenuo cotilleo a otras formas menos estresantes de vivir. Los personajes están muy bien construidos, con una psicología completa y apasionante, como nos hará ver Inge. Además, la lectura es fluida, con mucha acción, pero sin olvidar los momentos más emocionales.

¿Recomendado? Sí, sí y sí. Atrevámonos a mirarnos con lupa, a criticarnos y a ser más sinceras con nosotras mismas.

ver reseña en la web

Mister (edición en castellano)

E.L. James

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Una evolución inesperada.

Un claro cambio de perspectiva

Todo comienza cuando un día, después de una noche de juerga y sexo, Max se medio despierta en su habitación y contempla a una figura femenina con una bata azul. Su vida, dicho mal y pronto, es una mierda. Su hermano mayor y heredero de la fortuna, sí, pero también de las responsabilidades nobiliarias se ha matado en un accidente de moto; y él ante eso después del entierro, comienza a acostarse con su cuñada. Dentro de esa vorágine de sentimientos e impulsos que no puede controlar, aparece Alessia, una muchacha extranjera que no se fía de él, que no se fía de nadie. Él siente la imperiosa necesidad de acercarse a ella, desde luego, desde un punto de vista meramente sexual, aunque, ¿seguro que solo de esa manera? Sin embargo, los acontecimientos se precipitan.

Antes que nada, el problema que vamos a encontrar con esta reseña es que será una reseña comparativa, por mucho que yo quiera ser objetiva con el libro. Dicho esto, el libro, objetivamente, me ha gustado y me ha enganchado de manera NO tóxica. Es decir, mientras he estado leyendo el libro lo leía realmente interesada en saber qué iba a suceder a Maxim y qué a Alessia, de manera individual. Mientras que en otras novelas románticas el interés es por saber si se van a emparejar o no y qué avatares tendrán que superar para afrontarlo, en este, E.L. James ha conseguido que queramos que cada uno evolucione personalmente. El romance casi era secundario, pero solo casi, que para eso escribe romántica.

El punto de diferencia, como podéis comprobar por tanto, es que en este caso ambos personajes tienen problemas personales. No nos encontramos frente al hombre atormentado al que salva el amor de la muchacha, sino que ambos van a tener que ayudarse a afianzar su personalidad, eso sí, él más que ella. La autora no puede evitar mantener la figura del caballero andante y forrado de pasta, sin embargo, creo que las críticas a su anterior novela la han ayudado a ser, quizá, más realista, aunque no pueda evitar seguir la estructura Pretty Woman.

Desde luego, el va en su caballo blanco, en este caso un jaguar, pero ella no se queda esperándolo. Constantemente Alessia piensa cómo salir de las situaciones comprometidas o complejas a las que se ve sometida. Es una mujer fuerte, valiente, determinada, inteligente y resolutiva, sus peripecias hacen que suframos con ella y luchemos con ella. El autoritarismo que encontrábamos respecto a la mujer, en esta novela no ha desaparecido, sino que lo ha dado la vuelta y la autora ha condenado todo acto de gobernación sobre otra persona (tanto es así que alguna escena de sexo es muy inglesa…). Sobre el dinero… pues teniendo en cuenta que es un lord a priori podríamos pensar que los lujos de Grey se quedarían atrás. Nada más lejos de la realidad, a medida que iba leyendo me daba cuenta de que el grado de sofisticación estaba muy atenuado, lo ostentoso y lo pródigo casi desaparece en este libro y queda lo que es, una relación entre dos personas maduras a las cuales, como en las novelas de aventuras, les pasan muchas complicaciones

James y el tema  (sexo)

Y esta evolución no solo ha quedado en la exposición de los hechos sino también en los temas que trata en la novela. Mientras que su anterior serie se basaba en los traumas infantiles causados por el maltrato y las drogas (pero todo completamente atenuadísimo y no en un segundo plano, sino en uno infinitesimal) y su derivación en patología sexual (que el sado, ya lo sabéis, no lo es); en esta encontramos el tema del sexo como algo más que sucede entre dos personas que se gustan.

Las escenas de sexo, por tanto, se nos darán a pinceladas a lo largo de toda la novela, pero los momentos de acción plena los encontraremos en la parte central, de manera muy lógica y completamente sometida a la trama. Además, la perspectiva que se nos ofrece es un poco diferente a la de sus anteriores novelas, aunque esto no implica que siga teniendo algunos clichés como el morbo de la iniciación de alguien. En esta encontraremos un sexo más enfocado al placer de la mujer, desde la masturbación femenina como mecanismo de desfogue personal (menos mal, porque parece que solo se tocan ellos en casa) hasta la rendición total del hombre a la satisfacción de la sexualidad femenina. La parte de dominación de cualquiera de las partes, queda muy atenuada y pasa bastante desapercibido. Con todo, no pierde potencia en la narración de los encuentros sexuales. Cosa que se agradece también.

Por otro lado, y completamente desvinculado de la parte sexual, encontramos los temas centrales de la novela. Mucho más maduros, mucho más reivindicativos, como la trata de personas o el conservadurismo extremo (en el que por cierto conjuga estupendamente la modernidad occidental con lo rural y medieval), y creo que más o menos bien conjugados con la trama romántica. Como decía al principio, no voy a decir que este libro es de lo mejor que he leído, pero aprecio mucho la evolución de la autora y la madurez que se refleja en la novela. No es perfecta, pero ha mejorado mucho.

Yo crezco y el mundo también

A veces, perdemos de vista que el mundo va cambiando y que igual que nosotros evolucionamos el mundo también lo hace. En este caso no voy a ser la que ponga el grito de «volvedle a dar una oportunidad a E.L. James», pero reconozco que me he llevado muy buena sorpresa. Los personajes de Maxim y Alessia son especiales, te caen bien, quieres que no les pase nada. Su historia pues es bonita, es apasionada y es tensa. El final quizá peca de exceso de dramatización, pero no está mal. Así que sí, lo recomiendo para pasar un par de tardes tontas disfrutando de un romance que habla de algunos temas serios, pero sobre todo de amor del bonito.

ver reseña en la web

Anusqui… en una intrépida aventura

A. G. De Cos

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Yo de mayor quiero ser... Sobre Anusqui en un intrépida aventura de A. G. De Cos

Un día normal en nuestra infancia

Cuando Anusqui despierta el día de su octavo cumpleaños, no puede imaginar lo que le va a deparar el día. Normalmente, su padre, Rodrigo, dibujante de cómics, no le permite ver sus trabajos hasta que no están terminados, pero esa noche nuestra aventurera decide colarse en el estudio de su padre y al abrir el cajón donde guarda los bocetos encuentra un libro con un reloj de arena tumbado. En cuanto lo tiene entre sus manos, ella y el libro comienzan a brillar. ¿Puede ser que tenga superpoderes? En ese momento llega su padre y le dice que a la mañana siguiente le tiene que revelar un secreto.

El secreto le fue revelado a través de un sueño, Anusqui había sido elegida por la Fuerza del Tiempo para salvar el mundo y para ello necesitaría la ayuda de su padre, y no podrá contárselo a su madre, claro. Así comienza un verano estupendo que la llevará desde su ciudad en La Rioja hasta Finisterre junto con sus amigos Martina y Lucas. Pero, ¿en qué consistirá la aventura de Anusqui?

Nos divertimos y aprendemos 

Con estos presupuestos, nuestra autora, A. G. de Cos, nos llevará por España a través de los siglos, confiriendo a nuestra protagonista la capacidad de viajar en el tiempo para salvarnos de la Fuerza del Mal. El Cid, Colón, etc. serán los personajes que visitará la niña, consiguiendo transmitir a los más pequeños los conocimientos de los grandes acontecimientos de la historia, como el descubrimiento de América y la vida en la Edad Media.

Pero no solo tendrán curiosidad histórica nuestros protagonistas, ya que en su aventura a Anusqui se le unirá un muchacho del año 1000, Santiago. Con él también explorarán otros lugares de los que nos presentarán una mirada de contraste, por un lado la de alguien completamente ajeno a nuestro tiempo y la de alguien que siendo de nuestro tiempo no es del lugar que visita, como sucede cuando deciden ir a Francia. Además, en estos viajes, podríamos decir contemporáneos, se nos hablarán también un poquito de los problemas que ahora mismo nos son preocupantes como sociedad, tales como el cambio climático.

El juego del libro infantil-juvenil

Para mí ha sido una experiencia muy curiosa. Hacía mucho que no leía un libro infantil-juvenil y, aunque al principio me ha costado meterme en la historia porque la expresión y el vocabulario están enfocados a ese público, una vez que he entrado en el juego me lo he pasado muy bien con Anusqui y Santiago.

Sus sueños, sus proyectos de futuro y sobre todo su visión del mundo, optimista, pero consciente y para nada ingenua, me han maravillado. No solo me lo han hecho pasar bien, sino que además he redescubierto con ellos la capacidad de asombro y de fascinación ante la magnitud de los acontecimientos y la grandeza de las personas. Esta historia ha sido sin duda una vuelta la infancia, a ese momento en el que lo que imaginaba podría darse en realidad y en el que el egoísmo y el interés quedaban a un lado para dejar paso a algo más importante: la amistad.

ver reseña en la web

Tú buscas amor y yo cobertura

Bruno Oro

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Un año en un La de piano. Sobre Tú buscas amor y yo cobertura de Bruno Oro

¿Cuánto puede cambiar la vida en un año?, ¿puede suceder que después de un acontecimiento importante nuestra vida se quede estancada sin que nos pase absolutamente nada, sea bueno o malo? ¿Seríamos capaces de aguantarlo?, ¿de no hacer nada? A veces parece que la vida tiene que ser una montaña rusa de emociones, que siempre tenemos que vivir hallando algo memorable, en el sentido que sea. Yo creo que de hecho es así, pero que no es algo que nos venga de fuera, sino que tenemos que estar dispuestos a coger y atesorar aquello que nos pasa y que nos rodea. Esto es lo que le pasa un poco a Capo, el protagonista de nuestra novela

Un año, un mundo, un minuto

Como ya hemos dicho el protagonista de nuestra historia es Capo, un actor cómico que ha triunfado durante once años en televisión y ha decidido hacer lo que hacen, por otra parte, muchos actores, pasar al mundo del cine. Sin embargo, esta historia no nos la contará él, bastante tiene ya con lo suyo, sino su móvil, Nen. Lleva tres años viviendo con Capo y compartiendo con él sus dichas y desdichas, pero va a morir. Como ya sabemos, la industria de las telecomunicaciones no hace aparatos que duren y Nen nota en sus circuitos que ese va a ser su último año de vida. Por ello se ha propuesto dos cosas antes de su apagón definitivo: uno, contarnos esta historia y, dos, dar un último regalo a Capo. Es aquí donde comienza la trama de nuestra novela, unos meses antes de que empiece el relato, cuando Capo y Musa terminan su relación.

Como veremos a lo largo de la narración, Capo se encuentra en un momento vital un poco complejo. No solo ha cambiado su orientación profesional, donde tiene que empezar de cero; sino que, además, ha terminado una de las relaciones más importantes de su vida. Cuando comienza la novela nuestro protagonista estará centrado en su rutina, no querrá hablar de la chica con la que ha estado y en cierta medida estará controlado por su mánager, Elsa. Mientras tanto, su madre y su amigo Pep intentarán animarlo, darle su espacio y hablar con él sobre su relación. Sin embargo, Capo no parece muy dispuesto y el dejarse llevar es su mejor opción.

Una de las cosas que más me ha gustado de la novela es cómo, aunque Capo está haciendo cosas, como nos va contando Nen, el hecho de no querer hablar de Musa hace que nuestro protagonista no avance, que se quede estancado. Creo que Bruno Oro ha conseguido explicar muy bien como a nuestro alrededor pueden estar pasando mil cosas, en las que nosotros participamos físicamente, pero como podemos quedarnos estáticos ante ellas, creyendo que estamos avanzando. Y en ese dejarse llevar, además, vemos como hacemos cosas que, si no es que estén mal, tampoco nos benefician del todo.

Así, podemos decir que el tema del libro es la soledad y que esta es necesaria, a veces. Después de leerlo no sabría deciros, por ejemplo, si quien gana en animar a su amigo es César, la opción del dejarse llevar, del disfrutar y del mañana lo vemos; o la opción Pep, el humor ácido ante la vida y una pequeña dosis de inconsciencia para enfrentarse a la realidad y remendarla. Y no lo sé precisamente, porque Capo en ese estar y no estar al final piensa solo, no decide nada, sino que es el agotamiento lo que hace que lleguemos al fin de la novela.

Sin embargo, sí entenderemos el sentimiento de Capo a través de otro personaje, Jessica Capri, que si bien se nos puede ofrecer como un adorno excéntrico y frívolo, creo que es la que más ayuda a Capo. Simple y llanamente porque lo escucha. Bueno, y Nen que no hace nada porque es un móvil, pero lo hace todo porque es un móvil.

Un narrador particular, Nen

Nen nos contará a través de sus recuerdos, que no son sino chats, imágenes y emails, cómo fue la relación de su amo con una muchacha llamada Musa. A juicio del móvil, Capo jamás fue tan feliz, y no solo lo opina él, sino que así lo consideran todos los que rodean a Capo. Así, se nos ofreceré una narración doble. En primer lugar, lo que le sucede a Capo en el presente de la novela, todas sus idas y venidas intentando olvidar a Musa y hacerse un huevo en el mundo del cine. Esta narración será muy muy divertida, no solo por la perspectiva que pueda dar un móvil sobre el asunto, sino porque la pluma de nuestro autor ha sabido dibujar la ridiculez de situaciones que se pueden llegar a dar en la realidad. Por ejemplo, hay una escena en un avión rumbo a Buenos Aires que os recomiendo bastante. En segundo lugar, Nen nos ofrecerá su indagación en los recuerdos para poder entender por qué se han separado. Estas partes serán melancólicas, pero sobre todo serán felices. En este aspecto, me parece que pocas veces he leído en tan pocas líneas lo simple que es ser feliz.

Con este punto de vista, otra de las cosas más originales de la novela es la exposición de los hechos y la intervención de narrador en la historia. Pensemos que todo se nos cuenta desde la perspectiva del móvil, que no es sino una multiperspectiva, y que, por ejemplo, podremos conocer las conversaciones completa, Nen es el medio. Además, podremos saber cosas antes de que las sepa el protagonista y podremos exasperarnos con el móvil porque el dueño no lo mira. La idea es estupenda, más cuando nuestro autor confiere de cierta personalidad y humanidad al móvil, así que este actuará en la narración en la medida de sus posibilidades, como inventándose una alerta de la llegada de un email que no existe, para cambiar lo que sucede en la escena. Ahora sospecho un poco de mi propio teléfono.

Además, en este sentido y teniendo en cuenta que un móvil ya no es un móvil sino una ventana por la que todo el mundo puede vernos el culo, es muy importante el análisis sobe redes sociales que encontramos en la novela. Precisamente, como Capo está estático y odia lo que conocemos como «postureo», Elsa, su mánager tiene a Jose, el CM (Community Manager) de Capo, encargándose de sus redes sociales. Una de las cosas que precisamente le hará reaccionar, aunque no sabría deciros si bien o mal, es el perfil que Jose, a instancias de Elsa, está creando en las redes sociales de Capo. Ese perfil, con el que no se siente para nada identificado, comenzará a influirle en su vida profesional y, como no en su vida personal. Así, Capo comienza a despertar, ¿y si lo ve Musa?

Fin del Tweet

Lo cierto es que me he reído muchísimo con la novela, me ha gustado mucho por quién era su narrador, no tanto así por su protagonista cuyo inmovilismo a veces me desesperaba. Pero es que ese era su papel, esa era su actitud y en muchos casos yo he actuado igual. Quizá por eso me ponía nerviosa. Además, me ha parecido muy acertado que los personajes que despiertan a Capo no sean los que están en su día a día, sino aquellos que inmiscuyéndose en su vida le obligan a reaccionar para detener la invasión: Jose y la Capri.

En fin, fin del hilo. Si queréis divertiros, pasar un buen rato, removeros un poco en la silla de la risa y de los nervios y ver cuál es la perspectiva que nuestro móvil puede tener de nuestra vida, adelante con la novela.  La soledad no dura para siempre, porque no existe, pero también ayuda que de vez en cuando ajenos y propios nos lo recuerden. Una vez que asumimos eso podemos superar un Stand by vital.

ver reseña en la web

Las hijas de la villa de las telas, de Anne Jacobs

Anne Jacobs

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Ya no estamos en el siglo XIX. Sobre los cambios que no vivimos en Las hijas de la Villa de las Telas de Anne Jacobs

Todo comienza por un cambio, normalmente suele ser algo pequeño que no destaque, un «no», un silencio, algo apenas perceptible. Después los cambios se van acumulando y entonces hablamos de modas, un corte de pelo, un cambio en la vestimenta… Con suerte, aquellos cambios vitales, necesarios, se suceden a nivel social, pero para que esto suceda parece que, según nos cuenta la historia, necesitamos un gran cataclismo.

El comienzo del siglo xx supuso a nivel mundial un cambio, en este caso uno considerable al desarrollarse en menos de treinta años dos guerras mundiales. La Primera supuso la ruptura de los valores sociales (casi estamentales) de los siglos anteriores, la introducción de la mujer en la vida fuera del hogar; la Segunda fue la gran explosión de la asunción de que las cosas no podían volver a ser como antes del 1900.

Ambas cuestiones son las que nos plantea el libro que nos trae hoy aquí Las hijas de la Villa de las Telas donde veremos cómo la familia Melzer debe afrontar los avatares de la Primera Guerra Mundial en Augsburgo, cómo la mujer debe aprender lo más rápido posible a depender solo de sí misma y cómo Europa entera cambia sin remedio. 

La fuerza de lo cotidiano

Como acabamos de decir, la acción nos sitúa en Augsburgo, en 1917. La narración comienza cuando Paul Melzer, que al ser el dueño de una fábrica de telas ha conseguido mantenerse alejado de la guerra, es requerido en el frente. Su vida se desbarata, acaba de ser padre y se ve en la obligación de dejar a su mujer y un negocio que parece casi arruinado. Sin embargo, la novela pronto se levanta de este golpe a través de las voces de las mujeres.

Así nos presentan sus tres protagonistas, por decir que solo son ellas, ya que el papel de todas las mujeres de la novela es importantísimo. Marie Melzer, la esposa de Paul, antigua sirvienta de la casa, pero hija no reconocida del socio de Johan Melzer; Elisabeth (Lisa) von Hagemann, hermana de Paul, que quiere luchar por la patria, como su marido, desde su posición de mujer; y Kitty Baüer, la hermana pequeña de Paul y Lisa, pintora de vocación, que está esperando su primer hijo. Será a través de la interacción de estos tres personajes con el resto lo que impulse la trama de la novela que presenta una evolución pausada, pero constante, amena, pero profunda, gracias a su carácter dialógico y epistolar. Y es que las muchachas no se quedarán en casa esperando a que sus maridos regresen, tienen que tomar las riendas de la fábrica, la familia y la ciudad.

De este modo, se establecen tres escenarios que cambian conforme ellas cambian. Por una parte encontraremos la Villa que gracias a la insistencia de Lisa se convertirá en un hospital militar. En él la mediana de los Melzer y la cuñada de Kitty, Tilly Baüer, descubrirán su vocación y sus esperanzas de futuro. Un futuro en el que ellas mismas han de ser dueñas de sus actos y avatares. Por otro lado, encontraremos la fábrica Melzer, como ejemplo concreto de lo que sucede en toda la ciudad de Augsburgo, que aparece descrita con gran fidelidad. En ella podremos ver cómo Marie debe estudiar para poder encargarse de la fábrica, cómo comienza el movimiento obrero y cómo Marie quiere actuar en consecuencia para evitar las huelgas y protestas. Finalmente, encontramos el frente, que aparece reflejado en las cartas que todas envían y reciben de sus familiares. Además, esta parte se nos dibuja a través de la mirada de un hombre muy particular, Humbert.

Humbert es el mayordomo de los Melzer, es un muchacho escrupuloso y raro en su actuar. Lo han retirado del frente porque cada vez que escucha una bomba se desmaya, así que lo han dejado en la reserva. Podría extrañarnos que la guerra se nos enfoque desde el punto de vista de un criado, sin embargo, en la novela es muy lógico por dos razones. La primera es porque la guerra ha igualado a todos, no hay mayordomos y señores, sino soldados que mueren y viven según quiera la suerte; y en segundo lugar, porque un miembro de la familia Melzer ha pertenecido a la clase de los sirvientes, de manera que la idiosincrasia de la propia familia incluye lo que opinan los sirvientes, sus sueños y sus anhelos.

Esto es algo que me parece que la novela hace estupendamente. Quedan muy claras y definidas las diferencia de status, incluso entre los poderosos los hay nobles o solo ricos; sin embargo, a medida que va avanzando la novela esas clases se desdibujan, todos sufren pérdidas, hambre, todos enferman y todos son necesarios. Todos se deben apoyar unos a otros, con independencia de su condición o idea tradicional. Las mujeres tienen que comenzar a trabajar de manera remunerada, guste o no, sea o no decoroso, incluso entre la clase rica, y se rodean de la miseria. Ya no es algo ajeno, todos participan de ella.

Senderos inciertos

Y si antes decía una de las cosas que me ha encantado de la novela es la relación entre criados y señores, que al final no es más que la relación entre personas, sin más; me gusta más, si cabe, las consecuencias temáticas que de ello se derivan. 

Podríamos pensar que la novela de nuestra autora es una novela de cotilleos y líos de ricos, pero creo que no es solo eso. La novela nos relata los avatares de la guerra, la pérdida de los seres queridos y cómo se cambia la euforia por la patria por la tristeza de la ausencia. Cuando Marie habla, nos habla de carencia física que tiene de su esposo, no de que no esté en la fábrica, ella es capaz, sino de una necesidad tan humana como tocar al otro. Cuando Lisa comienza a darse cuenta de que no echa de menos a su marido, no se nos cuenta que esto suceda por un amorío, sino porque la distancia pesa, porque la distancia permite tener perspectiva de nuestros sentimientos. En este sentido, Kitty se enamora más si cabe de su marido. No son mujeres dolientes, sino mujeres humanas que afrontan la ausencia cada una a su modo.

Además, recordemos, se nos relata una guerra, así que las consecuencias de la misma están ahí y se nos cuentan sin anestésicos. Humbert, por ejemplo, quedará afectado psicológicamente, habrá familias que pierdan su estatus y hasta su vida, y los conflictos internacionales derivarán en un odio lamentable, de manera que veremos que las relaciones con personas de las naciones enemigas estarán penadas y mal vistas, como le sucede a la protegida de Marie, Hanna, pero también a la propia Kitty Baüer.

En este sentido, me gusta también cómo la autora nos enseña el cambio de ese mundo de apariencias del siglo anterior, de ese saber estar, de ese saber ser una dama. En este sentido, las relaciones matrimoniales serán muy importantes en la obra de Jacobs, ya que serán el ejemplo de la retención y emancipación de la mujer. La novela nos mostrará cómo poco a poco las mujeres de la familia se empoderan y comienzan a tener pensamiento propio, casi sentimiento propio. La madre de la familia, Alicia Melzer, una señorita de familia noble, sufrirá no solo los avatares de la guerra, sino las decisiones de sus hijas. Veremos que empezarán a estudiar para poder ganarse su dinero, que aprenderán a conducir o vestirán con nuevas modas, todo ello para afirmar que la mujer ha tenido que salir a la calle por la guerra, pero que eso la ha hecho fuerte, independiente y libre. Cuando llegue la paz, ellas seguirán ahí porque el mundo también es de ellas.

Y en este sentido también, veremos como la novela juega con el desconcierto que debió crear la aparición de nuevas ideologías como el comunismo o el socialismo. Los personajes no tienen claro qué es cada cosa, por ejemplo el padre de la familia cree que las mujeres son feministas porque el socialismo les ha comido la cabeza para manipularlas. El comunismo es algo terrible que en Rusia a destruido un país y la república… pues no saben porque parece que a E.E.U.U. le va bien, pero a ellos les gustaba tener un emperador. Lo genial de la exposición política es que nos enseña que, una vez más, da igual a qué clase social pertenecieran, tanto nobles como siervos temen los cambios y es que eso parece algo inherente al ser humano. Junto con esta visión política nos incluye la social: huelgas, protestas y pancartas. El movimiento obrero en la novela aparece un poco condenado. Desde luego, partimos del punto de vista de unos industriales, sin embargo, el punto de condena no viene tanto por la ideología, creo, sino por el desconcierto que crea en los personajes.

Estos nuevos caminos que se abren son inciertos, incómodos y además no sabemos si les llevarán a un final, sea cual sea este. Es normal, por tanto, que los personajes se resistan, pero también que anhelen estos nuevos aires. Como opina Alicia Melzer, si las cosas funcionaban antes por qué no pudieron seguir como antes de la guerra: «Porque ya no estamos en el XIX, mamá», explica más de una vez Kitty Baüer a su madre. 

ver reseña en la web

Jaque al psicoanalista

John Katzenbach

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★

UNA PARTIDA DE HUÉRFANOS. UN JAQUE AL PSICOANALISTA DE JOHN KATZENBACH

Las relaciones entre personas son cada vez son más complejas. El tener que contemplar diferentes factores como el tiempo, las circunstancias, las diferencias culturales o las particularidades individuales, hace que en algunas ocasiones más que relacionarnos con alguien estemos interpretándolo. Además, si la relación es profesional, la cosa se complica, jefes-empleados, profesores-alumnos, médico-paciente… Todo ello provoca que siempre tengamos que ir un paso por delante de lo que tenemos ante nuestros ojos y ese paso puede ser correcto o… ser un paso en falso.

Podemos entender que esta idea es uno de los motores que impulsa las tramas de las novelas de Katzenbach. A ella, por supuesto, tendríamos que añadir el requiebro psicológico que imprime a sus personajes. Ahora bien, ¿no tenemos todos algún recoveco por el que puede introducirse la luz de lo psicopático? 

Y, a mi juicio, esta es la exploración que John Katzenbach acomete en  su nueva novela.

Laberinto Técnico

Una de las primeras impresiones que me causó la novela fue que todo eso ya lo había leído antes. El género de suspense, sobre todo si es un thriller psicológico, puede tener como hándicap que su estructuración y puntos de giro (plots en el lenguaje cinematográfico) sean típicos: el asesino que parece que ha muerto, pero que no ha muerto; la muchacha seductora que está compinchada, etc.
Sin embargo, debo reconocer que en esta cuestión en la novela había ciertos regustos que me eran muy gratos. La relación entre el protagonista y el asesino, sea quien sea este, es muy entrañable, ya que recuerda mucho a la relación que Sherlock y Moriarty tenían entre ellos. En este sentido, la necesidad que tiene el doctor Starks de ponerse en el lugar del asesino, la reflexión secuencial de ambos, bebe, bajo mi punto de vista, de la más pura novela detectivesca. Sea esta Sherlock o cualquier otra.

Pero no solo la relación entre personajes tiene regustos familiares, sino que también el tono de las escenas más oscuras puede recordar a otro grande: Stephen King. La novela no es de terror, pero la tensión narrativa de ambos géneros puede ser compartida y en ese punto de unión es donde vemos la niebla de King en la novela de Katzenbach. El relato de la América profunda, la necesidad de que lo que sucede en el pueblo se quede en el pueblo, recuerdan escenarios y ambientes tan memorables como el de It, por ejemplo.

No obstante, hay alguna fisura en la parte técnica que desluce todo el entramado de la novela. En primer lugar tiene una construcción algo repetitiva, lo que  permite al lector saber qué va a pasar en las próximas páginas. Y no tiene nada que ver con la estructura del thriller en sí, sino con la propia novela. Cuando la misma secuencia la ha presentado ya tres veces, ya sabes cómo va a ser a cuarta y la quinta. Además, a nivel de la descripción del entorno, bien sea el escenario o bien sea la tensión psicológica superficial, emplea construcciones exactamente iguales y muy subjetivas, como si el propio autor no recordara que ya nos ha dado su opinión sobre tal edificio o no sé cual persona. Estos dos problemas hacen que la novela sobre todo en la primera parte sea un poco ralentizadora. 

Eso sí, el desenlace es brutal. En mi caso al menos, no me lo esperaba de ninguna manera. Se te dan varias posibilidades, puedes elucubrar otras tantas, pero es tan inesperado y tan poco ambientado que es sin duda genial. La parte del epílogo se hace un poco pesada, porque precisamente el desenlace quita el protagonismo a quien se supone que debería tenerlo y parece que el autor quiere devolvérselo en el epílogo. Pero lo dicho, un desenlace sorprendente y además con una puesta en escena estupenda.

El Cazador Cazado

Así como decíamos que lo primero que notas al nivel técnico son los aires conocidos, a nivel de trama, al principio de la novela, encontramos algunos problemas. Problemas que afectan al lector tanto si se ha leído El psicoanalista, la primera parte, como si no. En mi caso, no me había leído la primera novela y cuando se me dio la opción de coger esta no parecía completamente indispensable haberla leído. Y es cierto, me he enterado de todo lo que sucedía porque el autor no ha parado de explicar la primera novela durante toda la primera parte.

Esto es contraproducente. Por una parte, el lector de El psicoanalista conoce ya la historia como para que le tenga que estar explicando qué paso. Además, de malas maneras porque lo explica como flashes o como reflexiones internas del protagonista muy flojas, del tipo «claro, como hace cinco años yo hice esto y aquello y lo de más allá es normal que el asesino esté enfadado». Por otra parte, para quienes no hemos leído la primera parte, el contexto es suficiente y todo lo anterior casi innecesario. Lo podía haber solucionado con una referencia a que hacía cinco años el protagonista se había enfrentado a un asesino que le propuso un juego muy turbio. Lo que motivó al asesino hace cinco años no es relevante en esta segunda parte, no porque lo diga yo, sino porque el propio autor se centra más en que no ha podido cumplir su plan. Es decir, el motor de esta segunda parte es la venganza de los tres hermanos huérfanos (Virgil, Merlin y el señor R.) y terminar el trabajo, no el trauma… Menudo giro, ¿no?

Sin embargo, una vez que pasé esas páginas, una vez que terminaron las ráfagas del pasado, la novela me enganchó. Su protagonista es un personaje muy particular, cuya configuración se efectúa en la novela y a través de ella. Ha pasado de ser un hombre con una vida, a un hombre que busca su lugar, pasa del lujo y la riqueza a convertirse en un ser necesario para una comunidad que realmente lo necesita, como le sucede en Nueva Orleans o Miami. Y gracias a ello, va evolucionando como ser moral a través de sus casos (Tarik, Sra. Heath, Charlie, Roxxy). No solo atiende a sus pacientes y pone la mano para recibir el dinero, sino que aprende de ellos cómo es el mundo y qué dilemas aparecen teniendo en cuenta cómo este está estructurado.

Todo esto no es obvio en la novela, cosa que el autor hace muy bien, ya que la primera causa del movimiento de nuestro protagonista es arreglar el «fallo» que comete al final de la primera novela: dejar con vida al señor R. Sin embargo, pronto se da cuenta de que esto no es posible y de manera muy sutil y muy bien enlazada el autor le dará un nuevo motivo para continuar.

Así, y como ya hemos dicho antes, se llega a un final que si a nivel técnico era inesperado, a nivel de trama es inesperado y te saca una sonrisa. Quizá lo mejor de esta nueva novela de Katzenbach no sea el suspense en sí, sino la reflexión de los personajes, la valentía que nos muestran y el entramado psicológico de la misma. La partida llevada a cabo por los huérfanos se vuelve en su contra. Pasa de partida a baile, nuestro protagonista se convierte en el director de orquesta y las nuevas generaciones en los participantes. Al final, de una u otra manera, todos somos algo psicópatas. 

ver reseña en la web

La tumba de los vivos

Guadalupe Arias

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Adicción y noches sin dormir. La tumba de los vivos –El mito inmortal– de Guadalupe Arias

A veces nos tenemos que enfrentar a decisiones altamente difíciles. No tanto porque deseemos un camino más que otro, sino porque a veces los implicados son personas no solo imprescindibles, sino personas inevitables. Cuando lo que está en la cuestión es la familia, las decisiones se vuelven más complejas. Pero, exactamente, ¿a qué llamamos familia?, ¿podemos asumir la culpa con respecto a los nuestros? Si además la tuya es una familia de reencarnados que lleva junta más de mil años luchando con seres del Tártaro la cosa se complica. ¿Qué podemos hacer contra una conexión y amor que ampara la eternidad? ¿Se puede luchar contra ello, contra la culpa? ¿Se puede compatibilizar con otras maneras de amar?

Esta es la cuestión que encontraremos en La tumba de los vivos de Guadalupe Arias, libro de apertura de su trilogía El mito inmortal. Pero no solo encontraremos temas morales o de toma de decisiones, la novela engancha y te invita a leer «solo un poco más» por muchas otras cosas.

Un juego fácil, enganchada me tiene

Las sagas, por definición, no suelen gustarme mucho. Por un lado, muchas veces no se terminan o los escritores tardan muchísimo en publicar la siguiente parte, pero es que, además, la primera parte suele ser un poco aburrida. Pensemos que en ella tenemos que tener la ambientación y las coordenadas del mundo en el que se va a desarrollar la historia (un ejemplo sería El señor de los anillos, en su primera parte la comunidad se configura, nos enseña el mundo y poco más). Sin embargo, la primera parte que aquí nos trae hoy es diferente.

Por fortuna, una de las cosas por las que destaca la novela es que es fácil. Y que no se entienda de manera negativa este «fácil». La lucha que se nos despliega del bien contra el mal, del mundo mortal y el mundo inmortal sustenta una trama bien llevada, ágil en su estructura y sencilla en su narración. En La tumba de los vivos no encontraremos requiebros extraños en la exposición ni intrigas apuntaladas en la página uno y resueltas en la página doscientos. El único problema que encontramos en cuanto a esta ambientación son dos: el tiempo y la descripción.

Empezando por el más simple, ya hemos dejado ver que el tiempo de la novela es lineal en su gran parte, aunque encontramos flashbacks perfectamente justificados e introducidos en la trama. Sin embargo, la magnitud de personajes y de la propia trama, que si bien no se desarrolla en un tiempo muy amplio, sí se desarrolla en un tiempo muy detallado, provoca que a veces las reincorporaciones al tiempo de la narración sean o abruptas o carentes de datos. Esto no es argumento para desdeñar la obra, para nada. Sin embargo, creo que sí merecería una revisión. Da rabia leer sobre un personaje y sentir que se te escapa algo que medio deduces, pero que no es del todo seguro.

Por su parte, la descripción sí que es compleja al principio. Y es que la descripción de ambientación creo que es una de las cosas más difíciles a la hora de crear una novela –aquí habla mi experiencia como lectora y como correctora–. En este caso, se abusa un poco de la descripción del espacio en el que se desarrolla la acción, es poco clara por la abundancia de indicaciones espaciales sobre la disposición del entorno. Y da rabia, porque cuando se olvida del entorno la narración fluye que da gusto.

Así que, a pesar de estos dos problemas que he podido sacar es una novela que da gusto leerla, se lee rápido porque engancha, y da gusto comprender a los personajes y la trama porque está bien expuesta y sigues pasando las páginas porque los personajes son increíbles. 

Unas páginas entre los dedos

Este desarrollo ágil y atrayente se consigue gracias a las influencias que encontramos en la novela de otras obras. Pero esto, desgraciadamente, es un arma de doble filo.

Llevo seis años dedicándome a la teoría de la literatura y siempre soy muy cauta a la hora de establecer influencias en los autores. Fabulo, por supuesto, pero es algo muy complejo. En el caso de esta novela, a partir de la lectura, estoy casi convencida de que si no las ha utilizado de manera consciente, al menos la autora se ha leído dos novelas: Crepúsculo y 50 sombras de Grey, siendo aún más cauta si cabe con la última.

Señalar estas influencias por mi parte no es algo negativo, es algo con lo que en mi opinión hay que tener cuidado. Creo que ambas han ayudado a la autora a llevar a buen puerto una obra de la magnitud de esta. Sin embargo, lo dicho, es un arma de doble filo porque en muchas ocasiones yo ya sabía qué iba a pasar, bien porque el tropo era el mismo o parecido al de alguna de las novelas que he señalado, bien porque seguía la misma estructura argumental.

La influencia es importante y no digo que tengamos que maquillarla, para nada. A mí esta novela tal y como está me gusta, pero creo que estaría mejor si no fuera tan obvia en esos puntos, si tuviera un giro. Pero es mi opinión.

Tu vulnerabilidad, mi perdición

Y, sin embargo, reitero la novela me ha encantado. No sé si al dar los nombres de los personajes hago spoiler, pero pensar en Athan, en Jay, en Liam o en Abby hace que se me ponga una sonrisa tonta en la cara. Los personajes de la novela son increíbles.

Antes he escrito la expresión «obra de esta magnitud» y es que es verdad. La cantidad de contenido que nos ofrece solo la primera parte es increíble y la autora maneja los protagonistas y su multiperspectivismo como si lo hubiera hecho toda la vida. La novela tiene cuatro protagonistas en principio, a los que yo añadiría mínimo dos más, en total son seis, pero obviamente hay muchos más personajes en la obra. Sin embargo, la autora sabe no descuidar a ninguno de ellos. Su técnica de «conflicto-cuadro-resolución-enlace» es estupenda, porque aunque la estructura es siempre la misma sabe dar los giros para que no te parezca que lees siempre lo mismo con los nombres cambiados. Además, los personajes no son planos, todos, absolutamente todos, tienen una transformación psicológica a lo largo de la novela, generalmente a través del contacto humano (en todos sus sentidos) siendo la más potente y sublime, para mi gusto, la del personaje de Angelo.

Finalmente, lo que más me enamoró de la novela es que ¡ya basta de esos inmortales tan inmortales! La propia novela se ríe un poco de esto. Sus protagonistas sangran, tienen que descansar, de verdad, para reponerse de las heridas. Por supuesto que lo hacen más rápido que un humano, pero precisamente gracias a este realismo y poca heroicidad de sus personas, consigue tener espacio narrativo para desarrollar sus personalidades y la de los mortales que los rodean. Por poner un pero, creo que da primacía a los hombres frente a las mujeres, a pesar de que tiene tres personajes femeninos que empiezan con muchísima fuerza, pero a los que va desinflando en pos de los masculinos.

Solo un empujón más

Creo que la novela puede ser un exitazo de ventas si lo pasaran a un sello editorial que no fuera de autoedición. Lo único que necesita es el repaso de un técnico editorial que le pula los detalles que he mencionado más arriba (bueno y los problemas de ortotipografía que dificultan en algunos pasajes la lectura).

La obra es dinámica te permite leer a gusto, sin cansarte, cómodamente y de corrido.  Tiene personalidad para que te enganches de sus personajes y tiene tramas sueltas lo suficientemente potentes para crear las otras dos novelas de la trilogía. Bien es cierto que este punto me da un poco de apuro, porque en la primera parte da una cantidad de información que me despista de qué puede contar en ambientación en los siguientes. No obstante, en trama, el final os dejará con la boca abierta y hambrientos de la segunda parte.

La pelea entre los mortales y los demonios, entre el bien y el mal es un tema recurrente en nuestra literatura, quizá porque el ser humano nunca sabe al cien por cien las consecuencias de sus actos. Sin embargo, cuando el amor entra en escena, y no tiene por qué ser un amor romántico, que lo hay, sino amor a secas, sin más vueltas, querer a alguien, vaya; en ese momento lo que está arriba puede ser abajo y lo que está abajo puede ser arriba. Porque el Tártaro tiene lugares buenos y malos, porque la eternidad no sirve de nada si no sabes perdonarte.

ver reseña en la web

Las palomas de la Boquería

Jordi Basté/Marc Artigau

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

Yo no quería ser Medea, gritan Las palomas de la Boquería de Jordi Basté y Marc Artigau

Se sube el telón, Medea nos cuenta sus penas y explica por qué mató a sus hijos, por qué odia tanto a Jasón. Se baja el telón, las actrices y actores se quitan la máscara y vuelven a ser personas como las que estaban en el público, anónimas, felices, buenas, malas… Pero, ¿qué pasa si no llevamos una máscara, si solo somos una persona? ¿Acaso la vida no es puro teatro?

Quizá plantearnos esta última cuestión es la que nos propone la novela de Las palomas de la Boquería de Jordi Basté y Marc Artigau. En ella, el investigador Albert Martínez tendrá que desentrañar quién es el autor del crimen que se ha cometido en el mercado de la Boquería en Barcelona.

Una particularidad estructural

Esta novela sobresale en varios aspectos, desde los personajes, hasta al ambientación y localización temporal, una elección muy acertada desde mi punto de vista. Sin embargo, quizá el aspecto que más destaca es su estructura. Esta se desarrolla casi como las raíces de un árbol, que en principio de manera independiente se van desarrollando hasta entrelazarse y conformar el tronco, en nuestro caso el desenlace, de la narración.

 El comienzo es muy interesante, ya que se confronta la «banalidad» de unas vacaciones (banalidad, bueno… qué no nos hagan falta) con la confesión del placer que produce un asesinato. A partir de aquí se lanzan las dos vías de recorrido: la historia de Albert, el hombre que está de vacaciones, y la historia de Mónika a la que, no temáis el spoiler, no podemos asociar con la voz asesina del principio.

Esta es la primera cosa curiosa de la historia. A pesar de esta presentación, el lector tiene la sospecha, casi la confirmación, de que esa voz del principio no es la de Mónika… ¿o sí? Gracias a este último interrogante, el lector necesita saber más, necesita saber qué pinta esta muchacha en toda la trama y, por supuesto, si Albert conseguirá resolver el crimen o no. Ya tenemos establecido el enganche.

A partir de aquí, además de tener dos narradores, tendremos tres tiempos, que van hilando la trama y que nos van explicando el porqué de la situación. En primer lugar tendremos la historia de la investigación de Albert, que se entremezcla con la historia de sus conquistas amorosas, ambas en presente. Por otro lado, tendremos la historia de Mónika, la más interesante desde el punto de vista temporal, ya que a su narración en pasado añadirá sus comentarios sobre el presente. Estos comentarios siempre estarán referidos a la investigación de Albert, mientras que la narrativa en pasado estará centrada en su recorrido, desde el instituto, para llegar a las tablas del Romea.

A medida que Mónika se acerca al presente, el asesinato de Paula, la narración se va acelerando, de modo que las intervenciones de Albert se irán reduciendo en extensión para ofrecer mayor dinamismo a la investigación. De esta manera ambas se unen en el final de la novela, de una manera apoteósica, podríamos decir, para la trama y para ambos personajes.

La vida como justificación

Sin embargo, aunque a nivel técnico es brillante, lo que más me ha gustado es el contenido de la historia de Mónika, cómo este personaje nos explica cómo ha llegado hasta dónde ha llegado y por qué.

Cuando comenzamos nuestras andanzas hacia el futuro nunca sabemos qué nos deparará. Siempre pensamos que saldrá bien, por eso nos esforzamos, no nos rendimos y en algunos casos conseguimos lo que nos habíamos propuesto. Pero eso no es lo que le sucede a Mónika, desde el principio se nos presenta como una chica que quería ser actriz, pero que pronto supo que no lo conseguiría. Un poco gracias a Paula, la muerta, Medea.

De esta manera, el relato derrotista de Mónika va derivando desde el sueño hasta el hastío vital, a un «esta soy yo, estas son mis circunstancias, no podéis juzgarme por ellas». Ahora bien, a pesar de ello, Mónika es camaleónica, dentro de su hastío no quiere ser mediocre, una cosa es no conseguir lo que se quiere y otra muy distinta hacer mal lo que se ha conseguido.

Con esta premisa, se podría pensar que se nos presenta a un personaje que se victimiza, que se justifica constantemente. No, aunque yo haya utilizado la palabra justificación, considero que no es la intención del personaje. Ella relata su vida, que es como es y no se le puede hacer otra cosa, a partir de ahí el lector que justifique lo que quiera. De hecho, la propia novela nos enseña como de hecho es así.

Vamos al teatro, pero…

Recomiendo encarecidamente la novela. La potencia de la trama es brutal. Las historias de Albert son entretenidas de leer, la trama detectivesca está bien narrada y tiene sus puntos interesantes, aunque me hubiera gustado que se diera aún más protagonismo a esa trama.  Por su parte, la historia de Mónika es adictiva, cruel y muy cercana a algunas realidades. Además, el ritmo narrativo es estupendo y la ambientación en 2017 es de agradecer, ya que parece que nuestras novelas siempre se remontan al pasado o no tienen tiempo. La localización y descripción de los lugares que visita Albert en Barcelona es estupenda, parece que estás allí. Finalmente, la narración de los entresijos del mundo del teatro, de la competitividad, el trabajo que conlleva el montar una obra, todo ello queda perfectamente reflejado en la obra, que nos hace disfrutar y saciar nuestra curiosidad sobre la cuestión. Por al final ese mundo no nos es tan ajeno, ¿no dicen que la vida es puro teatro?

ver reseña en la web

Lo único que importa

Agnès Ledig

ver libro en megustaleer

Valoración: ★★★★

El silencio de la vida. Lo único que importa de Agnès Ledig

Cuando una persona comparte su vida con otra, probablemente porque inconscientemente sabemos que la vida es nuestro bien más valioso porque es único en todas sus dimensiones, espera que esa relación dure para siempre. O eso es lo que nos han dicho que tiene que pasar. Por ello, cuando esa relación, sea del tipo que sea, falla, no podemos dejar de sentir cierto sentimiento de fracaso o vergüenza. Pero en cierto modo eso es bueno. Significa que hemos salido de algo que no funcionaba. El problema es cuando el sentimiento nos puede y no somos capaces de sobreponernos a la evidencia.

Este es el principal conflicto de Juliette, la protagonista de la novela Lo único que importa de Agnès Ledig, editada en español por la editorial Grijalbo. Juliette, muestra de nuestros problemas como mujer, muestra de que el paso del tiempo por nosotras parece sí tener un precio, nos da un motivo para reflexionar sobre nuestra condición y sobre lo que el ser humano, pero en particular las mujeres, debe estar dispuesto a tolerar por unos ideales impuestos, por el miedo a quedarse solo.

De Malou a Julitte, un silencio generacional

Aunque es cierto que no soy muy paciente con las narraciones de mis mayores, hay ocasiones en las que una frase se escapa de la conversación y en ella descubres que su vida fue tan intensa o más que la tuya. Descubres que lo que te pasa a ti ya ha pasado alguna vez y que, aunque pueda ser un suceso diferente, esos momentos son lo que nos conforman. Esto es lo que sospecha Juliette del silencio de su abuela Marie-Lou, este es su reto.

Una de las cosas que sabremos de nuestra protagonista desde el minuto uno es que para ella su abuela Malou es uno de los apoyos fundamentales de su vida. No solo ha aprendido de ella que el cuidado de las personas no se realiza solo en lo físico, debemos cuidar además lo afectivo; sino también que nuestra persona puede cambiar el mundo. Además, los padres de Juliette, ya jubilados, han delegado en su yerno la afectividad para su hija, solo Malou se mantiene firme en no abandonarla. 

A su vez, Malou será un personaje muy importante para el lector, ya que a través de ella veremos la visión sesgada que Juliette tiene de su propia vida y de su propia sentimentalidad. Veremos que guardar silencio sobre nuestra historia puede ser interesante y ofrecernos cierto misterio, pero que si no hablamos no podemos ser ayudados. Con ella aprendemos, mucho antes que Juliette, que la vida está para vivirla y que si nosotros callamos, desgraciadamente, el siguiente también lo hará.

El silencio no es algo que se rompa fácilmente. Para poder hacerlo debemos ser valientes, confesar nuestros pecados y nuestras condenas (sobre todo estas últimas) y una vez asumidas vivir con ello. El personaje de Malou no solo enseña a la protagonista, sino a cada uno de los personajes de la novela, además de enseñar al lector.

La sonrisa de Malou, me acompañará siempre como lectora, espero que vosotras también podáis apreciarla. 

Los hombres de nuestra vida

La historia de Ledig engaña un poco en su comienzo. Roméo, bombero y el chico de esta novela, sufre un accidente en su trabajo y sale muy perjudicado. Juliette su enfermera se preocupa por él y todo parece indicar que tenemos la novela de amor ideal preparada. Pero no es así. 

Cuidándome de no adelantar nada, debo deciros que uno de las cosas que más me han gustado, y a la vez agobiado, de la novela es la acertada descripción de los hombres que nos podemos ir encontrando a lo largo de nuestra vida. La veracidad en el retrato, en la reacción de sus personalidades y en la interacción con el resto de personajes me abrumaba muchas veces y tenía que dejar de leer. Yo he conocido a un Laurent, un Roméo y un Guillaume. 

Guillaume, compañero de trabajo de Juliette, y Laurent, la pareja de nuestra protagonista, son dos figuras contrapuestas, la oposición entre lo que debería haber sido y lo que desgraciadamente es. Son un reflejo de nuestro anhelo, de ese echar la vista a atrás, que tanto daño nos hace a veces, pero que es inevitable en los momentos de flaqueza. Por su parte, Romeo es aquel que llega, eso no significa que sea mejor ni peor, solo aquel que aparece en el momento de necesidad, al que no sabemos apreciar y que con suerte conservamos.

Ahora bien, la novela en este sentido no nos regala nada y es justo quizá lo que más me gustó al final. Como veréis Juliette elige por si misma, bien o mal, pero elige ella con una fría sentimentalidad. 

El silencio, nuestro refugio, una trampa 

Sin embargo, lo que definitivamente me ha gustado más del libro es la capacidad de describir situaciones complejas y muy cercanas a nuestra realidad, y a través de las cuales se muestra la capacidad inspiradora de la autora en los lectores. Sin cortarse una palabra Ledig cuenta las cosas sin tapujos, tal y como son, no censura ni atenúa. Por ello, a veces se hace duro, porque toca la fibra. Lo que pasa pasa y punto.

Vanessa (hermana de Roméo) y Juliette son los ejemplos de errores que cometemos las mujeres. Y sí, los hombres también cometen errores, pero desde luego hay algunos que solo nos competen a nosotras. En particular veremos desarrollado el error que aúna a ambas y nos somete a muchas: considerar que el silencio es nuestro mayor refugio. Agnès Ledig nos enseña que eso es falso. Callarse y sufrir en silencio, encerrarnos en nuestra propia burbuja no hace sino alejarnos de la realidad y, quizá lo peor, alejarnos de las personas. Dejamos de ser nosotras.

El ser humano necesita de la afectividad y el reconocimiento del otro, sin él  no tenemos perspectiva, no podemos progresar y perdemos el foco de los que somos. Esto no significa que nos  tengamos que no podamos vivir solos, sí pero debemos conocernos. Tampoco significa que nos rodeemos solo de la gente que nos dice cosas bonitas, el enfrentamiento es sano. Lo que no es sano desde luego es la imposición y la tiranía. Sobre todo, lo que no es sano es el miedo

Sé que las cuestiones están bosquejadas, pero esto no pretende ser más que una muestra sin spoilers para invitaros a leer la historia de Juliette. Juliette, nosotras. Mujeres que utilizan el silencio como coraza para sentir que encajamos en ese sinsentido de expectativas. No al silencio.

ver reseña en la web