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España

registrado desde agosto de 2018

Libros y reseñas

Soctum

Gonzalo Lorca Plasencia

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Valoración: ★★★

Un final desconcertante para una trama que se podría haber exprimido más.

La trama principal de este libro se desarrolla en un futuro no demasiado lejano, pero con problemas educativos que son vigentes en la actualidad. No es un mundo que se desarrolle en exceso, simplemente se dan las pinceladas justas para contextualizar lo más básico. Incorpora la robótica como un problema que ha suprimido la mayoría de actividades humanas salvo la artística y la de la enseñanza (esta última muy controlada por el sistema político que impera: una dictadura).

Nuestro protagonista tiene un nivel socioeconómico más bien bajo, se le describe por vestimentas básicas, una vivienda poco lujosa en un distrito pobre y con unos progenitores que se dedican precisamente a pintar y escribir. Se muestra por tanto que a pesar de que estas actividades «liberales» no han sido controladas por la robótica siguen estando devaluadas por la sociedad.

La acción principal se introduce de manera directa: ya en el primer capítulo Michael, nuestro protagonista, se haya frente a la primera prueba del Soctum. Que por cierto, algo que no me ha gustado del capítulo introductorio es la incorporación de términos que luego se explicaban a pie de página al final del mismo sin que fuera realmente relevante para la trama. El Soctum son una serie de tres pruebas anuales en la que participan aquellos estudiantes con bajas calificaciones con la idea de eliminarlos de la sociedad. Sin embargo, Michael no tiene a ningún conocido dentro del Soctum mientras que Hannah, una chica que conoce dentro del mismo y que lo acompaña en el recorrido sí tiene, cosa que me ha llegado a chocar bastante puesto que no se da en ningún momento a entender que Michael sea antisocial ni nada por el estilo. Es más, si por su distrito tiene que acudir a un centro con más personas del mismo entorno la estadística demuestra que este perfil es el que más dificultades tiene dentro del sistema educativo y por tanto, aunque fuera de vista, debería conocer a alguien más cuando se encuentran todos en la plaza antes de entrar en el Soctum propiamente dicho.

Hannah es nuestra segunda protagonista, una chica con un perfil de notas alto hasta que su hermana fallece el año anterior en en Soctum y ello la afecta académicamente. La critica en este caso viene por el hecho de que el profesorado dejó de prestarle atención cuando ocurre esto, pues para esta sociedad solo importa el número que obtengas. De hecho, dentro del Soctum Michael encuentra a otro personaje que precisamente le dice que son dos asignaturas las que no logra superar, mientras en el resto cuenta que es de sobresaliente. Como ya he mencionado, Hannah sí conoce a una chica dentro del Soctum que es su mejor amiga: Faith. Faith viene de un centro de acogida y se la llega incluso a describir con una vestimenta particular. Ambas se separaron en el inicio de la formación del laberinto para luego reencontrarse momentáneamente. La pérdida de este personaje en la trama sí me pareció relevante puesto que mantiene un vínculo con Hannah e incluso llegan a empatizar ella y Michael, pero el encuentro con el personaje de luz que se parece a la hermana de Hannah y el que se encuentran en el puente de enredaderas que cae al poco de conocerse con nuestros protagonistas me ha descolocado más por no tener una función clara en la trama.

Las pruebas se suponen que son de inteligencia, pues se supone que es el talón de Aquiles de los participantes, pero en sí he visto poca diversidad de representación de las materias: la de números que tenían que operar con ellos era muy extraña, la de cuántas veces se podía restar 1 a un número era más bien lógica, la de la palabra griega excesivamente específica y la que resuelven gracias a un documental que ve otro de los personajes con los que se topan muy fortuita para resolver. Sin embargo, la que más me chocó fue la de «fuego» y «agua» que hacen girando el triángulo porque no le veía ningún tipo de lógica como prueba ni de cómo razona Michael esa hipótesis.

El final, por otra parte, ha sido lo que más me ha chocado porque si bien me pareció acertado que cuando salieran del Soctum no encontrasen a nadie, en la vida hubiera conectado la trama que hasta ese momento se estaba desarrollando con la propuesta que Gonzalo nos da para concluir el relato.

La nota final del autor aclarando las críticas hechas en este libro respecto al sistema educativo y el acoso escolar principalmente me ha parecido que sobraba, pues si bien todo lo que se relata me parece que queda bastante claro en los pequeños guiños que deja con comentarios y hechos  a lo largo de la trama, también resulta contradictorio con la crítica precisamente que quiere hacer de un sistema educativo que se centra en respuestas acertadas, es decir, está anulando la libre interpretación del lector de todo aquello que haya leído en realidad. Asimismo, dentro del texto hay faltas de ortografía («a el» en lugar de «al», por ejemplo) y una frase que se queda incompleta en uno de los capítulos.

En conclusión, esperaba un libro en el que se desarrollase más la crítica educativa desde un punto de vista holístico. Si bien no lo ataca directamente, pues también reconoce que hay docentes que sí ayudan al alumnado con dificultades, se me ha quedado demasiado en segundo plano. Quizás esperaba algo más similar a «Invisible», de Eloy Moreno, mezclado con «El misterio de la isla de Tökland», de Joan Manuel Gisbert, y me he encontrado un remix entre «Los juegos del hambre» y «El corredor del laberinto» más bien.

 

Indistintamente de la juventud del escritos (nacido en 2001), me parece que el concepto era bueno, pero se ha profundizado poco. Si bien como relato corto funciona y se hace amena la lectura, el ritmo de la acción me parece rápido teniendo en cuenta que nos dice que pasan dos días dentro del Soctum y el final lo dicho, me ha resultado abrupto, además de tener ciertos elementos importantes de la trama que podrían haberse desarrollado para darle más profundidad a la historia.

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Lecciones de liderazgo creativo

Robert A. Iger

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Valoración: ★★★★

Una biografía de la que podemos extraer consejos aplicables a cualquier profesión donde se ejerza liderazgo.

A través de las páginas de este libro no nos vamos a adentrar tanto en conocer el mundo Disney sino en entender cómo ha llegado a crecer exponencialmente de mano de Robert Iger. Básicamente Iger nos cuenta su biografía centrada en los aspectos profesionales, no sin antes dedicar varias líneas a contextualizar de dónde viene. Es por tanto una lectura en primera persona donde vemos, a medida que avanza el relato, que Iger es una persona ambiciosa (en el buen sentido del término) que comienza desde abajo lo cual le permite, como bien matiza, entender el sector desde todos sus puntos de vista. También demuestra lo importante que han sido los distintos jefes que ha tenido hasta alcanzar su puesto de CEO y cómo ha aprendido de cada uno de ellos lo que le gustaba y lo que no.

Iger no solo narra cómo es absorbido desde otra empresa por Disney sino cuestiones muy recientes de su carrera, incluyendo tanto las partes buenas como las que no lo son tantas, todo ello entremezclado con lecciones que considera vitales para ser un buen líder. Lo interesante de este libro viene de varias vías: por un lado, para toda aquella persona fanática del universo Disney puede ampliar su visión de la compañía más allá de un análisis estético o conceptual de sus distintas películas (también para las del universo Marvel o de Star Wars); desde luego para aquellas que realmente quieran entender el mundo empresarial me parece que aporta numerosos datos muy interesantes sin que resulten excesivamente pesados para aquellas otras personas que esta parte no le llame tanto. Por otro lado es una buena herramienta para recopilar consejos de cómo ejercer de líderes, no solamente en el mismo sector que Iger, sino que podemos extrapolarlos a otras profesiones. Por ejemplo, en mi caso me llamó la atención su lectura para ver si podía aprender cosas que pudiera aplicar en el mundo de la docencia.

Obviamente no está enfocado como libro pedagógico, por lo que quizás muchas de las cuestiones no nos llegue a descubrir nada nuevo, pero sí que resulta interesante ver cómo ha ido evolucionando esta persona. Además, me parece que aporta una visión muy humana cuando hace mención a la dificultad que entraña tener puestos de responsabilidad sin olvidar, e incluso hacer hincapié, en lo importante que es apoyar a las personas de las que te rodeas sin eliminar su identidad o incluso llegar a afrontar los errores que podamos cometer en nuestras decisiones, así como la importancia de la intuición cuando hablamos de ámbitos en los que la creatividad juega un papel tan fundamental. En líneas generales me ha parecido una curiosa lectura que se sale un poco de la narrativa a la que estoy más acostumbrada, con la que podemos aprender a la vez que saciamos nuestra curiosidad.

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Ser feliz en Alaska, audiolibro de Rafael Santandreu (España)

Rafael Santandreu

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Valoración: ★★

Buenas ideas, pero expresadas de manera excesivamente simplistas

He conocido este libro por probarlo en la versión audiolibro ya que al haber leído críticas de que era bastante ameno supuse que la experiencia sería mejor. Cabe decir respecto a esto que ha sido una buena elección y que la voz del narrador, fundamental en este formato de libro, ha ayudado mucho. En cuanto al contenido en sí, no me ha llegado a aportar mucho más allá del sentirme identificada por tantos y tantos aspectos que enuncia, los cuales he ido adquiriendo gracias a otras lecturas y experiencias. A pesar de que hay ideas rescatables que luego expondré, en ocasiones parecía más un diario de anécdotas.
Al ser el primero que leo de este autor poco puedo compararlo en si resulta redundante en su discurso o no, pero sí que puedo decir que la tercera parte me ha parecido que sobraba pues introduce ideologías muy personales que creo que no han llegado a aportar de la manera en que estaban expuestas. También me ha parecido que hay cosas que son demasiado exageradas y están vistas desde un punto de vista privilegiado que no es extensible para ciertas personas, algo que creo que debería entrar dentro de las aspiraciones de un libro de esta índole. Tampoco me ha parecido bien comentarios que pueden resultar ofensivos para gente de creencias muy arraigadas como la de enterrar a sus difuntos e ir a visitarlos.
Si bien la psicología cognitiva puede tener muchos aspectos saludables que deberíamos incorporar todas las personas, como tener por defecto pensamientos positivos o restarle importancia a hechos que pueden llegar a volvernos paranoicos, el hecho de que exprese la anulación de la tristeza me ha chirriado un poco. En general, el tono usado por Rafael como divulgador me ha parecido acertado pues permite un mejor acercamiento al usuario, pero debería seleccionar mejor las palabras puesto que puede haber quien lo tome literalmente si se sienta aún más abrumado.
Como decía, si tuviera que rescatar las mejores ideas que puede aportar la lectura de este libro sería el apreciar lo que nos rodea y centrarnos en el presente, el andar ligero y que la felicidad no está en el exterior sino en uno mismo (a pesar de que al final, que como ya he dicho parece un poco de relleno porque no le veía la conexión con lo que anteriormente había expuesto, diga algo así como que podemos buscar el amor con la misma calidad que el maternal en otras personas).

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Naranja de sangre

Harriet Tyce

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Valoración: ★★★★

La sensación de angustia no te abandona hasta el final

En líneas generales ha sido una lectura que me ha atrapado bastante a la par que me ha creado más de un momento de tensión. A pesar de que esa sensación de ansiedad y tensión no es nada agradable, pues vamos viendo literalmente cómo se le está desmoronando la vida a nuestra protagonista, lo cierto es que he valorado positivamente que un libro logre transmitir esta sensación.

El libro comienza con un prólogo algo perturbador, donde se nos habla de una persona que está preparando el escenario para realizarse lo que se conoce como asfixiofilia. Ello no cobrará sentido hasta prácticamente el final del libro, por lo que puede dar pie a interpretarse en un primer momento como que tendrá que ver con el caso que Alison, en torno a la cual se centra toda la trama, tratará como abogada. Pero no os dejéis engañar, en este caso no se trata del thriller al que estamos acostumbrados a leer, sino que se trata de un thriller doméstico o «domestic noir», es decir, que la historia que tenemos entre manos no girará tanto entorno al caso de asesinato, sino que este será secundario. El verdadero drama será la vida de nuestra protagonista.

A Alison se la empieza mostrando como una persona caótica, descuidada e impulsiva ya que tiende a beber siempre más de la cuenta al salir del trabajo en el pub donde queda con el resto de personal del bufete. Ello le afecta a nivel familiar, puesto que da una imagen a su hija que el padre detesta. Por si ello fuera poco, mantiene una aventura con Patrick, su procurador. Gracias a él, no obstante, consigue su primer caso de asesinato, por el cual ha estado luchando toda su vida profesional. 

Volviendo a la familia de Alison nos encontramos que su núcleo está formado por su marido Carl y su hija Matilda, de tan solo seis años. Si bien es cierto que se nos cuenta que ella atiende menos a la niña por los horarios que exige su trabajo, a los cuales ella añade las horas extras en el bar y con su ligue, a medida que avanza el libro la autora nos cuenta también que es precisamente Alison la que aporta dinero a la casa debido a que a Carl lo despidieron y aunque intentó montar un consultorio terapéutico este no termina de despegar como le gustaría. La verdad es que ha sido interesante ver la evolución de los pensamientos de Alison durante el desarrollo, pues aunque comienza autodefiniéndose como «mala madre» poco a poco va dándose cuenta que ese egoismo también se ha dado por las circunstancias.

Matilda por su parte es una niña alegre y risueña. A pesar de que al inicio del libro es cierto que muestra cierto rechazo ante la madre más adelante vemos que no es tanto como aparenta e incluso puede haber estado condicionado por el padre. Y es que Carl, aunque en un principio parece un padre entregado, poco a poco va desvelando su verdadera naturaleza con los comentarios que va haciendo. La violencia psicológica está presente en este libro, tanto en la historia de Alison como en la de Madeleine, la mujer acusada de asesinato a la cual debe defender Alison, así que haceros el cuerpo si os animáis a leer el libro.

En cuanto al personaje de Patrick, tengo sentimientos encontrados, como suele decirse. Tal como se muestra desde un primer momento, tan narcisista, poco se puede empatizar con él y menos cuando lo acusan de violación. Sin embargo, cuando se desvela el desenlace que todo ello tiene y, sobre todo, las causas primeras que desencadenan todo esto la verdad es que este sentimiento, aunque no se anula, queda algo minimizado.

Por último, a pesar de que ya se ha dicho que el caso de asesinato del que está acusada Madeleine es secundario, su desarrollo discurre de manera paralela. Desde un primer momento tanto Alison como Patrick quieren enfocarlo como homicidio ya que, tal como se verá, las circunstancias que la llevan a realizar dicho asesinato son bastante significativas como para ignorarlas. A pesar de todo, el giro que finalmente da no me lo esperaba hasta que lo estaba ya leyendo. Eso sí, condicionó a que el otro giro que tiene la trama lo intuyese un par de páginas antes de que se mostrase.

En definitiva, para ser la primera novela de Harriet Tyce me parece que la ha redactado de manera muy elocuente, pues he ido percibiendo a cada personaje de la manera en que quería en cada momento según la información que va dando poco a poco. La evolución de estos a lo largo de las trescientas sesenta páginas es significativas teniendo en cuenta el espacio temporal en el que se producen realmente y la referencia del título dentro de la obra me ha resultado muy elegante.

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Redención

Fernando Gamboa

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Valoración: ★★★★

Buena historia, pero mala sinopsis

En líneas generales no es un mal libro, la lectura ha sido amena en su mayoría. De hecho lo podría llegar incluso a recomendar a ciertas personas que sé que les gusta este género literario ya que tiene una trama que engancha y que está bien hilada. No obstante, un error garrafal que salta a la vista para aquellos que lo lean es que la sinopsis no es para nada lo que se desarrolla a través de las páginas. Lejos de crear intriga lo que provoca es una sensación agridulce ya que te sientes decepcionado, al menos en mi caso, puesto que esperé hasta las últimas páginas que ambos sucesos (el que se da a entender en la sinopsis, que ocupa el primer capítulo, con el que se desarrolla en el resto del libro) se relacionaran de alguna forma, por muy nímia o enrevesada que fuera. Repito que lo seguiría recomendando, pero advirtiendo que paséis de leer la contraportada ya que lo que se menciona hace únicamente alusión al primer capítulo, que no sirve más que para justificar la incorporación de nuestra protagonista al cuerpo de policía.

 

Entonces, ¿qué se narra realmente en esta historia? Nos encontramos en la ciudad de Barcelona. Nuria Badal se dirige a un paso de peatones cuando su mirada se cruza con el conductor de una furgoneta, haciéndola pararse en mitad de este a pesar de que el semáforo ya ha cambiado a verde para el tráfico. No sabe por qué, pero algo en su fuero interior le dice que aquel hombre trama algo. Momentos más tarde, cuando finalmente una señora mayor consigue alejarla de la carretera, la furgoneta avanza, da un volantazo y se introduce por una zona peatonal creando el caos. Sí, estamos hablando explícitamente del trágico suceso acontecido en las el paseo de Las Ramblas el 17 de agosto de 2017. La decisión de Nuria ante esto, aunque no se nos explica tal cual, es ingresar en el cuerpo de policía para evitar casos similares ya que en cierta forma le reconcome la parálisis sufrida en aquel momento. Las siguientes páginas nos traslada 11 años más tarde. Nuestra historia transcurre por tanto en un futuro que, teniendo en cuenta que el libro ha sido publicado en el 2019, no se nos queda tan lejano. Es por ello que encontraremos muchísimas alusiones a hechos que, viendo el panorama actual, podrían acabar sucediendo, haciendo que el marco temporal parezca que se está desarrollando en el presente.

 

En líneas generales se nos presenta un panorama donde el clima político nacional ha alcanzado cotas altamente inestables que han derivado en el extremismo. La inmigración sigue siendo un problema social y el terrorismo se mantiene a la orden del día. El fanatismo religioso musulmán y el cristiano se confrontan rememorando episodios de nuestra historia mientras una protagonista femenina de bastante carácter, aunque también algo inestable, trata de poner un poco de orden dentro de este caos. Concretamente, el detonante de todo el entramado es una investigación por tráfico de armas: la cabo Nuria Badal y su compañero David van a ver a Vílchez, un refugiado que va a facilitarles información sobre Elias Zafrani, que es a quien están investigando. Sin embargo, cuando llegan a la vivienda donde habían quedado con este se lo encuentran muerto. El asesino les está esperando para eliminarlos también a ellos, pero Nuria consigue, milagrosamente, salir con vida. Eso sí, su compañero David no corre la misma suerte y recibe un impacto de bala en la cabeza que ella misma ha disparado y que el asesino, con unos reflejos casi inhumanos, logra esquivar. Ello provoca que la suspendan temporalmente de empleo, pero la culpa la reconcome hasta tal punto que decide investigar por su cuenta en vistas a que ni siquiera se abre un expediente del caso. Ello la lleva a acabar aliándose con quien jamás hubiera imaginado, a descubrir tramas conspiratorias y rozar el borde de la locura en más de una ocasión.

 

Cabe destacar que a pesar de que el hilo cronológico es completamente lineal y sin subtramas, además de que únicamente contamos con el punto de vista en tercera persona de nuestra protagonista para conocer el desarrollo de los acontecimientos, el ritmo es bastante ameno y fluido en la lectura. La dosificación de la acción hace que la atención no decaiga, cosa que dada la densidad de la trama tiene mérito. Porque hablando de densidad, una cosa que sí he notado es que el formato del libro, con sus 650 páginas, se me ha hecho pesado en sentido literal. No sé si habrá influido también el hecho de haberlo leído en verano, pero el caso es que tenía que parar de leer más por el peso del propio ejemplar que porque me cansara la lectura, sino os aseguro que lo hubiese leído en menos tiempo ya que, como decía antes, la trama está muy bien presentada a pesar de que únicamente vamos conociendo los hechos gracias a Nuria.

 

En cuanto a los personajes, además de nuestra protagonista femenina (que como dato curioso se nos menciona al final del libro que fue realmente una policía de los Mossos d’Esquadra, lo cual me ha parecido muy entrañable como homenaje a su memoria) nos encontramos a Elías Zafrani como personaje masculino más importante en la trama. Es a quien inicialmente estaban investigando tanto Nuria como su compañero. Es una figura bastante misteriosa en un primer momento, pero que se cuela en la vida de Nuria de manera bastante natural. Si bien es cierto que la relación personal que se establece entre ambos es quizás algo abrupta para mi gusto, entiendo que dentro de la trama tiene su punto que ambos personajes, siendo de mundos tan distintos, acaben sintiéndose atraídos. No obstante, para lo bien caracterizada que estaba el personaje de Nuria, el de Elías en concreto, teniendo en cuenta el peso que tiene en el desarrollo de la historia, se queda algo flojo. De los personajes secundarios sin duda ha sido con Aya, la sobrina de Elías, con quien más me he reído, ya que es la típica adolescente que le gusta hacer de alcahueta, por lo que continuamente soltaba comentarios queriendo poner en evidencia a su tío y a Nuria.

 

 

La ambientación está bien desarrollada, mencionando muchos de los sitios emblemáticos de Barcelona como es la Sagrada Familia, la cual ya se encontraría concluida en el futuro que se nos presenta. De hecho, asistimos a su inauguración oficial en un momento que resulta bastante relevante dentro de la trama. En cuanto al desenlace, resulta coherente y con cierto toque emotivo. Si bien ciertos giros son algo previsibles, la secuenciación y la forma de presentarlos hace que acompañar a la cabo Badal en su aventura sea fácil, aunque no siempre empaticemos con ella.

 

 

Tal vez lo que no me ha gustado son algunos pensamientos propios que se filtran con la historia. Me explico, la trama se basa en los refugiados, la inmigración, el terrorismo y la política corrupta. Esto hace que en ocasiones se usen comentarios o roles que caen en el cliché o el prejuicio, con el riesgo de que no simpaticemos con ellos. De hecho en varios casos así ha sido para mí. Quizás haya influido también el hecho de elegir precisamente los atentados como punto de partida para desarrollar una historia que no tiene nada que ver en realidad, es decir, podría haber descrito otro hecho que ocurriese en el futuro y llevar el salto temporal de los 11 años un poco más adelante. Igualmente os advierto a quienes seáis más delicados con el tema de las tildes y comas que se han escapado alguna que otra en esta edición, pero por suerte son pocas si tenemos en cuenta la extensión total.

 

En conclusión, ha sido un libro que me ha resultado entretenido, pero que considero que podría haberse aligerado un poco, sin perder sus cimientos, y hubiese ganado. Tiene bastante acción desde el primer momento, aunque le ha faltado algo de profundidad psicológica. Es autoconclusivo y deja la mayoría de los cabos atados. El estar estructurado en capítulos cortos creo que es otro punto a su favor para favorecer la fluidez de la lectura. El panorama que se nos presenta quizás a más de uno pueda resultarle escalofriante, sobre todo teniendo en cuenta que por los acontecimientos que se están desarrollando en la actualidad parecen avocar a esto. En cuanto a la moraleja, podríamos decir que nos hace reflexionar en que ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos. 

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Sangre de los Mehrat

Jorge Sánchez Lorenzo

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Valoración: ★★★★

La familia ante todo

Cuando elegí esta historia lo hice sin la más remota idea de que me fuera a encontrar con un libro tan excepcional. La trama se centra en la llegada de una parte de la población a un nuevo planeta en el que unos jóvenes descubren por accidente un ente humanoide con plumas. Este en un principio se dirige a ellos con la intención de atacarles, como ocurre en cualquier encuentro entre extraterrestres, pero al ver que los jóvenes, que por cierto son gemelos, se defienden entre sí, la extraterrestre los sana. El resto de la historia tiene que ver con lo que le sucede a estos hermanos (Loxar y Cassia) tras este encuentro pues notan que sus cuerpos empiezan a mutar: Lox por ejemplo es capaz de utilizar su sangre a modo de arma y emitir una especie de vapor que hace que la gente que lo inhala esté bajo su voluntad, mientras que Cass también es capaz de utilizar su sangre como arma y es capaz de saber qué piensa la gente cuando entra en contacto directo con ella al tocarla.

Los valores familiares adquieren una vital importancia en esta historia puesto que ambos hermanos se protegen siempre mutuamente y se estiman por encima de cualquier cosa. Son además hijos del mayor cargo de la nave en la que viajan a este nuevo planeta. A pesar de que hay también tiempo para que mutuamente se enamoren estos encuentros no trascienden más allá de lo anecdótico. Asimismo, Arpa, que así es como acaban llamando a la extraterrestre con la que se encuentran, les confiesa telepáticamente en otro encuentro que tienen que les salvó precisamente por esa conexión tan especial que tienen entre sí. Ella (la extraterrestre) tiene un vínculo especial con todas las de su especie: todas son hembras salvo un macho que es quien garantiza la supervivencia de su raza y son capaces de comunicarse entre sí dado que comparten el vínculo de sangre. De hecho cuando Lox y Cass quieren comunicarse con ella deben hacer esta especie de “pacto de sangre” para poder ver todo lo que hay en la mente del otro y viceversa.

El ritmo en general se mantiene interesante toda la trama de la historia, desde que se nos presenta a los protagonistas hasta que tienen su encuentro con Arpa y luego van descubriendo sus nuevos “poderes” hasta que deciden volver al encuentro de la extraterrestre para conocer más sobre qué les está pasando. Bien es cierto que debe tener un giro trascendental y este llega cuando más allá de la mitad del libro entra el descubrimiento de una raza humana del bando político contrario al de nuestros protagonistas que por lo visto habían aterrizado antes y pretenden boicotear la nave que llega. La política es tratada de forma muy tangencial, pero vemos que también tiene su importancia para los acontecimientos. A mi parecer, el ritmo ya se hace demasiado denso en la trifulca que mantienen los hermanos cuando descubren esta célula del otro bando y llaman a las fuerzas superiores del ejército para que les ayude a combatirlos ya que describe minuciosamente cada gesto y movimiento que ambos hermanos van haciendo y puede resultar pesado.

Lo que sí me ha gustado es que cada capítulo va alternando quien lo narra en primera persona, Lox o Cass. Esto permite empatizar con ambos y entender de primera mano cómo son, cómo piensan y comprender por extensión cómo actúan. De Cass me ha gustado especialmente su conciencia ecológica: ella no ve la llegada de la nave en la que viaja como una oportunidad de colonizar un nuevo planeta sino que se lamenta de lo pronto que van a cargarse otro ecosistema. De hecho lamenta mucho que si su gente descubriese a Arpa la analizaría con experimentos científicos. Lox en cambio pretende hacer carrera política como su padre. Esto hace que ambos hermanos se complementen muy bien entre sí.

No obstante, el final del libro se queda a mi parecer algo abierto: no se menciona qué llega a ocurrir con la raza alienígena (que por cierto, los humanos que llegaron primero los conocían y estaban tratando de emularlos con su tecnología para usarlos como arma, cosa que a Cass pone de los nervios), sino que se centra en la condecoración de los gemelos y que ambos al final deciden hacerse del cuerpo especial de Cazadores que se dedican a explorar los nuevos lugares que conquistan. Si bien Cass desde un primer momento ya tenía claro que quería dedicarse a ello durante su formación y que encaja perfectamente con su espíritu aventurero y rebelde, se pretende que nos sorprenda un poco más cuando finalmente Lox decide también seguir este camino.

En general es un libro que recomendaría, pues si bien es cierto que hay ciertos matices que se quedan sueltos considero que es una historia que se sale de los tópicos a los que estamos acostumbrados a encontrarnos en los géneros literarios de ciencia ficción. Los valores familiares que se ensalzan es otro punto a favor ya que no todo debe girar en torno al amor carnal, sino que se nos debe recordar también el amor por la familia y la importancia que tiene. En cuanto al encuentro con alienígenas, es interesante ver también esa unidad que tienen entre sí en contraposición con la individualidad humana (de hecho cuando intentan explicárselo a Arpa esta siente lástima de ellos).

En cuanto al “super poder” que adquieren nuestros protagonistas pudiendo controlar su sangre, no se llega a mencionar tampoco nada de cómo evolucionan. Aparentemente son capaces de controlarlo y no afectan a su físico para que no puedan mantenerlo oculto. Me ha gustado en todo caso el doble sentido del título, pues si bien se menciona dentro el libro como una manera de reforzar el lazo familiar también hace alusión a la importancia que va a tener dicho elemento en la trama. Sin llegar a ser visceral en las descripciones creo que se sale también un poco de los tópicos y ello también hace que este libro sea aún más interesante.

Me quedo con la intriga de saber si el autor sacará una segunda parte para saber cómo evolucionarán nuestros protagonistas ya que ello explicaría lo abierto que quedan tantas cuestiones y el argumento me parece que da perfectamente para que continúe.

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Lo que nos quedó por contar

Jaume Caro Prados

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Valoración: ★★★

Gran labor investigativa en una historia entrañable

El comienzo de esta historia no deja indiferente: nuestro protagonista acaba de ser abandonado por su pareja y, por si fuera poco, despedido de su trabajo de toda la vida. Si esto no fuera ya suficientemente duro de asimilar, se entera de que su abuela, a la cual estaba muy unido, fallece mientras se encuentra de su último viaje de negocios. En esta situación, totalmente abatido, decide viajar desde Barcelona, donde reside debido a que su familia se trasladó allí, hasta Andalucía para ir al pueblo de su abuela y así «despedirse» a pesar de no haber podido asistir al funeral.

 

Es allí, en la casa del pueblo, donde descubre unos documentos que su abuela guardó con recelo y que nadie más de la familia conoce gracias a unos sueños que lo perturban desde hace unos días y que cada vez se van ensombreciendo más y más. Debido a este descubrimiento decide indagar en la historia familiar para conocer esa parte de la vida de su abuela, así como por la necesidad de búsqueda de sí mismo ante la nueva situación que le toca vivir, pues siente que solo conociendo su pasado podrá tomar conciencia de quién es y hacia dónde quiere continuar su vida.

En esta primera parte me parecieron muy sugerentes las divagaciones introspectivas que intercala el autor sobre distintos aspectos de la vida. Es precisamente esto lo que permite que se cree ese vínculo con quien lee la historia, ya que se presentan problemas cotidianos que nos hace percibirlo como más cercano, es decir, nos hace empatizar con el protagonista. Esa mezcla intercalando aspectos del pasado con el presente nos permitirá conocer tanto al personaje principal como a su abuela ya fallecida, la cual no deja de ser el personaje sobre el que verdaderamente pivota la narración.

 

He de confesar que cuando llega al punto en el que finalmente su madre, tía y tío deciden vender la casa me llegué a preguntar, viendo la extensión que aún le quedaba a la historia, qué derroteros tomaría a partir de ese momento la trama.

 

Es entonces cuando empieza una brillante labor de investigación que, si bien es cierto que es muy importante y necesario conocer de nuestra propia historia, hace que, en mi opinión, el ritmo de la lectura baje considerablemente puesto que es, quizás, demasiado formal para ir dentro de una novela. No quiero decir con ello que deba suprimirse, pues es muy necesario su conocimiento teniendo en cuenta que no hace una descripción del periodo de la Guerra Civil española posicionándose en un bando, sino que pone voz a todas aquellas personas (sobre todo mujeres) que se vieron involucradas. Quizás, si hubiesen estados incluidos en un apéndice o redactados de otra manera, la transición hubiera sido más interesante, pero es que incluye, literalmente, dos capítulos que son biografías enumeradas de distintas personas que coincidieron en la prisión con su abuela y bisabuela y esto, como decía anteriormente, hizo que perdiera el ritmo en la lectura.

 

Os he de conferas, no obstante, que muchos de los aspectos que se describen no lo conocía y fue una excusa para indagar en este periodo que aún hoy en día sigue latente. Más allá del trasfondo político no debemos olvidar las miles y miles de vidas cotidianas que, pese a no tener grandes pretensiones, se vieron trastocadas y marcadas, como fue el caso de la abuela de Jaume. Con todo y con ello, reconozco que cuando descubre ese gran secreto que guardaba la abuela la historia da un giro que, al menos en mi caso, me sorprendió y volvió a reenganchar. Y es que, como suele decirse, en ocasiones la realidad supera la ficción.

En cuanto a la redacción, si bien es cierto que en general a lo largo del libro incluye párrafos un tanto largos (tal vez por deformación profesional, ya que no hemos de olvidar que Jaume es doctor en Física), aquellas partes en las que, como decía antes, reflexiona sobre distintas cuestiones filosóficas me parecieron muy interesantes tanto por lo que cuenta como el tono en que lo hace. La cercanía de esta historia es sin duda su mejor baza. Asimismo, el vocabulario no es para nada rimbombante ni excesivamente complejo, y la sintaxis dentro de estos extensos párrafos está bien llevada, por lo que es fácil de leer.

 

En resumen, Lo que nos quedó por contar está a caballo entre una novela histórica y un viaje de autoconocimiento. A pesar de las cuestiones que he señalado que no me han terminado de convencer sí es un libro que recomendaría puesto que las pretensiones que persigue son más bien la de poner en alza cuestiones que van más allá de lo meramente personal y anecdótico. Así que si os gusta leer sobre alguno de estos géneros no dudéis en darle una oportunidad a esta entrañable historia. Aprenderéis muchísimos datos de nuestra historia más reciente de una manera amena y conoceréis que incluso en los momentos más bajos el ser humano tiene una capacidad de superación y una fuerza de voluntad por seguir adelante y sobrevivir que es, cuanto menos, admirable.

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