Comentarista de Goodreads
España
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Novela intimista para la reflexión.
Todo el libro está narrado en primera persona por un hombre que decide alejarse de todo (sobre todo de su pasado) en una cabaña en medio del bosque.
Es casi imposible comentar algo de la historia sin destripar detalles importantes, pero digamos que al principio se encuentra en un abismo y da la sensación de que lo único que pretende es dejarse arrastrar por lo que le quede de vida.
Sin nada por lo que luchar en el presente, y ante un futuro del que espera poco, no tiene más motivación que la de esperar el fin de sus días asomado a ese abismo de los sucesos del pasado que tanto lo atormentan.
«Yo he cometido actos atroces y nunca he sido juzgado por la ley. Pero mi conciencia me juzga y me condena a diario».
Aunque este tono nos acompaña durante todo el libro, con momentos que resultan realmente duros, se intercalan varias pinceladas de color. Personajes/historias que, aunque sea fugazmente, dan un sentido a la vida de este hombre.
En cuanto a la calidad el libro, me ha parecido desigual. Es una narración en primera persona muy intimista, y la mayor parte del tiempo resulta atractivo el relato. Sin embargo, tras un primer momento en el que la historia me atrapó, hubo un montón de páginas durante las cuales me resultó más bien aburrida, monótona, y me era más difícil seguir manteniendo la atención. Hacia el final se recuperó el nivel inicial y creo que el cierre (sin destripar absolutamente nada) es todo un acierto.
Recomendable para pasar un rato entretenido
Lo primero que habría que decir es que, desde el punto de vista literario, no es un gran libro.
Sin embargo, consigue captar tu atención y presenta una historia medianamente original, además de entretenida. Es casi imposible decir algo de esa historia sin destriparla. Dejémoslo en que todo gira en torno a la vida de una mujer, Val Valdés.
El libro comienza con esa mujer entrando en el casting para un programa televisivo, un reality llamado Sobreviviendo (de ahí el título del libro). De ahí en adelante, las 180 páginas del libro se componen de una serie de capítulos muy breves (2-3 páginas) que van ofreciéndonos pequeñas pinceladas de la vida de Val antes y después de ese programa televisivo: desde que tenía 15 años hasta la actualidad (2014-15, en el libro).
El hecho de que tanto los capítulos como el propio libro sean tan breves hace que lo leas casi del tirón y resulta realmente entretenido, aunque no sea gran cosa si tuviéramos que analizar su calidad literaria.
De todas formas, no siempre es necesaria esa calidad para que un libro merezca cuatro estrellas. A veces, que consiga mantenernos enganchados y que nos resulte entretenido también tiene su mérito.
Arturo Lorenzo ha sido todo un descubrimiento
Arturo Lorenzo Álvarez ha sido todo un descubrimiento para mí con este libro de relatos cortos, relativamente independientes, en los que va desde las bonitas descripciones de situaciones cotidianas de gentes cuyas vidas se entrecruzan en la ciudad, hasta disquisiciones sobre temas científicos o sobre la Edad Antigua.
Todas esas historias son narradas en primera persona por los distintos personajes que las protagonizan. De hecho, en algunos casos podemos disfrutar de una historia narrada por uno de sus protagonistas y, a continuación, en el siguiente relato, conocer las vivencias de otro de los personajes, que en la anterior aparecía mencionado en tercera persona.
Por encontrar un punto en común a todas las historias independientes que Arturo Lorenzo nos va presentando a lo largo del libro, diría que todas esas personas, cada una de las cuales tiene sus propios problemas, vivencias, temores, etc., están pasando en sus vidas por una etapa de barbecho.
El barbecho se trata de una técnica habitual en la agricultura, consistente en dejar una tierra en descanso (sin ser sembrada o trabajada) durante uno o dos años, para que pueda descansar, regenerarse. Así, cuando se vuelva a trabajar la tierra pasado ese lapso, ésta estará en mejores condiciones y será mucho más fructífera.
Metafóricamente hablando, el libro nos hace reflexionar sobre lo importante que es que los seres humanos, de vez en cuando, hagamos un alto en el camino; es decir, que nos pongamos en barbecho. Que reflexionemos sobre lo que nos ha ocurrido. Sobre lo que pensamos o sentimos en un momento dado. Sobre si nos sentimos realizados en ese momento o deberíamos cambiar algo en nuestras vidas. Sobre las veces en que, precisamente por no pararnos a hacer este tipo de reflexiones, caemos en una huida hacia adelante, pensando que ignorando lo que nos pasa o nos atormenta esos tormentos desaparecerán por sí solos.
Y lo que ocurre es que, como a la tierra, al cuerpo humano (y, sobre todo, a la mente) debemos darle de vez en cuando la oportunidad de regenerarse a través de ese necesario barbecho. En lugar de entender ese alto en el camino como un fracaso, darse cuenta de que es totalmente necesario para poder seguir adelante con más fuerza.
Eso en cuanto al contenido del libro. En cuanto a la redacción, podemos decir que la escritura es sencilla, aunque bonita. No siempre hacen falta muchas florituras para que un libro te mantenga absorto. Lo que sí haría falta, en mi opinión (y es la razón por la que le otorgo 4 estrellas y no 5) es la corrección de los errores lingüísticos que se pueden encontrar en ocasiones (más de las que yo desearía) a lo largo del libro. Supongo que esto es lo de menos y es corregible en futuras ediciones, si las hubiera, pero para una amante de la lectura y de la buena escritura como yo esto es un hándicap considerable.
Por lo demás, un libro muy recomendable.