Entretenida
Nada más empezar la novela nos hacemos amigos de el quinceañero Elijah que siente una pasión desbordada por su excéntrico tío Poxl, héroe de la Segunda Guerra Mundial que siempre ha venerado y al que no se cansa de comunicarnos que es algo más que su tío, al que considera como su abuelo. Este le inculcó su amor por la lectura y comparte con él la creación de sus memorias, en el que recoge los mejores episodios de su historia, contándole cada uno de los pasajes que conformarán su libro y le promete un ejemplar nada más sea publicado, con lo cual el orgullo y la ilusión del adolescente crecen con la cercanía al día señalado.
La biografía de Poxl se publica y rápidamente alcanza los primeros puestos en las listas de ventas con lo que el anciano Poxl se convierte en una celebridad, sin embargo el pequeño Elijah empieza a darse cuenta de que la imagen que se ve de su tío no es la que parece. A través de su joven voz que se intercala con fragmentos de las memorias del protagonista el autor nos muestra de manera sutil lo que significa ser considerado como un héroe y hasta dónde puede llegar la fama.
Nos encontramos ante una novela que para mi gusto no pasa de entretenida que nos cuenta una historia nacida de manera fortuita y que va algo más allá de las simples anécdotas que el protagonista transmite en sus memorias. El último vuelo de Poxl West es fácil de leer pero a pesar de eso no ha llegado a convencerme como argumento, quizá porque las lecturas con las que la he compaginado tenían tanto peso que esta me parecía demasiado trivial incluso a veces superficial. El amor del pasado que pesa en el protagonista durante toda la novela con una carga de culpa que no llegué a comprender y que lo acompaña durante todas sus memorias creo que ha tenido gran parte de culpa para que no disfrutara la novela.
“Atrévete a saber”, Sapere aude. Le hice caso y me atreví a saber…
César Pérez Gellida ha escogido este refrán para abrir una nueva trilogía bajo el subtítulo… Refranes, canciones y rastros de sangre. Todos conocéis el final de este refrán que nos indica que quien va tras algo de forma voluntaria, no siente molestias por las posibles incomodidades. Si me paro a meditar sobre este título no puedo estar más segura de que he escogido el momento perfecto para conocer la pluma de este autor que tantas buenas críticas ha suscitado con sus novelas en los últimos años. Y claro… muchos pensaréis que ¿cómo he podido esperar hasta ahora para conocerla? pues tiene fácil respuesta. No me adentro con facilidad en el género policíaco porque los personajes que suelen conformar ese tipo de novelas no me llaman para nada, no me siento cómoda con ellos, suelen caerme mal no sé por qué así que lo hice con miedo y a pesar de que encontré en este viaje alguna que otra anécdota en la que mi subconsciente rechazaba pensaba… Sarna con gusto… Ahora te aguantas? Y me aguanté con éxito porque he disfrutado mucho de esta novela que me ha mantenido con la tensión que estoy segura que el autor creó a sabiendas. Vamos allá pues…
Si habéis leído la introducción de esta entrada ya estáis en conocimiento de que este es mi primer Gellida (Khimera se lo bebió mi mitad oscura) y no solo influyó las ganas que tenía de conocer de primera mano que esas buenas críticas venían, esta vez, fundadas. Además de todo eso la sinopsis es de esas que me hacen lanzarme a una nueva lectura porque un secuestro de una menor, si está bien contado, promete adentrarse en una cadena de sensaciones de las que difícilmente te puedes apartar una vez que comienzas la lectura.
Muchos de vosotros me habéis ido comentando mientras lo leía que queríais leeros primero los anteriores y bien, cada uno escoge cómo y cuándo comienza una lectura pero desde mi humilde y sincera opinión de primeriza con el autor os diré que podéis lanzaros a leerla sin miedo. Lo primero porque las menciones y reacciones que se intuyen con relación a la anterior trilogía no harán que te sientas ni desplazado en la lectura ni perdido en el argumento. Intuyes las secuelas que ha podido producir ese caso que protagonizó “Versos, canciones y trocitos de carne” y eso es suficiente aunque también es cierto que si los has leído probablemente disfrutes más de esos guiños que el autor hace en algunas ocasiones. Este es un tema que daría para largo y tendido pero como no es el momento solo os animo a que a veces es bueno romper las reglas, el orden… Y si de cada autor en el que queramos adentrarnos tenemos que hacerlo leyendo todo su repertorio… Millones de vidas nos harían falta.
La novela transcurre a lo largo de dos frentes bien diferenciados con un punto en común, Sancho, ese inspector pelirrojo con un carácter peculiar, guardián de las normas con un propósito de lucha y enfrentamiento con aquellos que las quebrantan sin plantearse si son o no correctas, irracionalmente tenaz y una jerga en la que me asusté al sentirme tan cómoda Pero sin duda la trama principal transcurre a lo largo del secuestro de Margarita, una menor de familia acomodada a la que la mala fortuna transporta a unos días de angustia y miedo de los que difícilmente podrás escapar a lo largo de la lectura porque sentirás la vorágine de acontecimientos que no te dan ni una sola tregua y querrás saber cuanto antes el desenlace porque los minutos cuentan…
Mis reticencias hacia la novela policíaca vienen de hace años en los que a pesar de haber tratado de adentrarme en el género me encontraba con demasiados clichés sin duda necesarios y que a pesar de encontrar algunos de ellos en Sarna con gusto no desviaron mi mente hacia lo que estaba disfrutando que era cómo el autor nos muestra las bajezas humanas, los favoritismos hacia aquellos que emplean su poder para conseguir lo que quieren y sobre todo la coacción a la que se ve sumida una familia con una tremenda carga de angustia por rescatar a la pequeña.
He disfrutado mucho la novela, me ha gustado la habilidad del autor para poner banda sonora a cada párrafo, por cómo se mueve y sobre todo por cómo ha conseguido mantener mi atención fijada en todo momento en la trama principal, sin tregua, solo dándonos algún pequeño respiro para mostrarnos la trama secundaria que sin duda será la que continúe esta saga cargada de refranes tan bien escogidos y sobre todo tan bien compaginados con la narración.
Historia de un canalla
Difícil tarea la de un lector para dar opinión sobre una novela que ha leído. Es fácil hablar de novelas que se te clavan dentro, novelas entretenidas, novelas que tienen mucho que enseñar y novelas que te sorprenden gratamente… Pero cuando realmente encuentro dificultad es cuando la novela no cumple ninguna de las expectativas esperadas y encima consideras que tu opinión tendrá cierto peso para todos los que nos seguís con asiduidad. Me gusta Julia Navarro y reconozco que hasta me hizo ilusión y generó curiosidad en mí el hecho de que la autora decidiera cambiar de registro y se lanzara a traernos una historia diferente.
Historia de un canalla nos narra, de una manera contundente, la vida de Thomas, un canalla al que yo personalmente calificaría con adjetivos mucho más duros y crueles. Crueldad que transmite desde sus años más tempranos hasta su propia madurez. La transmite y hace correr como la pólvora una cadena de hechos de los que no se arrepiente y que marcan la vida de cada uno de los personajes que forman parte de esta novela.
Thomas es una persona sin escrúpulos que no es capaz de mantener ninguna relación de afinidad con cada una de las personas que se cruzan en su camino, no dudando en absoluto en martirizar y maltratar psicológica e incluso en ocasiones físicamente a todos aquellos que tratan de acercarse a él o incluso a aquellos que de manera fortuita han tropezado con él. No se arrepiente. No duda. Lo suyo es poseer y dañar hasta el punto de preferir perderlo todo sin temer a nada. Porque él no pierde nunca. Se tiene a él mismo, que es lo único que le importa.
Historia de un canalla es una novela difícil de asimilar por la manera en que está narrada. En primera persona Thomas narra su vida, transmitiendo su manera de pensar y la forma en la que él ve las cosas. Todas las situaciones críticas que marcaron su vida están narradas desde dos puntos de vista… El del propio Thomas, el canalla, y aquel que podría haber sido si no se hubiera decidido a seguir su macabro instinto de dañar sin que le temblara el pulso. El problema es que no comprendí con claridad el porqué de esos lamentos sobre cómo podrían haber transcurrido las cosas si él deja claro desde el primer momento que no se arrepiente de nada. En una entrevista a Julia Navarro ella explicaba que lo que quería transmitir es cómo habría cambiado la vida de las personas afectadas por esa maldad desmesurada si Thomas se hubiera comportado de otra manera. Por desgracia yo no lo he absorbido así consiguiendo que la historia se me hiciera un poco repetitiva, algo a tener en cuenta cuando te metes en una novela de casi mil páginas. Como bien me decía una amiga lectora el final mejoraba algo la historia pero aún así no ha conseguido en mí la impresión que esperaba en un principio.
A pesar de que soy de las que piensan que es mejor enfrentarse a las novelas sin saber apenas nada de ellas, en este caso sí que considero que es necesario saber qué tipo de novela te vas a encontrar porque estoy segura de que muchos lectores disfrutarán de ella si saben a qué se van a enfrentar. Sigo siendo fan de Julia Navarro, me gusta cómo escribe y a pesar de que esta novela no ha sido lo que esperaba seguiré leyendo sus novelas.