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Serendipia

España

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Libros y reseñas

Hotel de las Musas

Ann Kidd Taylor

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Valoración: ★★★★★

Una protagonista tan auténtica que es inevitable congeniar con ella

Sorprende muchísimo, sobre todo porque esta es la primera novela de Ann Kidd Taylor, la frescura y la naturalidad de Hotel de las musas, una novela perfecta para disfrutar en verano o, mejor todavía, en septiembre, cuando esa nostalgia de las vacaciones a orillas del mar por fin nos toca con sus dedos y nos hace tan receptivos a esta historia. No se me ocurre ninguna razón por la que no me apeteciese hospedarme unos días en un hotel dedicado a la literatura, en donde cada habitación tiene el nombre de un autor (con una de sus citas decorando las paredes y todas sus obras en la mesilla de noche), con un servicio de biblioteca, reuniones de club de lectura y celebración de los cumpleaños de los escritores, por no hablar de la fiesta de disfraces literaria.

Ann Kidd Taylor conjuga muy bien los puntos fuertes de su historia para ofrecer al lector una novela entretenida y equilibrada, que huye de dramatismos exagerados, y sabe sacarle partido a sus —coherentes y complejos— personajes femeninos (Maeve, Perri, Hazel). Conservación del medio ambiente, angustia por la matanza indiscriminada de criaturas marinas, un lugar idílico asociado a los mejores recuerdos de infancia, un dramático suceso que interrumpió esa estancia en el paraíso, una oportunidad de dejarlo atrás y seguir creciendo,… Los elementos dramáticos de la historia se entrelazan y encajan a la perfección para mostrar a una protagonista auténtica y muy cercana al lector.

Brilla con intensidad la buena prosa de la autora pero, sobre todo, su inteligencia narrativa: diálogos directos, sin circunloquios ni odiosas muletillas, que muestran con autenticidad la intención y la idiosincrasia de cada personaje; escenas límpidas, que van al grano, sin enredarse en barrocas descripciones o en elementos innecesarios; paisajes que encandilan al lector (fondo del mar, costa, playas, un hotel literario…); y un transcurrir de la trama que resulta fluido, natural y agradable.

Hotel de las musas es una lectura muy agradable que se disfruta por todas las razones que te he comentado, pero también por esa conciencia de conservación de los mares y por su perfecto final. Eso sí, los personajes masculinos se merecen una colleja (a ver si espabilan, que tienen una edad), y el hotel de Perri, que da título a la novela, aunque extraordinario, solo es un magnífico telón de fondo para la historia (aviso a los literaturas más despistados no vayan a pensar que están ante una novela metaliteraria).

Lector, si pensabas que tiburones y veraneantes no hacían buena pareja este libro te demostrará lo contrario.

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Dientes de dragón, de Michael Crichton

Michael Crichton

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Valoración: ★★★★★

La apasionante aventura de los cazadores de fósiles de dinosaurios en el Salvaje Oeste

Las novelas y producciones de Michael Crichton destacan, entre otras muchas cosas, por su apasionada documentación histórica y científica. Este es el caso de Dientes de dragón, un western paleontológico rigurosamente ambientado en 1876, cuando los colonos blancos incumplían los pactos del gobierno con los indios nativos americanos en un Salvaje Oeste lleno de oportunistas de gatillo fácil. Es una novela póstuma pero es Crichton en estado puro: acción, suspense, ciencia, sentido del humor, viaje del héroe, planteamiento de cuestiones morales…

Resulta muy atractivo para el lector esa combinación entre paleontología, rivalidad científica y entorno hostil. La aparición de los primeros fósiles de dinosaurios hizo que la ciencia pusiera en duda las creencias religiosas sobre la creación del mundo y la evolución de las especies. Los nuevos descubrimientos no solo apuntaban a que la Tierra era muchísimo más antigua que la suposición de la datación bíblica, sino que cuestionaba la mismísima infalibilidad divina (si la creación de dios era tan perfecta como él, ¿por qué sus criaturas habían evolucionado o se habían extinguido?). Además, en Estados Unidos, esos fósiles se hallaban en terreno vedado para el hombre blanco. La fiebre del oro y la búsqueda de oportunidades llevaba a los colonos a infringir los contratos territoriales firmados con los indios, que estaban en pie de guerra para defender sus territorios. Para más complicación, desertores del ejército, compañías rebeldes, generales enloquecidos, forajidos y pistoleros campaban a sus anchas por el Oeste dispuestos a matar primero y a preguntar después.

Justo en esa coyuntura histórica, Michael Crichton sitúa a su protagonista que, por si no tuviese bastante, se ve en medio de la encarnizada rivalidad entre los profesores Edward Cope y Charles Marsh. Con el sentido del humor que caracteriza al autor, su bien medido ritmo narrativo y su talento para las escenas de suspense y acción, Dientes de dragón es una lectura divertida y apasionante que ofrece aventura, thriller y una magnífica ambientación histórica de un período extraordinario de la historia americana. Aunque William Johnson es un protagonista ficticio, el lector encontrará en estas páginas hechos y personajes reales de la segunda mitad del siglo XIX: además de los ya mencionados Marsh y Cope, Wyatt Earp, Sternberg, R. L. Stevenson, el general Custer, Bill Hickok, los principales inversores del ferrocarril americano, etc.

Y para que veáis que la realidad siempre supera a la ficción y que la rivalidad entre Marsh y Cope no está ni mucho menos exagerada, Michael Crichton os recomienda que leáis The life of a fossil hunter, de Charles Sternberg. Pero si lo que os apasiona son esos primeros pasos de la antropología en época victoriana, yo también os recomiendo la fabulosa novela de Tracy Chevalier sobre la injustamente olvidada Mary Anning, Las huellas de la vida.

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El verano antes de la guerra

Helen Simonson

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Valoración: ★★★★★

Una heroína eduardiana en la campiña inglesa

Me gustó muchísimo el British air y el maravilloso sentido del humor de El mayor Pettigrew se enamora así que cuando Suma publicó en castellano la nueva novela de Helen Simonson la abrí con toda la confianza del mundo. En El verano antes de la guerra Simonson cambia totalmente de registro, de temática y de época histórica pero mantiene esa prosa elegante y ese humor británico que tanto me gustó en su novela anterior.

El verano antes de la guerra no solo es una novela sobresaliente por el impecable estilo de Helen Simonson, también destaca por su bien hilada trama, sus carismáticos personajes, sus chispeantes y divertidos diálogos, su excelente ambientación histórica y por esa nostalgia de la hermosa Rye justo antes de que la Primera Guerra Mundial lo cambiase absolutamente todo. La autora presenta a una protagonista, Beatrice, que no encaja en la sociedad británica de su época debido a su extensa cultura y educación, a su visión amplia del mundo y a su rebeldía. En un momento en el que una mujer soltera no podía disponer de su herencia, administrar sus bienes, recibir un salario justo por su trabajo, soportar un montón de restricciones de todo tipo por su género, y además ser objeto continuo de ultrajes, de ignominias, maledicencias o deshonor, Beatriz lo tiene difícil para ser feliz. No solo debe lidiar con prejuicios e intolerancias de la encorsetada aristocracia rural sino que lleva años sin recibir ninguna muestra de cariño sincero. Será Hugh, un joven cirujano recién licenciado, y su primo Daniel, bohemio poeta, quienes marcarán la diferencia con su cultura, su educación y el aprecio por la inteligencia y el sentido común de Beatriz.

La novela de Simonson refleja con claridad cómo la entrada de Gran Bretaña en la contienda de la Primera Guerra Mundial supuso una brusca ruptura con la rígida sociedad eduardiana. La excepcionalidad de la guerra supuso una relajación en las sofocantes costumbres sociales pero también un punto de inflexión en los primeros movimientos sufragistas y feministas. Al fin de la contienda, las mujeres reivindicaron salarios justos, voto e igualdad. Toda una generación de jóvenes británicos había sido severamente diezmada por las nuevas y más mortíferas armas y el horror de las trincheras; las mujeres que en tiempo de guerra se habían incorporado en oficinas, fábricas, hospitales o estaciones de bomberos, no estaban dispuestas a resignarse a volver a sus antiguos y mal pagados quehaceres. Es admirable como una novela de ficción como El verano antes de la guerra refleja con tanta claridad ese punto de inflexión en la Historia inglesa.

—Alemania ha invadido Bélgica. Mañana estaremos en guerra.

En cuanto John Kent, el tío de Hugh y de Daniel, comprende esa certeza, se apresura a dejar Londres y volver a Rye. Desea pasar las últimas veinticuatro horas antes de la declaración de guerra en esa Inglaterra rural en la que lo peor que puede pasar es que la cocinera te reproche que hayas vuelto a casa sin avisar para la cena o que una hermosa joven se haya torcido el tobillo al caerse de la bicicleta y tu sobrino haya tenido que traerla en brazos. Ese instante —en el que John comprende el horror que está a punto de destruir Europa, pero en el que todavía retiene la esperanza de que Inglaterra perdurará gracias a esos detalles sencillos de la vida cotidiana de la campiña— es justo la idea que defendía Tolkien en sus cartas o D.E. Stevenson en sus novelas: el viejo mundo asolado por la destrucción de las nuevas armas, el viejo y tradicional campo inglés perdurando bajo el fuego de mortero. Helen Simonson lo muestra con exactitud y con el encanto de una historia de superación, de amor y de esperanza.

Lector, una novela profundamente inglesa, inteligente y con ese sentido del humor tan propio de la autora. El personalísimo estilo literario de Helen Simonson enamora.

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Tocar las estrellas, de Katie Khan

Katie Khan

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Valoración: ★★★★★

La ciencia ficción más romántica

Chico conoce a chica, se enamoran, desafían las leyes utópicas y les envían al espacio. Justo ahí, flotando en el espacio, a punto de morir, empieza la narración de Tocar las estrellas. Katie Khan alterna, con muy buen sentido del ritmo y de la trama, el presente crítico de los protagonistas al borde de la muerte con escenas de su pasado sobre su relación. Se le ofrece al lector un doble planteamiento: por un lado el suspense y la tensión del ultimátum en el espacio y, por otro, el ir descubriendo cómo se conocieron Carys y Max, cómo se enamoraron, por qué no pueden estar juntos, cómo han llegado hasta el Laertes…

Tocar las estrellas es una historia distópica sobre dos personas que se enamoran pero también un ejercicio utópico sobre el futuro de nuestra civilización. En la novela, la guerra y la destrucción han asolado Estados Unidos y Oriente Próximo. La religión y las ansias imperialistas han reducido esos territorios a ruinas y sus supervivientes dependen de los voluntarios que viajan hasta allí para ayudar. Europa solo se salvó por la implantación del sistema de rotación constante de sus habitantes desde que cumplen siete años de edad: si nadie echa raíces en ningún país en concreto, si no se identifican con ninguna nacionalidad o cultura, se elimina el peligro de que en el futuro emprendan guerras a causa de su patria, de su rey o sus intereses nacionalistas. Ya no existen países sino vaivodas (unidades de administración territorial) y los habitantes de Europia (nombre del continente utópico en donde viven Max y Carys) nunca viven más de un par de años en el mismo vaivoda. El lema de Europia  es “Unidos en la diversidad”. Un lugar en donde se fomenta la individualidad para llegar a la excelencia.

Katie Khan entrelaza muy bien la historia de amor de sus dos protagonistas, los dilemas morales de una sociedad post-apocalíptica y la brillante solución de los supervivientes para no volver a repetir los peores errores de la historia de la humanidad. El resultado es una novela distinta y apasionante, que se disfruta por la belleza de algunas de sus escenas en el espacio, por la intensidad emocional de una historia de amor atípica y por el suspense que mantiene desde el inicio hasta el final; un final muy bien tramado, efectivo y bien estructurado, por cierto, pensado para sorprender (de verdad) al lector.

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Peter y Wendy

J.M. Barrie

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Valoración: ★★★★★

Uno de los clásicos más maravillosos del mundo

El autor escocés Sir James Matthew Barrie publicó la versión definitiva de Peter y Wendy, la historia del niño que no quiso crecer en 1911, según una idea que paralelamente transformaría en una osada obra de teatro que acabaría por concederle merecidísima fama a Peter Pan y al mismo Barrie. Esta historia, pionera en su época, marcó para siempre un hito en la literatura infantil y fantástica, regalando a todos los niños (y adultos) del mundo el personaje de ficción más carismático y original de todos los tiempos. Barrie ofrece una encrucijada de múltiples lecturas iniciadas por una puerta a Nunca Jamás que cada lector abre según su edad. Aventuras, amor, fantasía, conflictos freudianos, miedo a crecer, ambición, muerte… Peter Pan es toda una fábula adulta codificada en una maravillosa leyenda infantil.

Cuenta Silvia Herreros de Tejada, especialista en J.M. Barrie y en Peter Pan, a cargo de esta edición de Penguin Clásicos, que Peter y Wendy se diferencia de la obra de teatro original, y de otras versiones, en que Barrie hace hincapié en el misterio de la existencia. Su protagonista es un niño que no quiere crecer, un héroe de personalidad compleja (a veces cruel, otras inocente, a veces feliz, otras casi siniestro) y con ecos freudianos. El personaje ya se había dado a conocer al público en la novela El pajarito blanco, donde era un bebé que se criaba con los pájaros y que acompañaba a los niños que se perdían en los jardines de Kensington hasta que sus madres volvían para recogerlos o hasta que morían abandonados y Peter tenía que enterrarlos en los mismos jardines. Un niño eterno, un niño que nunca muere, seguramente inspirado en el trauma que supuso para un Barrie de seis años y para su madre, la pérdida de su hermano mayor, David, cuando este contaba con 13 años de edad.

Peter y Wendy decepcionó al público cuando Barrie la publicó. Quizás porque esperaban el cuento infantil de la obra de teatro, la magia de las hadas y las sirenas, en lugar del héroe con complejo de Edipo, inmortal y cambiante, o la crítica soterrada a la sociedad victoriana de la época. Sin embargo, hoy es el libro traducido a más idiomas del mundo después de la Biblia y las adaptaciones teatrales y cinematográficas se cuentan por decenas (pese al flaco favor de la versión deformada e híper edulcorada de Disney).

Lector, contempla al niño eterno en su versión original, tan esquivo como un beso escondido.

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La llamada de las brujas

Francesc Gómez Guillamón

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Valoración: ★★★★

Un cuento de magia y brujería de estilo clásico

La llamada de las brujas es una entretenida novela de magia y hechicería con un toque clásico muy agradable. Su narración es muy ágil, y el carisma de sus tres protagonistas y su desarrollo en la tradición de los cuentos tradicionales hacen que sea una lectura adecuada también para el público juvenil. Está bien ambientada y el trabajo de wordbuilding (hechizos, ingredientes mágicos, conjuros, tradiciones, leyendas, aquelarres, visiones, etc.) está muy bien documentado y desarrollado. La rapidez con la que transcurren los acontecimientos de la trama es adecuada y me parece muy destacable lo bien que Francesc Gómez Quillamón ha sabido entrelazar los diferentes hilos narrativos (la historia de amor, los lazos vecinales, la amenaza del pasado, las visiones, la máscara y sus consecuencias…) para mantener el suspense y no aburrir al lector en ningún momento.

Si bien la idea y la ejecución es buena, y sus protagonistas femeninas están muy bien construidas, la prosa del autor acusa en algunos momentos cierta inconsistencia, sobre todo en los diálogos. Quizás se debe a una cuestión de inexperiencia, nada que no se solucione en las próximas novelas del escritor (desde aquí le animamos a que pierda miedo y deje que fluya su estilo más personal). Sin duda, títulos como La llamada de las brujas, de Francesc Gómez Guillamón, ponen de manifiesto la buena salud del género fantástico en lengua castellana y la más que entusiasta bienvenida que los lectores le deparan a los nuevos autores de fantasía.

Por cierto, no puedo dejar de señalar lo bonita que es la portada y lo simpatiquísima que me ha parecido la narración siempre que se recreaba la vida del pueblo y las sinergias vecinales con tanta gracia (la cotilla, la desconfiada, el pelota, el alcalde, …).

Lector, un cuento de fantasía al estilo clásico; curioso, original y bien tramado.

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El café de los pequeños milagros

Nicolas Barreau

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Valoración: ★★★★★

La felicidad de los pequeños detalles

Abre Nicolas Barreau su novela con esta cita de Lío en Broadway (Peter Bogdanovich):

“—Yo creo en los finales felices. Son lo único que me parece lógico.
—¿Entonces te gustan los cuentos?
—Todos necesitamos de vez en cuando una chispa de magia, ¿o no?”

Toda una declaración de intenciones. Pero eso es lo que nos gusta de las historias y personajes de Nicolas Barreau, esa ficción amable y simpática, esa hermosa luz rosa tan parisina que promete un final feliz y un viaje agradable. En El café de los pequeños milagros, el autor vuelve a regalar a sus lectores una historia entretenida, divertida y evocadora, con su prosa llena de candidez y promesas bonitas. Perfecta para desconectar del mundanal ruido y tomar, sin prisas (como le gustaría a Nelly), el tren de los más bellos recorridos.

“Pero, ¿por qué iba a interponerse la verdad en una bonita historia?”

El café de los pequeños milagros no solo trasmite con sencillez la alegría de vivir, el detalle cotidiano de los pequeños gestos como las llaves de la felicidad (entrar en un café agradable, visitar nuestra librería favorita, comer tarta de pera, beber un delicioso café, comprar ese bolso que tanto nos gusta para iniciar un viaje en tren, etc.), sino que además resulta de una cercanía sorprendente: ¿quién no ha sucumbido al mensaje de un libro antiguo? ¿quién no ha estado fantaseando durante meses con un amor no correspondido? ¿quién no ha llorado por perder algo que ni siquiera tenía? El lector se reconoce en Nelly, simpatiza con ella, la comprende, pese a que en todo momento entienda que está inmerso en un cuento de hadas, en una fantasía amable y una bonita historia de amor doble (Nelly recupera su amor propio además de encontrar el amor romántico).

Otro de los puntos que más se disfruta de esta novela es, sin duda, el hermoso recorrido por las calles de Venecia en invierno, antes de la vorágine de los Carnavales. Por la Venecia más conocida —la Piazza de San Marcos, Santa Maria de la Salute, el Rialto, los gondolieri— pero también por sus callejuelas más escondidas y por sus destinos menos turísticos: el Palazzo Ca´Rezzonico y su Museo del Setecento, la Accademia, el Lido, el Museo Fortuny… El lector tiene la sensación de que Nicolas Barreau se enamoró perdidamente de Venecia cuando estuvo allí, y contagia en la novela su visión de la ciudad en la misma medida en la que su prosa y los pasos de sus personajes trasmiten el cariño con el que recorren sus librerías, cafés y parques preferidos de París.

“El tiempo no se detiene nunca. Solo nuestros recuerdos. Los tenemos para siempre.”

Lector, un libro perfecto siempre que te apetezca soñar un poquito con los finales felices.

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París para uno y otras historias

Jojo Moyes

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Valoración: ★★★★★

Complicidad emocional con unos personajes maravillosos

Nell está cansada de ser tan predecible para los demás, de ser siempre la chica sensata, la que duda de qué emparedado debe comer los martes, la que siempre hace lo correcto, la que no arriesga jamás, la amiga a la que asustan los cambios. En un alarde de aventura, compra un par de billetes para pasar el fin de semana en París con su novio Pete. Cuando el susodicho novio le da plantón en la estación, a punto de tomar el tren para Francia, Nell llega a París sola y acongojada. Si en su ciudad nunca se ha atrevido a salir a comer sola, a pasear sola, a disfrutar de una actividad cultural sola, ¿cómo va a sobrevivir ese fin de semana tan lejos de casa y sin apenas hablar francés? Una recepcionista gruñona, un escritor abandonado y una americana suspicaz le darán el valor necesario para salir del cascarón y disfrutar de la vida… y de París.

En esta edición, el relato largo de París para uno, va acompañado de diez cuentos más. El más extenso entre estos diez también está ambientado en París y se titula Luna de miel en París. Se trata de una historia con dos hilos temporales, 2002 y 1912, con el nexo común de dos parejas de recién casados que de repente descubren que no se conocían tanto como pensaban antes de haberse dado el sí quiero. En 1912, el pintor y su musa discuten por vez primera por culpa de un malentendido, y en 2002 Liv se siente abandonada por un marido totalmente entregado a su profesión de arquitecto. Destaca por la sensibilidad de Jojo Moyes, capaz de trasmitir con sencillez y clarividencia la sutilidad de las emociones más pequeñas, los diminutos cambios en las inclinaciones del alma de una mujer, del equilibrio de una pareja.

Del resto de relatos, he disfrutado muchísimo con De tuit en tuit, por la sorpresa en la resolución del misterio; de Zapatos de cocodrilo, porque me parece genial lo bien que trasmite la autora la inseguridad, el cansancio de nuestras rutinas laborales, y lo sencillo que puede resultar cambiar la actitud y el ánimo con un pequeño detalle que nos proporcione algo de fe en nosotros mismos; y La lista de Navidad, por la magia que sabe crear Jojo Moyes apenas con un par de personajes y la simpatía del lector. El abrigo del año pasado y Margot también destacan por su ternura y por la presencia de personajes entrañables y apasionados.

Sin duda, una antología de relatos maravillosa, en donde el don narrativo de Jojo Moyes para crear complicidad a través de personajes y situaciones emocionales casi cotidianas —¡y tan abrumadoras!— brilla con genialidad, romanticismo y mucho sentido del humor. Y aunque es cierto que últimamente me apetece mucho leer novela breve y relato (quizás porque tengo poco tiempo para leer de un tirón), también lo es que he conectado mucho mejor con estas historias de Moyes que con Yo antes de ti. Seguramente por la delicadeza con la que la autora sabe trasmitir emociones, pero también porque son historias muy cercanas al lector y porque las mujeres que las protagonizan son heroínas de lo cotidiano.

Lector, un libro estupendo para conocer a Jojo Moyes y la complicidad de su universo emocional.

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Háblame bajito

Macarena Berlín

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Valoración: ★★★★★

Una delicada historia sobre reencontrar la propia voz

Aunque conocía a Macarena Berlín como periodista radiofónica, no había leído nada suyo cuando decidí abrir Háblame bajito. Por eso me he llevado una grata sorpresa al descubrir su prosa brillante y precisa, pero también su delicadeza a la hora de plasmar hermosos, aunque desolados, paisajes del alma. Pita, la protagonista de esta historia, es una mujer de cuarenta años en plena crisis existencial: tiene la valentía de reconocer que su vida está vacía, que ha perdido el norte, pero también de permitirse tener miedo, dudar, saberse vencida por el cansancio y la tristeza. A veces hay que tocar fondo para hacer pie y coger impulso para volver a la superficie a respirar.

El punto de delicado equilibrio de esta novela reside en el acierto de la autora de dar espacio a otras voces que han tenido que aprender a vivir de nuevo: uno de los redactores de Charlie Hebdo que sobrevivió a la matanza, la religiosa que se recuperó del ébola pese a que fue abandonada a su suerte por el gobierno español, un clown que superó su tristísimo pasado reconciliándose con la risa, ect. Todas esas voces, testimonios reales de un mundo terrible donde la muerte está a la vuelta de la esquina, donde nada es seguro, donde la línea de la injusticia y el perdón es tan etérea, se alternan con la narración de Pita. Pita está triste, necesita reconciliarse con su solitud (como dice la tía Julia), está desencantada con su vida; y su tristeza, que podría parecer frívola comparada con la pena y el horror del testimonio de esas otras voces supervivientes (la protagonista es una privilegiada que no ha sufrido en primera persona el hambre, la guerra, el terrorismo o la enfermedad), conecta perfectamente con la sensibilidad del lector; quizás porque Macarena Berlín tiene el don de la perspectiva, del equilibrio emocional, o quizás porque su personaje es tan similar al lector que sus penas, sus miedos y su fragilidad son compartidos con la protagonista. Porque a todos nos ha ocurrido alguna vez perder la voz, la identidad, la voluntad, entre la marea enloquecida de furia, ruido y gritos en la que se ha convertido el mundo que nos rodea.

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