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Polvo de libros

España

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Libros y reseñas

Diario de diez lunas

Carmen Garijo

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Valoración: ★★

labor ardua de investigación en materia de mafias chinas, blanqueo de capitales (aunque viendo el telediario todos los días creo que los españoles acabaremos siendo expertos), cuentas opacas en paraísos fiscales y relaciones laborales fraudulentas.

Impresión personal.

La verdad es que no me voy a andar con muchos rodeos a a hora de verter mi opinión sobre este libro, entre otras cosas porque creo que ya le he dedicado más tiempo del que realmente me ha merecido la pena. Hacía tiempo que no utilizaba Edición Anticipada, entre otras cosas, porque como sabéis las que seguís este blog, tengo poco tiempo estos meses para leer como me gustaría y selecciono mucho más lo que leo. No hace falta recordar (aunque cuando una se mete en las redes sociales, pareciera que hay que recordárselo a algunas/os todos los días y a cada instante) que lo aquí escrito es mi opinión y sólo la mía, tan válida como la de cualquier otro que piense diferente o similar y que si a mi este libro no me ha gustado, puede que a otra persona le enamore hasta ser su mejor lectura del siglo. Una gozada que seamos tan diferentes ¿verdad?

Alabo, desde luego, la labor y el esfuerzo de cualquier escritor/a con tan sólo conseguir que yo pase mi tiempo con el fruto de su trabajo. Así que vaya por delante que considero que Carmen ha realizado un gran esfuerzo y una, seguro, labor ardua de investigación en materia de mafias chinas, blanqueo de capitales (aunque viendo el telediario todos los días creo que los españoles acabaremos siendo expertos), cuentas opacas en paraísos fiscales y relaciones laborales fraudulentas. La protagonista de la novela, Elena de Lastra es tan sumamente “pava” y pija que necesita media novela para que la autora le desgrane cómo funciona cada delito que aparece en la novela y, no son pocos. Y desde luego, su tocóloga privada le repite cada vez que la visita (y tampoco son pocas veces) cosas elementales de un embarazo que cualquier mujer sin estar o haber estado embarazada, conocemos.

No me ha gustado esta novela y al margen de lo dicho ya, resumo por qué. No me ha gustado nada la protagonista ni los personajes que la rodean. Elena de Lastra no sé si es “pava” o tonta de remate o las hormonas, que tanto sirven de excusa machista, le ha afectado realmente al cerebro más de la cuenta, en serio. Pero desde luego para ser una ejecutiva victoriosa o en puertas de serlo no da el perfil ni de becaria principiante. Su señor marido, Mario, su hermana o su madre, siendo una especie de mafiosos inteligentes (se les presupone, no?) tampoco dan el perfil para montar el tinglado que tienen montado y su cuñado, que es el más listo, al final no se entera de nada. En fin, poco cerebro familiar para tanto entramado delictivo. Deberían recibir un curso de los Pujol Fergusola.

No sabría deciros si hay trama en esta novela. Se entremezclan muchos temas: machismo laboral y acoso, blanqueo de capitales, sadomasoquismo, asesinatos, mafias chinas, tráfico de arte. Lo cierto es que es todo un entramado muy enmarañado cuya resolución no se aclara, no se resuelve y el final te queda con una sensación de ser timada igualmente.

Tampoco me ha gustado la forma en que está escrita. Todo ocurre en “diez lunas” de embarazo en 1995/96 pero la época no justifica el lenguaje utilizado, ni las expresiones. Todo me ha parecido muy pobre y en algunas ocasiones hasta infantil, como si hablarán adolescentes en vez de personas adultas.

En conclusión, vuelvo a reiterar que esta es mi opinión personal y que seguramente haya lectores/as que disfruten de esta lectura a tope. Yo no le he cogido el “tranquillo” en ningún momento y creo que la temática podría haber dado mucho juego tanto por la discriminación de la mujer ante un embarazo, un tema que se deja colgado totalmente, como por alguno de los delitos si la novela se centrara en alguno concreto y profundizara en el mismo. Una pena porque son temas de mucha actualidad.

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El fugitivo

Stephen King

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Valoración: ★★★★

Ficción y realidad se entremezclan en esta crítica novela.

Desde hace un par de años, me propuse leer al menos un libro al año de Stephen King, un autor al que conocía sólo por haber visto alguna película sobre su obra y que lo tenía relacionado sólo con la temática del terror. Y es cierto que tiene libros de terror, pero también tiene otros muchos que son más de misterio e intriga que de terror, o cómo éste que acabo de terminar que entra dentro incluso de la ciencia ficción y de la crítica social.

Con este libro me ha pasado un poco como con Khimera de César Pérez Gellida, es decir, digo que hablamos de ciencia ficción pero la realidad es que estamos dentro del siglo XXI, a mediados del mismo, y lo que acontece puede ser totalmente factible y predecible. Es como si estos autores fueran en realidad unos visionarios que consiguen ver hacia donde vamos de forma imparable si no se ponen los medios por parte de todos.

En este caso, Ben Richards vive con su mujer y su hija de apenas dieciocho meses en su infravivienda y sin manera alguna de conseguir el dinero suficiente para alimentarse, acudir al médico y comprar las medicinas que necesita su hija para curarse una especie de gripe o neumonía. Su hija se está muriendo por ello sin remedio. Ante esta situación, sólo ve la opción de presentarse como candidato al concurso de máxima audiencia de la televisión (librevisión), El Fugitivo, un concurso basado en la caza y muerte del hombre por un conjunto de Cazadores especializados e implacables. Por cada hora que se mantiene con vida su mujer recibirá cien dolares y para ganar el premio final debe estar con vida al menos un mes completo, algo que nadie ha conseguido.

Stephen King nos muestra a través de esta trama la fuerte división social existente a mediados de siglo entre una sociedad totalmente excluida de cualquier tipo de bienestar, del acceso al trabajo, a servicios sociales básicos, etc. frente al grupo social que por excelencia domina el mundo viviendo “ricamente” explotando al resto. A la vez, a la población excluida se la mantiene totalmente entontecida a través de la cadena televisiva librevisión que está presente en todos los ámbitos a través de concursos basura donde hacen parecer que el mundo está lleno de oportunidades para todos y desde donde se fomenta el odio y la acusación permanente al vecino a cambio de cuantiosos premios. Se niega el acceso incluso a las bibliotecas a las que sólo pueden entrar quienes tienen una tarjeta especial para ello. Por este motivo, la población de los suburbios no sabe que gran parte de las causas de muerte vienen provocadas por los niveles de contaminación y por la falta de acceso a una serie de filtros que impedirían la cantidad de cánceres que se dan entre los niños. Cómo veis, un panorama de futuro que bien podría darse en no muchos años. No estamos tan lejos de estar todo el día con programas de televisión basura que atontan y obnubilan las mentes y la bipolarización de la sociedad entre pobres y ricos es cada vez más profunda.

Al margen de todo esto, la novela es una novela de acción pura y dura, de la lucha de un hombre por su supervivencia y la de su familia minuto a minuto. Acción intensa, solidaridad entre personas que viven en idénticas situaciones límites, también traiciones ante el miedo a ser descubierto y entrega total. Con Richards viviremos momentos de extrema tensión donde todo parece que está perdido y que será atrapado sin remedio, para llevarnos a un final sorprendente e inesperado que deja una mano abierta a la esperanza. La tensión se palpa desde el comienzo hasta el final a través de la cuenta atrás que supone cada capítulo: Menos 100 Y CONTANDO… hasta llegar al capítulo 000.

En resumen, me ha gustado esta novela de Stephen King. No es una novela llena de descripciones ni de explicaciones a su estilo, sino que es la acción de los protagonistas y, sobre todo, las intenciones de Richards las que te dan una idea bien clara y rotunda del escenario en que todo se desarrolla y de que es lo que cada cual se juega. Una ficción demasiado cercana y posible a medio plazo. Una crítica mordaz de unos medios de comunicación que no comunican sin que tan sólo alienan y manipulan.

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Sarna con gusto (Refranes, canciones y rastros de sangre 1)

César Pérez Gellida

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Valoración: ★★★★★

Inolvidable, brutal y auténtica

¡Hay que joderse…! ¡César lo ha vuelto a hacer!. De nuevo me ha mantenido leyendo casi en cuclillas, con los músculos en tensión y la mandíbula apretada hasta que algún ruido cercano me sacaba de la ficción y me devolvía a la realidad. Por cierto, que los últimos ruidos eran campanadas continuas en el campo con San Isidro Labrador desfilando por esos caminos de dios. Buen día para desentrañar el final de un caso de estas características.

Con Sarna con gusto, César nos inicia en una nueva serie llamada, Refranes, canciones y rastros de sangre donde de nuevo nos encontraremos con nuestro pelirrojo inspector Ramiro Sancho, cuya cabeza entiende el idioma en formato de refranes y dichos, a cual más original y más gráfico de cada situación en que los va encajando; también nos vamos a encontrar con Olafur Olafsson, excomisario islandés que ya conocimos en la trilogía anterior, en un estado de alcoholismo más que lamentable, y con Erika Lopategui, hija de Carapocha, también personaje de batallas del pasado del inspector.

Sarna con gusto es la historia de un secuestro. A simple vista parece que cuando hablamos de secuestro, todo parece menos negro, seguramente porque la esperanza en todos los participantes late hasta el desenlace. La esperanza de la secuestrada que hora tras hora, día tras día, intenta no perder de vista que la libertad puede llegar en cualquier momento; la esperanza de las familias, destrozadas por un primer golpe, que siguen trabajando, pagando, cumpliendo los deseos de los secuestradores para recuperar a sus seres queridos; la esperanza de la policía que juega con la estadística de casos resueltos positivamente con la devolución de los secuestrados; y la casi certeza de los secuestradores de que todo va a ir saliendo según sus planes. Aparentemente, poco negro y mucha esperanza translucida. Sin embargo, César nos enseña el día a día de ese secuestro desde cada ángulo en cada uno de los momentos y en cada una de las situaciones. Casi vives en primera persona, la crueldad de los secuestradores, la indiferencia al dolor, al amor, a la vida; el destrozo de una familia que se ve incapaz de soportar la ausencia de uno de sus miembros, el no saber que hacer y cómo afrontar sin mayor daño lo que les está ocurriendo, algo para lo que nadie te entrena; la actuación de la policía, sus protocolos de actuación, sus errores, su exceso de confianza y su capacidad de reacción cuando las cosas no salen según lo previsto; y el sufrimiento en primera persona de la secuestrada, apenas una niña, con miedo, arranques de valentía basados en el odio, la desesperanza, las dudas sobre lo que están haciendo los suyos para rescatarla y sus inmensas ganas de vivir. Muy negra, eso es Sarna con gusto, una historia muy negra que se lee con tensión, capítulo a capítulo, hora a hora tal y como lo viven cada uno de los personajes protagonistas desde cada uno de los papeles que les toca vivir en el caso.

Casi he agradecido, la segunda trama que César introduce en la vida de Ramiro Sancho. Aunque el futuro de la serie augura algo peor que lo leído en Sarna con gusto, la acción de la Congregación de los Hombres Puros que se introduce de forma brillante en esta novela y nos prepara para las siguientes, me ha servido realmente de descanso, lo cual no quiere decir que esta parte esté exenta de tensión, pero el sufrimiento humano tan cercano que se vive en el secuestro, no es tan potente como para que aún nos afecte. Aunque así y todo, no me cabe duda de que esta historia nos va a suponer en la próximas entregas una carga emocional difícil de olvidar. Es inevitable tratándose de César, así que hay que ir prevenidos y agarrarse bien fuerte al sofá.

Si la historia del secuestro de Margarita Zúñiga, de quince años, está perfectamente hilvanada, los personajes que se mueven en el tablero, los ya conocidos y las nuevas incorporaciones, están perfectamente perfilados, incluso cuando, te dan más de una sorpresa, de esas que te deja la “o” dibujada en la boca. Destacaría por su potencia a la propia secuestrada, Margarita, una adolescente mimada que va evolucionando a medida que van pasando las horas y los días de cautiverio, luchando por su vida, incrementando su odio y desterrando su miedo para que todo acabe cuanto antes. Reseñable también el papel de su madre y de su abuelo. Escalofriante el personaje de Servando Garay, el Chimuelo, uno de los secuestradores, mejicano sin escrúpulos, acostumbrado a secuestrar, matar como un carnicero y pasar totalmente del dolor de las familias y de lo que significa la vida. Todos ellos, junto al elenco de policías que acompañan a Ramiro Sancho en su trabajo, a la vez que Olafur y Erika se ocupan del otro asunto, nos presenta un panorama delictivo del que quieres conocer el desenlace cuanto antes y descansar de tanta tensión.

No hace falta que os diga que a mi me encanta Ramiro Sancho. Su tenacidad (o cabezonería, según se interprete), su manera de expresarse (me encanta su repertorio de refranes y dichos), su intuición y creatividad a la hora de resolver los casos, su compañerismo y esa rebelión contra lo establecido que prima más la resolución de los casos que el cumplimento de protocolos normalizados, conforman un personaje y una persona muy humana, muy real y llena de honestidad. Un personaje fiable en todos los sentidos.

No hace falta que os diga, después de lo escrito, que como siempre César me ha sorprendido con su novela; que me encanta que lo siga haciendo y que estoy deseando conocer la segunda entrega de esta serie. Me costó desprenderme de Sancho, Olafur, Erika, Carapocha y Augusto Ledesma y agradezco recuperar a alguno de ellos. Ya forman parte de mi imaginario literario sin remedio

¡Hay que rejoderse!

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Historia de un canalla

Julia Navarro

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Valoración: ★★★

Historia de un canalla

En general, me gusta todo lo que he leído de Julia Navarro y he leído casi todos sus libros. Es una escritora que, a pesar de las muchas páginas que suelen tener sus obras, se lee de forma ágil porque tiene una forma de escribir muy sencilla y transparente. Ese estilo se aplica también a esta nueva novela de Julia Navarro. A pesar del “tocho” narrado en primera persona por su protagonista, la lectura se realiza con rapidez y sin que una se tenga que parar a analizar que fue lo que pasó antes, quien es quien o qué ha querido decir con aquello. Su escritura es clara, tanto como lo son sus personajes y eso, en este caso, yo lo he agradecido y reverenciado porque, bajo mi punto de vista, el mayor defecto de esta nueva novela de la autora es que le sobran al menos 400 o 500 páginas. Sinceramente creo que la novela podría haber prescindido perfectamente de las parrafadas de Thomas Spencer, el canalla protagonista, que aparecen en cursiva sobre lo que “podría haber sido y no fue” si él hubiera actuado de otro modo. No entiendo que aportan a la historia porque el propio Thomas siempre concluye diciendo que no se arrepiente de haber actuado como lo hizo.

Por otro lado, muchas de las historias que Thomas nos va contando sobre su vida podrían haber sido mucho más escuetas porque la autora se alarga en exceso en detalles que además se repiten bastante a lo largo del libro. Al final, por ejemplo, la parte de las sospechas de envenenamiento son darle vueltas al tema en más de cien páginas. O la parte (partes en realidad) de la conquista de Esther y sus motivaciones se me ha hecho repetitiva capítulo a capítulo.

Además, creo que con un desarrollo más somero de la vida de Thomas perfectamente queda reflejada su condición más que de canalla, de “cabrón” extremo, aunque lo cierto es que en la novela los hay mucho más canallas que él, los que mueven realmente los hilos de la economía y la política mundial, como los abogados y el Sr. Schmidt. Lo cierto es que a medida que ha ido avanzando su vida Thomas Spencer me ha ido resultando un personaje patético y mediocre y su maldad sólo le viene de esa misma mediocridad y de su eterna envidia. Su problema mayor, es que es un canalla al que se le ve venir. Enseguida se le identifica como lo que es y realmente sólo puede con las personas que son débiles, bien porque lo son, bien porque le tienen algún tipo de cariño y no reaccionan cuando deben hacerlo. A mi personalmente, me hubiera gustado más, porque los considero verdaderamente peligrosos, saber como actúan todos esos “canallas” con piel de cordero y corazón de lobo, con buenas palabras que te apuñalan por la espalda, buenos modales que financian mafias, etc. Todo ese mundo de falsedad, imagen construida de forma ficticia sobre las que las masas se hacen una idea tan buena mientras te están robando a manos llenas sin que te enteres. Esos son los verdaderos canallas de hoy en día. Thomas Spencer no es más que una pieza mal construida que sólo sabe hacer mal de forma expresa y visible y todos los que tratan con él lo tienen claramente identificado. Me pareció más creíble su comportamiento durante su infancia que en la época adulta.

El resto de personajes tampoco me han gustado. No me han resultado creíbles. Me resulta muy difícil de creer que una persona como Thomas nunca se haya topado con la horma de su zapato a lo largo de toda su vida. Excepto Paul Hard, su antiguo profesor de publicidad, y Maggie, su secretaria, nadie lo pone nunca en su sitio aún teniéndolo perfectamente identificado. No me los he creído y ya lo siento porque del mismo modo que se le detecta la maldad de lejos, se le denota la cobardía y el miedo en cada maldad que hace.

¿Qué me ha gustado de esta novela? Aparte de la forma de escribir de Julia Navarro, como ya he comentado al principio, me ha encantado la fotografía tan real que hace del mundo político y del de los medios de comunicación, marketing y publicidad. Puede que sea deformación profesional, puede que sea que trabajo con políticos, pero esta temática me atrae siempre y la autora calca este mundo perfectamente. Thomas es un canalla si, pero todos para los que trabaja lo son aún más. El libro refleja claramente a través de los episodios que Thomas nos va contando de su trabajo, los juegos sucios que alimentan la política y el camino al poder, a ese poder por el poder, no al poder para cambiar o mejorar la vida de tus vecinos. La lucha por el poder para beneficio propio y de los tuyos, aunque eso te cueste destruir la vida del oponente en cualquiera de sus aspectos (familiar, económico, moral, etc.) Además las herramientas para conseguirlo: los medios de comunicación y la publicidad engañosa y manipuladora.

Aquel mismo día en los periódicos comenzaron a publicarse artículos a favor y en contra del fracking. Habíamos encontrado unos cuantos expertos dispuestos a avalar tamaño disparate. Cuando lee, el público no distingue quien está detrás de los expertos. Si añades al nombre un título universitario y un currículo que suene bien, creen realmente que el que opina es una persona decente. A veces no es así. Siempre se puede encontrar a quien defienda tus intereses, sobre todo cuando hay tanto dinero de por medio.

Ya sé a que a muchos lectores les pasa con la política lo que a mi con lo romántico y pasteloso, pero al margen de que guste más o menos, he de reconocer que la autora conoce bien el mundo de los medios de comunicación en sus dos vertientes: la corrupta y manipuladora y la que debería ser la correcta, que ejemplifica el fotógrafo en la novela.

En conclusión, no es que me haya desagradado el cambio de registro de la autora. La temática de la novela me ha gustado e incluso como está estructurada y que sea autobiográfica y en primera persona también. He podido odiar a Thomas a veces y otras me ha resultado un “pobre hombre” como el Capitan Garfío en Peter Pan (un hombre que no tiene mamá). Pero todo ello, podía haberse narrado en la mitad de páginas sin dar tantas vueltas a lo mismo, a lo que pudo y no fue, y a lo que fue con tanta extensión en detalles y repeticiones.

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